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Cultura

¿Por qué se celebra la Purísima en San Carlos de Purén?

Miles y miles de personas, principalmente de los sectores rurales, llegan ese día a la procesión, a lo cual se suman cientos de jinetes con sus respectivas cabalgaduras, en una demostración de fe y religiosidad tradicional que se renueva cada 8 de diciembre.


 Por Juvenal Rivera

13, Virgen de a Purísima

La larga historia de la imagen de la Virgen María de la localidad de San Carlos de Purén, situada unos 12 kilómetros al sur de Los Ángeles, está íntimamente ligada a la época colonial en una época marcada por la frontera que fue el río Biobío.

Es que justamente mirando hacia las aguas de este curso fluvial se sitúa el fuerte hispano (monumento histórico desde 1976) que dio origen al poblamiento de los años siguientes, siempre de la mano de la imagen religiosa.

Lo que ahora es una peregrinación para los feligreses católicos, que llevan de manera masiva hasta la localidad, en su tiempo fue una manera de marcar presencia en una zona especialmente hostil para el poderoso imperio español, cuyos límites estaban justamente en esa zona de la comarca.

La figura religiosa de la Inmaculada Concepción fue traída directamente de España en el siglo XVII por un grupo de militares destinados a la Capitanía General del Reino de Chile. De ahí, inició un viaje que la llevó por un tiempo a varios lugares en la frontera hispana, como Nacimiento, Bureo, Concepción y en Purén, antes de quedarse definitivamente en San Carlos.

Según la información disponible, pasada la mitad del siglo 18, la figura llegó hasta la localidad ribereña del Biobío, llamada en ese tiempo Purén Nuevo (para distinguirlo de Purén Viejo que se encuentra enclavado en la Cordillera de Nahuelbuta).

Los permanentes levantamientos indígenas, conocidos como malocas, obligaron a trasladar a la población y a la imagen a una y otra ribera del Biobío.

La situación se comenzó a apaciguar a fines del siglo 19, de la mano del avance del ejército chileno que se internó en las tierras de la nación mapuche, borrando para siempre esa frontera natural que fue el río.

Eso permitió que la villa de San Carlos se situara en su actual emplazamiento, consolidando una población en su entorno. Ahí se quedó finalmente la imagen de María que empezó a ser conocida popularmente como la Purísima de San Carlos de Purén, dependiente de la Diócesis de Santa María de Los Ángeles, la cual se venera y celebra el 8 de diciembre de cada año.

En esa jornada, miles y miles de personas, principalmente de los sectores rurales, llegan ese día a la procesión, a lo cual se suman cientos de jinetes con sus respectivas cabalgaduras, en una demostración de fe y religiosidad tradicional que se renueva cada 8 de diciembre.

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