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Editorial

Los números de Adimark: agenda superada por la crisis

Michelle Bachelet debe buscar una solución, enfrentar los problemas y asumir los errores, eso es más loable que esconder la basura bajo la alfombra.


 Por La Tribuna

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Sesenta y un por ciento de rechazo, una de las peores cifras que ha tenido Michelle Bachelet en su historia. Las razones: los grandes errores políticos y privados en los que ha caído su familia el último tiempo y que derrumbaron por completo el slogan de terminar con la desigualdad.

Durante marzo, la percepción ciudadana sobre algunos aspectos de la jefa de Estado mostró notables descensos, como en los ítems “Le genera confianza”, “Es creíble”, “Es activa y enérgica” y “Cuenta con capacidad para enfrentar situaciones de crisis”. En todos ellos, más del 50% la evalúa negativamente, situación que no es casualidad si se analiza el panorama y las divisiones que ha generado el Caso Dávalos, donde está involucrado su hijo y su nuera. Por otro lado, el Caso Penta y SQM han anulado cualquier positivismo de la clase política.

Mientras las voces más extremas dicen que Michelle Bachelet debería renunciar, la Nueva Mayoría busca defender lo indefendible y la UDI por su parte, por medio de Jovino Novoa, crearon absurda idea de llegar a un acuerdo nacional para terminar con las polémicas. Esto sí que es aberrante.

No puede haber acuerdos para esconder presuntos delitos. Hay que dejar que los organismos funcionen, para un lado y para otro. Se debe permitir que la Fiscalía y la Contraloría hagan sus investigaciones sin presiones de ningún tipo, y quienes deben pagar por el daño que le han hecho a la patria y su confianza, lo deben hacer.

Sólo con un golpe de mesa sin precedentes donde se responsabilice a quienes han usado el sistema a su favor, permitirá retornar la confianza.

La ciudadanía chilena es un país que perdona o que olvida muy rápido, pero cada vez está tomando más conciencia sobre los abusos que se cometen y no quedarán conformes si esta vez hay impunidad con los llamados “poderosos”.

Hay políticos de gran coraje en Chile, tanto en la Nueva Mayoría como en la Alianza e incluso en otros sectores ideológicos con baja presencia. Ellos son la única esperanza para que se termine con los tráficos de influencias, financiamientos irregulares de campañas políticas y la corrupción.

Michelle Bachelet debe buscar una solución, enfrentar los problemas y asumir los errores, eso es más loable que esconder la basura bajo la alfombra.

Finalmente, no cabe duda que la confianza se perdió y ya no hay nada que hacer, porque desde este momento en adelante, quizás podría haber algún atisbo de remediar el complejo escenario, pero la sensación de corrupción se instaló en la sociedad y con ello, cada acción, reforma de gobierno, hasta las catástrofes naturales, serán reflexionadas con los beneficios que les llevará a unos pocos, por sobre la real necesidad de todo un país.

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