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Editorial

El ADI, un acuerdo que debe funcionar


 Por La Tribuna

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Durante esta semana se llevó a cabo la firma del convenio del Área de Desarrollo Indígena en la comuna de Alto Bío Bío, acuerdo que tiene como objetivo principal mejorar la calidad de vida de los habitantes del territorio por medio de la disminución paulatina de la brecha socio-económica existente, asegurando, eso sí, el bien común y la paz social.

Las 12 comunidades pehuenches que habitan en la zona cordillerana se han caracterizado en su mayoría por ser personas sensatas, abiertas al diálogo y dispuestas a trabajar con el Gobierno para erradicar la pobreza, el alcoholismo y la falta de oportunidades.

En ese sentido, el poder central ofreció una serie de recursos y garantías que permitirán avanzar en el trabajo tendiente a concretar estos anhelos.

Sin embargo, la desconfianza se mantiene en el ambiente indígena, y es que, debido a cómo se han abordado hasta ahora los temas territoriales, un grupo de pehuenches continúa convencido que este tipo de pactos viene a satisfacer más los intereses de otros que los derechos del pueblo cordillerano.

No obstante, es necesario quitar esta idea de la mente de las comunidades y darles a entender cuáles serán cada uno de los beneficios a los que accederán con la firma de este compromiso de inversiones para el territorio de Alto Bío Bío.

Afortunadamente, el Gobierno tiene en la provincia un pueblo llano a participar activamente y no violentamente. En Ralco no hay un levantamiento. La gente de Cauñicú y los cajones del Queuco y Bío Bío están cargados de esperanzas, quieren avanzar, pero no permitirán nuevas decepciones y fracasos en las negociaciones por sacar a su gente adelante.

En este sentido, el Ministerio de Desarrollo Social y la gobernación provincial jugarán un rol clave, ya que está en ellos efectuar las evaluaciones y seguimientos de los compromisos de forma permanente, los que cada cuatro meses deberán ser chequeados a fin de seguir construyendo un futuro próspero para la zona más pobre del país.

Los pehuenches son nuestro orgullo, personas amables y con ganas de crecer en oportunidades y hay que aprovechar esas fortalezas. Ya quisieran esto las autoridades en la región de La Araucanía… Sin ir más lejos, recordemos lo ocurrido en la Consulta Indígena, en Ercilla, cuando un grupo de comuneros ingresó al gimnasio donde se desarrollaba la actividad y golpeó a los asistentes, destruyó los computadores y equipos de amplificación, y sacó a la fuerza del lugar al seremi de Desarrollo Social. Eso está lejos de pasar aquí, pero no hay que aprovecharse de esa buena voluntad y disposición observadas en el pueblo pehuenche.

Alto Bío Bío está creciendo. El gobierno actual y los que vendrán tienen la obligación de brindar todas las oportunidades necesarias de desarrollo en educación, vivienda, trabajo y, especialmente, tienen el deber de procurar los medios para preservar la cultura de nuestros ancestros. Sólo con esta actitud se podrán revertir las calificaciones de los organismos internacionales, los que no tienen bien evaluado el trabajo que se ha realizado en Chile con los pueblos originarios.

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