suscríbete al boletín diario

Editorial

Temor para algunos, éxito para otros

Hay que tener en cuenta que el foco de la discusión de ahora en adelante -y de una vez por todas- debe estar centrado en la calidad, pues, si no se abordan los contenidos, la calidad de los docentes y


 Por La Tribuna

Opiniones.gif

Luego de ocho meses de debate, críticas y diversos conflictos entre la derecha y el oficialismo, este lunes se dio por aprobada la Reforma Educacional del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. La iniciativa, que aspira a ser la medida más revolucionaria en materia de cambios, permitirá poner fin a la selección, el copago y el lucro. Gracias a la mayoría que tiene en el Congreso, la Concertación logró sortear su discusión sin la necesidad de pasar a Comisión Mixta. Uno de los principales temas que preocupa a los dirigentes de colegios particulares subvencionados, o los actualmente llamados liceos de excelencia, es la forma en que se mezclarán alumnos destacados con otros que son francamente mediocres. ¿Qué ocurrirá, por ejemplo, con el emblemático Instituto Nacional o con el Liceo Bicentenario de Los Ángeles? De acuerdo a esta medida, todos los alumnos del país tendrán los mismos derechos de estudiar. Pero, a pesar de que ya está aprobado, hay un manto de temores que las autoridades
deberán enfrentar cuando llegue marzo.
El senador del PPD Jaime Quintana ha señalado que la derecha se fue de paliza, mientras el diputado Felipe Kast de Evópoli llamó a la Nueva Mayoría a que dejen de experimentar con los hijos de otros. 
Como sea, lo que está claro es que el cambio se viene y no serán ni los aplausos ni las críticas positivas o negativas las que demostrarán los frutos de esta nueva e histórica modificación a la educación del país: serán las mediciones como la prueba Simce o la PSU.
Por medio de estas evaluaciones, el gobierno de la Presidenta Bachelet comprobará si la acción aplicada ha contribuido o no al mejoramiento de la calidad y equidad de la educación, si permitirá o no que el fin a la selección sea una herramienta eficaz para mejorar el rendimiento de los estudiantes o, de lo contrario, transformará a buenos elementos en “manzanas podridas”. Por ahora, los anuncios son prometedores. Según ha informado el ejecutivo, entre 2016 y 2018, más de 730 mil estudiantes cuyas familias hoy pagan parte de la mensualidad en los colegios podrán pasar a educación gratuita, eso quiere decir que, más adelante, el 93% de los estudiantes de Chile estudiará en colegios sin pagar nada.
De la misma manera, la iniciativa gubernamental asegura que para el próximo año los colegios que opten por la gratuidad comenzarán a recibir dos nuevos fondos: el nuevo Aporte de Gratuidad ($5.000 el primer año) y la nueva Subvención Escolar Preferencial Ampliada para estudiantes de clase media ($14.000 pesos). Además, habrá un incremento del 20% a la SEP (de $30.000 a $36.000). El Estado llegará a invertir alrededor de 145 mil pesos por cada alumno, duplicando los recursos con que más del 50% de los estudiantes cuenta hoy.
Para eso se llevó a cabo la reforma tributaria. Finalmente, lo que hay que tener en cuenta es que el foco de la discusión de ahora en adelante -y de una vez por todas debe estar centrado en la calidad, pues, si no se abordan los contenidos, la calidad de los docentes y la  infraestructura para desempeñar las asignaturas, Chile caerá en un pozo sinfondo.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes