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Editorial

Un tema de criterio

El hogar Sor Vicenta es una institución querida y respetada por todos los angelinos y no puede ocurrir que en aras del progreso se siga faltando el respeto.


 Por La Tribuna

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En los últimos días, la información dada a conocer en exclusiva por Diario La Tribuna referente a la situación en que quedó el hogar de niñas de Sor Vicenta producto de la construcción del supermercado Líder, ha calado hondo en la comunidad. Sin duda alguna que Los Ángeles requiere del progreso, hace muchos años que dejó de ser un pueblo y hoy es un polo de desarrollo económico que apunta a ser una potencia agroalimentaria a nivel nacional.

En este sentido, aunque incomode a la ciudadanía, se puede evidenciar el trabajo que al fin están realizando las entidades públicas por mejorar las calles y veredas de la zona, con el fin de dar cabida al parque automotriz y para que deje de ser -como han llamado los dirigentes del transporte- “la ciudad de los tacos”.

Sin embargo, pese al crecimiento, Los Ángeles sigue siendo una zona de tradiciones, de respeto y donde todos se relacionan. Es por ello que faltarle el respeto a los antiguos es imperdonable.

Esté o no dentro de la normativa, la situación acontecida en el hogar Sor Vicenta es una vergüenza por donde se le mire. La idea es que el progreso conviva con la comunidad y no que la desplace, como ha sido en este caso.

Las autoridades y las empresas privadas deben tener criterio al momento de plantear sus iniciativas.

Ejemplos que grafican lo anterior hay varios: Colbún construyó en Santa Bárbara una represa que causa un impacto visual enorme a quienes visitan la zona. Sin embargo, con el fin de mitigar la instalación, montó un parque ecológico y turístico en beneficio de la comunidad; Endesa, que es la empresa más polémica en cuanto a la instalación de centrales hidroeléctricas en Alto Bío Bío, hasta el día de hoy ha buscado incansablemente la forma de convivir con el entorno a través de apoyos e iniciativas para sacar adelante a la comuna, con la fundación Pehuén y otras instancias. Si a eso se le agrega el trabajo humano que desarrollan los voluntarios universitarios de la mano de sus casas de estudio, se puede decir que hay formas de abordar la instalación de empresas vinculadas al entorno.

Lo que ha hecho el supermercado Líder no corresponde éticamente y se debe reparar, más que dar respuestas, como aquella donde dicen que “las obras viales realizadas como consecuencia de nuestro proyecto corresponden a lo que las autoridades establecieron que era preciso realizar para conservar el normal flujo del tránsito en el entorno cercano a nuestro local”. Eso suena a una declaración entregada desde un escritorio en Santiago, sin tener idea de que, más que el mismo problema, se trata de un atentado contra la tradición de la zona.

El hogar Sor Vicenta es una institución querida y respetada por todos los angelinos y no puede ocurrir que en aras del progreso se siga faltando el respeto.

 

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