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Editorial

Adiós confianza internacional, bienvenida la vergüenza

Esta no es la política que se merece Chile. La corrupción está creciendo aceleradamente y la probidad que alguna vez nos caracterizó es sólo un reflejo del pasado.


 Por La Tribuna

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Con un orgullo y soberbia nos mostrábamos al mundo para dar cátedras de transparencia y buena conducta. Éramos descritos como uno de los países menos corruptos de América y del mundo, una tierra donde los sobornos, las coimas, los chantages y el robo de fondos públicos no eran de gran magnitud comparado a otras naciones.

Es más. La organización no-gubernamental Transparencia Internacional ha ubicado a Chile en reiteradas ocasiones en los primeros lugares de sus índices de transparencia.

El caso Penta, que hoy tiene a los políticos inculpándose unos a otros por el financiamiento a sus campañas políticas y ha dejado a otros muy bien callados para que nada más se sepa, ha transformado a nuestro querido e incorruptible país en una vergüenza mundial.

Para quienes no entienden lo grave de la situación, el hecho es el siguiente: en agosto de 2014 llegaron dos cartas anónimas al área jurídica del Servicio de Impuestos Internos. Los mensajes señalaban que había que investigar la red de Iván Álvarez, quien era en ese entonces el fiscalizador del SII. Este hombre descubrió que desde su lugar de trabajo podía vulnerar el sistema de la entidad, rectificando declaraciones tributarias pasadas. De esta manera, le robó al fisco consiguiendo que contribuyentes dateados hicieran dichas rectificaciones y le pagaran parte de lo devuelto. Esta acción ilegal defraudó al Estado en más de 2 mil 500 millones de pesos, en lo que se llamó Fraude al FUT. Actualmente, la fiscalía ha imputado en este caso a más de un centenar de contribuyentes por prestarse para el ilícito, uno de ellos es Hugo Bravo, ex gerente general del holding Penta. En dicha investigación, a este implicado le descubrieron en su computador boletas de honorarios falsas emitidas por las esposas de los controladores de la empresa Carlos Alberto Delano y Carlos Eugenio Lavín, con las que se alteraba la contabilidad y se evadían impuestos. En momento en que esta nueva verdad sale a la luz, Bravo pidió ayuda a sus jefes, quienes ignoraron lo ocurrido y se desligaron del tema, lo que provocó que el ahora acusado, en su primera declaración ante la fiscalía reconociera su responsabilidad en el caso FUT, pero, además, algo que nadie se esperaba, destapó uno de los casos más impactantes del último tiempo, el financiamiento irregular de las campañas electorales, lo que dejó al país nuevamente con una imagen internacional vergonzosa.

Esta no es la política que se merece Chile. La corrupción está creciendo aceleradamente y la probidad que alguna vez nos caracterizó es sólo un reflejo del pasado.

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