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Los Ángeles es la cuarta ciudad con mejor expectativa de vida en América Latina y el Caribe

Estudio publicado en prestigiosa revista científica, que abarcó 363 ciudades, mostró que la capital provincial solo es superada por otras tres ciudades chilenas.


 Por Juvenal Rivera

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En el Chile de 1920, de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), un recién nacido en Chile en 1920 tenía una expectativa de vida de solo 31,5 años. Si era mujer, era de 32 años y de 31 si era hombre.

En el caso de Los Ángeles, los indicadores eran incluso peores debido a la alta ruralidad, hacinamiento y marginalidad en que vivía buena parte de su población.

Sin embargo, los tiempos fueron cambiando. La implementación de políticas de salud pública, la disminución y posterior erradicación de la desnutrición infantil, el aumento de nivel de escolaridad y la universalización de la educación, además del incremento en calidad de vida de la población y la reducción de la mortalidad infantil, entre otros factores, han contribuido a cambiar el panorama de manera rotunda y categórica.

Si hace 100 años las personas fallecían por enfermedades infecto-contagiosas, como la viruela, influenza o el cólera, ahora predominan las muertes por afecciones neurodegenerativas.

Según el INE, en la actualidad, por cada mil nacidos vivos, fallecen siete niños antes de cumplir un año (hace un siglo eran 256) y la esperanza de vida al nacer de una mujer es 81,8 años y de 76,7 años para los hombres.

ESTUDIO

Los buenos indicadores en cuando a la expectativa de vida se confirman en un estudio elaborado por la Red de Salud Urbana en América Latina y el Caribe (Salurbal). Se trata de iniciativa de Urban Health Collaborative de la Universidad Drexel, en Pensilvania, que consideró a urbes con una característica común: tener una población superior a los 100 mil habitantes.

En un análisis de los datos sanitarios de 363 ciudades en América Latina y El Caribe, las urbes chilenas son las que exhiben los mejores indicadores en este parámetro en particular.

De hecho, el listado de ciudades es encabezado por cuatro urbes chilenas. En el cuarto lugar se encuentra Los Ángeles. Los primeros puestos los ocupan La Serena-Coquimbo (ambas son vistas como una sola unidad), luego está Santiago y le sigue Valparaíso-Viña del Mar. Después sigue la capital de la provincia de Biobío.

De hecho, en el ítem de mujeres, Los Ángeles es la que lidera el listado junto con Santiago (82,4), similar al de Portugal, aunque el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de Chile sea de 15 mil dólares contra los 24 mil del país europeo.

Sin embargo, el promedio en la capital provincial cae ligeramente si se incorpora a los hombres (76,6).

El estudio fue publicado en la revista especializada Nature Medicine (https://rdcu.be/ceVbV). Fue recibido en febrero de 2020 y aceptado en diciembre del mismo año. Su publicación fue hecha el 25 de enero de 2021.

INFORME

“El concepto de la denominada ventaja urbana en salud ignora la posibilidad de heterogeneidad en los resultados de salud entre las ciudades. Utilizando un conjunto de datos armonizados en el proyecto Salurbal, describimos la variabilidad y los predictores de la esperanza de vida y la mortalidad proporcional en 363 ciudades de nueve países de América Latina”.

“La esperanza de vida difiere sustancialmente entre las ciudades del mismo país. La mortalidad por causas específicas también varió entre las ciudades, y algunas causas de muerte (lesiones y muertes no intencionales y violentas) mostraron una gran variación dentro de los países, mientras que otras causas de muerte (transmisibles, maternas, neonatales y nutricionales, cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades no transmisibles) varió sustancialmente entre países”.

“En modelos mixtos multivariables, mayores niveles de educación, el acceso al agua y el saneamiento y un menor hacinamiento se asociaron con una mayor esperanza de vida, una proporción relativamente menor de muertes transmisibles, maternas, neonatales y nutricionales y una mayor proporción de muertes por cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades no transmisibles”.

“Estos resultados destacan una considerable heterogeneidad en la esperanza de vida y las causas de muerte en las ciudades de América Latina, revelando factores modificables que podrían ser susceptibles de políticas urbanas destinadas a mejorar la salud urbana en América Latina y, en general, en otros entornos urbanos”.

“A pesar de la creciente población urbana, la investigación mundial sobre los efectos de la vida urbana en la salud es escasa y, a menudo, inconsistente”.

“Los gobiernos de las ciudades pueden afectar directamente la salud de la población en sus municipios, incluida la mortalidad y la calidad ambiental mediante la implementación de políticas urbanas adecuadas. Las organizaciones internacionales, como ONU-Hábitat, piden cada vez más iniciativas locales y basadas en las ciudades, así como el reconocimiento de las ciudades como sitios innovadores, flexibles y, a menudo, progresistas para la formulación de políticas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, estas acciones deben basarse en evidencia sobre qué factores a nivel de ciudad son más importantes para la salud. Comprender las consecuencias para la salud del crecimiento urbano, las características del paisaje urbano (como la fragmentación de la extensión urbana) y las características sociales de la ciudad (como el acceso al agua) puede ayudar a informar las políticas urbanas para promover la salud”.

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