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El emocionante discurso del soldado sobreviviente en aniversario 17 de la tragedia de Antuco

Por primera vez en 17 años, un representante de los ex conscriptos que salvaron de morir en aquella jornada, se dirigió a los asistentes en una de las ceremonias conmemorativas para exponer los problemas de salud física y mental que les aquejan.


 Por Juvenal Rivera

5, Paulo Urrea

Paulo Urrea Rojas toma un respiro antes de iniciar sus palabras. Es la primera vez, en 17 años, que uno de los sobrevivientes de la tragedia de Antuco tiene la posibilidad de hablar en una ceremonia oficial frente a las autoridades y parientes de las víctimas.

Los termómetros apenas marcan ocho grados pero la gélida brisa hace más helada la jornada en la plaza memorial “Héroes de Antuco”, lugar erigido en la esquina de la avenida Alemania con Marconi, en recuerdo de las 45 víctimas que pertenecían al contingente de soldados conscriptos del Destacamento de Montaña Nº 17 “Los Ángeles”.

La historia del incidente alcanzó dimensión mundial. Las víctimas, enlistadas en dos compañías, recibieron la orden de marcha por el oficial a cargo de la tropa, pese a las malas condiciones en la montaña. En el camino fueron alcanzados por una brutal tormenta de viento blanco que fue diezmando a los conscriptos que no tenían más de 40 días de instrucción militar.

“Recuerdo como si fuera hoy, hoy miércoles 18 de mayo… Nosotros, a esta hora, veníamos marchando hace 17 años atrás”, recuerda Urrea, quien fuera escogido por sus propios compañeros para representarlos en la ceremonia.

Su intervención no es parte del programa original de homenaje por la tragedia de Antuco que organiza la Municipalidad de Los Ángeles, pero pidió permiso para dirigir algunas palabras. Es la primera vez que se dirigen a los asistentes formados por autoridades y parientes de los fallecidos. A su lado, en una marcial actitud, Fredy Valdebenito, otro sobreviviente, lo acompaña. Otro puñado estaba algo más lejos, todos ellos con poleras que los identificaban como sobrevivientes.

Paulo Urrea lee su improvisado discurso escrito en su teléfono. Pero en cada palabra, aflora la emoción, el recuerdo, el dolor.

Vuelve a tomar aliento: “Ustedes no saben lo que es vivir diariamente con los recuerdos de haber visto morir a nuestros compañeros. Ustedes no saben las pesadillas cuando hemos despertado en las noches recordando esos momentos tan trágicos de ver a nuestros compañeros caer. No pudimos hacer nada, lamentablemente no podíamos hacer nada”.

“Respetamos profundamente a los soldados caídos, lloramos su partida y nos cuestionamos si pudimos hacer algo más”, agrega con la respiración entrecortada.

Se emociona al recordar a Alfonso Uribe, quien sobreviviera de aquella marcha entre dos refugios cordilleranos y que falleciera hace seis meses: “Sufría de una depresión severa y nadie hizo nada. ¡Nadie!”, le espeta a los asistentes.

Es que, según sus palabras, “los sobrevivientes vivimos con la incertidumbre, a diario, de no saber lo que pasará con nosotros. Tenemos 36 años y la gran mayoría ya presentamos problemas físicos, enfermedades en nuestras extremidades y secuelas psicológicas”.

Por lo mismo, Urrea reclama para que sean “escuchados para que las autoridades nos abran las puertas a nuestras peticiones que nos corresponden y que en todo tiempo se nos han negado”.

“Somos la parte negra de la historia de Chile, somos sobrevivientes de una tragedia que nunca debimos haber vivido.

No nos dejen de lado, no nos cierren las puertas cuando vamos a pedir ayuda y que no sea solo el 18 de mayo cuando los tengamos que recordar. Ustedes no saben lo que vivimos a diario”, concluye.

MESA DE TRABAJO

En la misma ocasión, el gobernador regional Rodrigo Díaz adelantó que su encargado de la División Social fue mandatado para contacto con las agrupaciones de parientes de las víctimas y los soldados sobrevivientes para ver la manera en que pueden ser apoyados.

Díaz recordó que cuando

En lo concreto, se dará forma a una mesa de trabajo donde se expondrán las peticiones y se verá manera de canalizarlas, en el marco del ámbito de acción del Gobierno Regional.

Otro camino es el acercamiento con la delegada presidencial provincial, Paulina Purrán (presente en la ceremonia de ayer), para gestionar ayudas desde el nivel central.


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