domingo 22 de septiembre, 2019

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Editorial

Aborto: una medida que divide al país

Un sector defiende la vida y otro la libertad de la mujer de optar por lo que es mejor para su vida, pero, si la vida comienza en la concepción como señalan algunos, lo que hay aquí es, sin lugar a dudas, un juego de ruleta rusa.


 Por GABRIEL HERNANDEZ VELOSO

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Las revolucionarias medidas de la nueva administración Bachelet no paran. En estos días, la Mandataria presentó el proyecto de ley que despenaliza la interrupción del embarazo. La acción ha sido fuertemente repudiada por los sectores más conservadores del país.

Se trata de una medida que pone término a la gestación en tres casos: el primero, cuando está en riesgo la vida de la madre; el segundo, cuando es inviable el feto y, en último lugar, cuando se trata de una violación. Claramente, hay quienes consideran un avance substancial este tipo de medidas, pero también genera un rechazo tajante de un importante sector del país.

A diferencia de otras reformas llevadas a cabo en el último tiempo, esta es la primera que define el término de la vida de un ser humano que está por nacer y es por ello lo delicado del tema, más aún cuando la víctima no tiene oportunidad de defenderse.

En reiteradas ocasiones se han conocido a través de los medios de comunicación dramáticas historias de madres que, sabiendo que morirán o que el bebé en gestación lo haría, deben continuar con el embarazo porque la legislación les impide poner término. De la misma manera, se ha abordado en reiteradas ocasiones qué hacer cuando, por ejemplo, una menor de 11 años es abusada y violada por un hombre que la deja embarazada. El debate en torno al tema no es nada de fácil y, sin duda, su evidente aprobación –por la mayoría que tiene la coalición oficialista en el Congreso– va a generar una fuerte controversia.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati, se refirió a la iniciativa legislativa e indicó que en la discusión no está presente la noción de que el embrión o el niño en gestación es una persona, que tiene su dignidad, merece respeto y es sujeto de derechos. Los progresistas, en cambio, tienen una visión completamente diferente. Andrea Condemarín, vicepresidenta de Acción Social del PRO, expuso a la prensa que el debate ya se dio en la ciudadanía y, según ella, más del 70% de la población está de acuerdo con la despenalización del aborto.

A esta polémica medida se debe sumar lo ocurrido con la otrora ministra de Salud, Helia Molina, quien aseguró que en las clínicas privadas se realizan operaciones de aborto a personas con recursos, sin embargo, esto no pareció conmover a la justicia, ya que no se ha escuchado ninguna investigación al respecto.

Hoy, los principios de la ética están a un paso de cambiar de forma radical. Legislar sobre la continuidad o término de la vida, no son sólo letras y votos en el Congreso.

¿Sabía usted, informado lector, que en España, por ejemplo, no nacen niños con síndrome de Down? Pues bien, así es. Esto, porque, como está autorizado el aborto, las madres, al enterarse de la situación en que viene su primogénito, deciden interrumpir el embarazo.

Se debe tener cuidado en la forma en que se aborda el tema. Esto no es lo mismo que ir por una prenda a una tienda de ropa, en que si, al regresar a casa, la persona se da cuenta que no le gusta porque viene fallada, la puede ir a devolver. Un sector defiende la vida y otro la libertad de la mujer de optar por lo que es mejor para su vida, pero, si la vida comienza en la concepción como señalan algunos, lo que hay aquí es, sin lugar a dudas, un juego de ruleta rusa.

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