martes 17 de septiembre, 2019

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Editorial

¿En qué minuto llegamos a esto?

Lo ocurrido con el cuestionado crédito y sus consecuencias puede quedar atrás, como una anécdota más de los problemas que enfrentó Bachelet y que la sociedad le perdonó. Pero no será fácil.


 Por Cristian Delgadillo Rosales

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Nerviosa, con un texto en la mano para no cometer errores y con un sorteo previo de las sólo tres preguntas que podrían realizar los periodistas, así fue el complejo regreso a La Moneda de la Presidenta Michelle Bachelet. Y es que el caso Dávalos no sólo ha afectado a la máxima autoridad del país, sino a quien está detrás de la banda presidencial: una mujer, una madre.

En Chile, al menos, es curioso que el cargo de Presidente de la República haya tenido que salir a dar explicación por el comportamiento de sus hijos. Ni Aylwin, ni Frei, ni Lagos, ni Piñera. Esto es prácticamente la primera vez que se ve.

La situación, además de lamentable, viene a enlodar las intenciones de igualdad que pregonaba tan creíble y carismáticamente la líder de la Nueva Mayoría.

Se vienen tiempos difíciles. La justicia tendrá que investigar el caso y las partes deberán demostrar que no hubo tráfico de influencias ni corrupción en el millonario crédito del Banco de Chile ni en organismos públicos encargados de legalizar el plano regulador de Machalí.

El panorama está bastante vergonzoso en la política chilena. Mientras se busca aclarar qué pasó con el caso Penta, cómo va la investigación de las boletas de SQM y diversas situaciones en que se ven envueltas muchas honorables autoridades, parece que por primera vez la Presidenta debe enfrentar un problema sola -ya que nadie se quiere quemar- y, ante el profundo silencio que reinó estos días, debió dar la cara.

Hoy, la interrogante que se instala en la opinión pública, acostumbrada a olvidar estas situaciones, es ¿cómo confiar en la igualdad de oportunidades cuando la mandataria encargada de profesar esa igualdad tiene un hijo involucrado en un negocio redondo con un crédito entregado por el mismo dueño del banco? Vergonzoso y difícil, por decir lo menos.

Claramente, esto ha sido un castillo de naipes que se ha derrumbado estrepitosamente, pero hay una oportunidad.

La Presidenta se recuperó de serias acusaciones realizadas por la derecha respecto a su proceder en el terremoto de 2010 y esto podría ser un nuevo escenario hostil del cual salga victoriosa.

Se debe recomponer las confianzas y eso sólo se logrará si cada uno de los ministerios y los programas reformistas que pretenden cambiar los paradigmaspresentan sus garantías con hechos concretos.

Lo ocurrido con el cuestionado crédito y sus consecuencias pueden quedar atrás, como una anécdota más de los problemas que enfrentó Bachelet y que la sociedad le perdonó. Pero no será fácil.

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