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Crónica

Jaime Veloso: “Lo peor para un alcalde es que se le suban los humos a la cabeza”

El jefe comunal tucapelino, reelecto con una de las mayorías más altas a nivel nacional, desmenuzó el resultado electoral que lo vuelve a poner al frente de esa comuna precordillerana y adelanta los desafíos que se vienen para los próximos cuatro años.


 Por Juvenal Rivera

Jaime Veloso, acciones, Tucapel (5)

Ya caía la tarde en Tucapel, el pasado 16 de mayo, cuando Jaime Veloso tenía la certeza que había sido reelecto como alcalde en esa comuna. Los datos finales dirían que el jefe comunal obtuvo la mayor votación a nivel regional y una de las más altas del país: 77,58% frente al 22,42 que obtuvo su rival, el socialista Carlos de la Cruz. En todo caso, no era la primera vez que conocía de triunfos así de rotundos: en 2004 y 2008 consiguió porcentajes parecidos de aprobación ciudadana.

También tenía la seguridad que, en medio de la debacle generalizada para los candidatos de la derecha en el mega-proceso electoral de hace un mes, su resultado fue una excepción para su sector político.

Era para estar henchido de alegría. Sin embargo, el mismo Jaime Veloso reconoce –en una franca conversación con La Tribuna – que todos esos logros palidecían frente al momento personal que estaba vivienda.

Porque aunque esa noche celebró con sus partidarios, lo hizo con un nudo en la garganta. Festejó pero con una tristeza profunda en su corazón: su padre, Sergio Veloso González, agonizaba en una clínica de Concepción. Dos semanas más tarde, dejaría de existir.

FENÓMENO ELECTORAL

La votación de Jaime Veloso en Tucapel es un caso de estudio por la singularísima condición de esa comuna. En que en su historia electoral, desde el retorno a la democracia, ese territorio siempre se ha identificado con la centroizquierda. Cualquiera que fuera el postulante a la presidencia de la desaparecida Concertación, obtenía siempre la primera mayoría.

De hecho, en las primeras elecciones municipales, el resultado era aplastante: los partidos de la Concertación lograban los seis cupos al Concejo Municipal con más del 90% del apoyo electoral.

Cuando el militante de RN entra a tallar en esa comuna en los comicios del 2000, salió alcalde casi de carambola. La disputa entre dos históricos dirigentes locales (Luis Mora y Juan Villalobos) le hizo entrar y por algo más de 30 votos, hacerse del cargo principal. Fue el jefe comunal en ejercicio con menor votación en esas elecciones pero cuatro años más tarde sería una de las mayorías nacionales. Lo repitió en 2008.

Esa misma condición, según el mismo reconoce, es la que lo obliga a redoblar esfuerzos: “Cuando hay un público que por naturaleza es adverso políticamente, se tienen que hacer muchos más esfuerzos para ganárselos. Eso se tiene que materializar mediante acciones claras y concretas, con un fuerte proceso de participación y mucha transparencia”.

También, añade, en “tener oído fino de lo que quiere la comunidad. Eso se logra siendo sencillo con la gente. Lo peor que le puede pasar a un alcalde es que se le suban los humos a la cabeza y deje de parar cuando alguien lo detiene en la calle o lo espera en la puerta de la municipalidad. Siempre tenemos que darnos un tiempo para atender a las personas que, teóricamente, quieren pedir algo pero muchas veces, detrás de esa petición, hay proposiciones interesantes de materializar”.

Por eso, después de estar fuera del municipio tucapelino por ser derrotado en 2012, cuatro años volvió a disputar el sillón edilicio al alcalde de ese tiempo. El triunfo fue muy ajustado: solo 163 votos de diferencia.

Lo que ha pasado en estos cuatro años, él lo describe de la siguiente manera: “tuvimos desde el punto de vista per cápita y en la historia de la comuna, hemos tenido la mayor inversión pública de la región. Llegamos a apalancar alrededor de 40 mil millones de pesos desde los estamentos sectoriales y regionales, que es una inversión fuerte para cualquier ciudad”.

Para un municipio cuyo presupuesto anual es de 4 mil 500 millones de pesos (más los ocho mil millones en Educación y 200 en salud), “estamos obligados a hacer mucha gestión. Por lo tanto, dentro de nuestro presupuesto municipal, una línea gruesa se lo llevan los estudios para inversión”.

Es que, como lo explica el propio alcalde, “si no hago inversión en ingeniería y arquitectura, si no hago proyectos de especialidades, es muy difícil tocar la puerta de algún ministerio o el gobierno regional para que asigne recursos. Cuando los proyectos son mal hechos, terminan en un escritorio”.

A su juicio, “la gente no se conforma con los sueños, quiere acciones concretas. No se pueden farsantear obras que no se hicieron en su momento. En ese sentido, nosotros hemos sido eficientes”.

Además, para evitar herir las susceptibilidades propias de una comuna con cuatro localidades urbanas, “aplicamos una política descentralizadora en el sentido que cuando se notó mucha inversión en Huépil – con proyectos de habitacionales, la remodelación de la plaza y del edificio consistorial que sumaban 30 mil millones de pesos-, se nos podían sentir los barrios y otros sectores”.

Lo anterior se tradujo en el diseño de un protocolo de barrio que busca recuperar las áreas verdes, iluminación, juegos infantiles, recursos para alarmas comunitarias y la generación del plan Ciudadano Vigilante para tener cámaras de alta definición, a las cuales tienen acceso 15 vecinos a través de un software. Además, dicho protocolo considera que, cada 200 casas, debe haber una cancha sintética y una sede social que se financian con recursos regionales.

Tampoco se descuidaron de las villas, como Trupán, de 2 mil habitantes que, por la vía participativa, se está pavimentando en su totalidad.

PANDEMIA

Los municipios están enfrentando una prueba de fuego por la pandemia del Covid-19- En el caso de Tucapel, Veloso cuenta que fueron los primeros en Chile en dictar una primera ordenanza, habilitaron un Covicenter “que funcionó bien” y se entregó apoyo económico a los primeros casos de la enfermedad: “después lo seguimos haciendo pero no de la misma forma”.

Sin embargo, en lo que les valió reconocimiento por canales de televisión internacionales, fue el diseño de un programa de vacunación “para ir casa a casa. Salimos a buscar a todos los que tenían más de 70 años. Gastamos muchos recursos para tener 15 equipos idóneos y eso, al final, la gente valoró, mucho más allá de lo político”.

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