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Editorial

Politiquería de pueblo en una gran ciudad

Son pocas las personas que se dedican al servicio público para vivir del Estado y en esta ciudad se percibe que, aunque hay duras diferencias en la forma, todos quieren dar lo mejor de sí para avanza


 Por La Tribuna

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Durante el último año, al interior del Concejo Municipal, las cosas están más enredadas que plato de tallarines.

El alcalde intenta llevar a cabo su programa de trabajo por el cual votó la comunidad y los concejales, a su vez, llevan a cabo su rol fiscalizador. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, las discusiones políticas, los desafíos individualistas, quizás el autoritarismo y la falta de diálogo han frenado de mala manera el correcto funcionar de la corporación edilicia.

Cierto es que se ha desarrollado una serie de acciones que no han hecho otra cosa que perjudicar a la comunidad. Un claro ejemplo es la polémica por las áreas verdes. Precios más, precios menos, el absurdo estancamiento de una decisión finalmente tendrá un costo más alto del presupuestado, ¿o creerán las autoridades que las flores secas se repondrán por arte de magia? Claro que no.

Este año 2015 comienza de forma firme la campaña electoral para las municipales de 2016 y, si antes fue difícil gobernar la comuna, probablemente ahora se viene peor. ¿Por qué, dirá usted, amigo lector?

Mientras las concejalas Teresa Stark y Myriam Quezada tienen claras intenciones de ocupar el sillón edilicio, el actual alcalde Esteban Krause cuenta con el respaldo del Partido Radical para una reelección.

En la vereda contraria, una derecha cada vez más débil aún no es capaz de sentarse a solucionar sus conflictos internos para encontrar un candidato, así es que, aunque el consejero del PRSD Javier Belloy diga que hay que dejar estos espectáculos porque la derecha se ríe, a veces, el que ríe último ríe mejor. Esto, porque la oposición no tiene un candidato que le haga el peso a la actual administración, pues claramente están divididos y, mientras eso siga así, no hay nada que se pueda hacer.

Pero, ¿cómo solucionar el conflicto?

Se ve a un alcalde gobernando solo y que incluso no le molesta hacerlo, ya que a este mismo Diario señaló que en la anterior elección tampoco fue apoyado por las díscolas concejalas.

Pero el tema no es sólo política. Hay más de 190 mil habitantes que requieren de un trabajo real y menos discusiones. Más allá de quién tenga la razón -el alcalde, los concejales, la política de un lado o de otro-, se requiere que de una vez por todas dejen a un lado sus aspiraciones personales, porque, como dice la Biblia (Mateo 7:20), “por sus frutos los conoceréis”. El día de mañana no importará quién tuvo la razón en los conflictos de cada lunes, sólo importarán los resultados y, con el voto o la ausencia a sufragar, la comunidad castigará a sus responsables. Son pocas las personas que se dedican al servicio público para vivir del Estado y en esta ciudad se percibe que, aunque hay duras diferencias en la forma, todos quieren dar lo mejor de sí por avanzar, pero deben asumir y reconocer que  están por el camino errado, debido a que no le han tomado el peso al daño que se le está haciendo a la comunidad y su infraestructura, sólo por problemas personales.

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