sábado 21 de septiembre, 2019

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Editorial

Las consecuencias indirectas de la información privilegiada

Chile no tiene que pagar el precio por los errores políticos o administrativos de terceros, hay demasiadas necesidades a lo largo y ancho del país como para tener que perder el tiempo en peleas bochornosas.


 Por Cristian Delgadillo Rosales

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Sorpresa. Es lo mínimo que se puede decir de las declaraciones del ex seremi de Vivienda de la región de O´Higgins, Wladimir Román, quien aseguró que la empresa Caval Ltda. tenía conocimiento, al menos seis meses antes, del estudio que las autoridades regionales realizaban para cambiar el plano regulador de la comuna de Machalí. Estudio que, aclaró, se inició cuando había asumido como intendente en el año 2012 y que tenía que ver con las necesidades de regulación en la comuna de San Francisco de Mostazal.

La acusación revelada por Román es gravísima y viene a complementar el escándalo político en que se ha visto envuelto el Gobierno por negocios privados y préstamos otorgados por el Banco de Chile a la empresa de la esposa de Sebastián Dávalos por 6.500 millones de pesos y que –debido a las presiones– le costó la renuncia al involucrado, que es, además, hijo de la Presidenta de Chile.

De ser ciertos los dichos de la ex autoridad, se vienen días difíciles para la Nueva Mayoría.

Hace unos días, en estas mismas líneas hacíamos referencia a las complicaciones que enfrentará Michelle Bachelet, protagonista del slogan “Chile de Todos”, que apela a la igualdad y a las oportunidades para todos los compatriotas. Sin embargo, la situación éticamente irregular de Dávalos de ser atendido por el dueño de un banco –aparentemente- bajo el único mérito de ser hijo de la Mandataria electa, deja en serias complicaciones a La Moneda.

El problema de fondo es que las consecuencias del problema no tienen que ver con Dávalos, menos con Michelle Bachelet. El asunto está en que se pierde el foco de quienes están encargados de dirigir el país y de legislarlo.

Chile está con muchos problemas actualmente. La recesión económica, el desempleo, los exportadores chilenos en mercados saturados, la conectividad, la pavimentación rural, las leyes para endurecer los castigos a delincuentes, los estudios acabados de las reformas del Ejecutivo que se vienen, etc., todos esos importantes temas son tratados con desconocimiento público, porque el sitial comunicacional está utilizado por majaderías políticas sin aporte.

Es de suma importancia que se recupere el debate de temas que sí son relevantes para el país. De la misma manera, los parlamentarios, autoridades del Ejecutivo e, incluso, las locales, deben orientar su visión hacia el engrandecimiento de nuestra patria y la mejora en la calidad de vida de las personas, no como frase cliché, sino como un trabajo de verdad con obras concretas.

Para analizar el caso Penta y el caso Dávalos, los políticos deben dejar de buscar la teoría del empate, la sociedad ya está cansada de eso.

Hoy, Michelle Bachelet tiene un problema, pero hay algo más que analizar al respecto, porque probablemente, y por una razón difícil de determinar, su imagen parece blindada, como si nada de lo que ocurriera con la contingencia le afectara. Pese a las bajas en las encuestas que hubo en 2014, lo cierto es que la Mandataria podría salir nuevamente airosa del conflicto.

Finalmente, Chile no tiene que pagar el precio por los errores políticos o administrativos de terceros, hay demasiadas necesidades a lo largo y ancho del país como para tener que perder el tiempo en peleas bochornosas.

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