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Con carroza y ataúd, empresarios “sepultarán” al gremio gastronómico de Los Ángeles

Corrían los primeros días de septiembre del año pasado cuando los dueños de restaurantes, cafeterías y locales de comida marcharon por las calles de Los Ángeles, desde la avenida Alemania hasta la plaza de armas. Globos negros, fondos y ollas fueron parte de los elementos utilizados para la puesta en escena, cuyo punto cúlmine fue el momento en que se rompieron más de 160 platos en plena calle, frente al edificio de la Gobernación Provincial. Cada plato arrojado a la calle representó cada día que llevaban sin funcionar de manera normal. En las semanas siguientes, y sujeto a rigurosas medidas sanitarias, pudieron abrir sus puertas, primero con atención en las terrazas. Luego sería la posibilidad de recibir dentro de sus locales, aunque en un 25% de su capacidad máxima. Sin embargo, la cuarentena iniciada a mediados de diciembre en la ciudad de Los Ángeles sepultó la posibilidad recuperarse de varios meses de cese forzado. Es que la opción de la venta de comida a domicilio, conocido como delivery, no permite pagar los gastos, como arriendos, sueldos, insumos, servicios básicos y cotizaciones previsionales, entre otros. Juan Andrés Aravena, secretario de la Agrupación Gastronómica de Los Ángeles, simplemente aseguró que “lo único que estamos pidiendo es trabajar. No queremos regalos ni bonos ni nada parecido. Solo trabajar”. A su juicio, está demostrado que “la actividad gastronómica no tiene ninguna injerencia en los contagios. Lamentablemente, los contagios son en las reuniones familiares, en los carretes clandestinos. Por ahí pasan, no por los restaurantes abiertos”. Para Aravena, la autoridad sanitaria “se ha ensañado con la gastronomía y el turismo porque las cifras dicen que una cuarentena muy larga no sirve de nada”. De modo general, advirtió que “somos muchos los rubros que están siendo muy golpeados: las galerías comerciales, el turismo. Todo lo que tenga que ver con una cuarentena total está siendo muy diezmado, no solo en el rubro gastronómico”. PROTESTA Por eso, desde las 10 de la mañana de este miércoles, entre el supermercado Tottus y la plaza a los Mártires de Antuco, por la avenida Alemania, se realizará “el funeral del rubro” gastronómico. En principio, se considera el uso de un ataúd y un carruaje mientras que los asistentes llegarán vestidos de luto riguroso para estar a tono con el momento. El cortejo saldrá desde la avenida Alemania y se dirigirá hasta el cementerio general con el ataúd que será dejado en el acceso al camposanto. “No queremos causarle daño a nadie pero queremos mostrar lo angustiante que es para muchas familias, para las pymes, cuyo único sustento es su negocio. Muchos han tenido que cerrar” afirmó. “Lo que queremos – añadió - es que tengamos un respiro. Muchos, dependen de lo que vendan en el día, depende lo que puedan comer en la noche. No se trata solo de locales medianos o grandes, también de muchos muy pequeños”. Según el dirigente, los criterios centralistas han perjudicado a los empresarios locales que pudiendo haber funcionado mucho antes, debieron esperar a que se flexibilizaran las medidas una vez que se aplicaron mayores restricciones en la capital.


 Por Juvenal Rivera

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Corrían los primeros días de septiembre del año pasado cuando los dueños de restaurantes, cafeterías y locales de comida marcharon por las calles de Los Ángeles, desde la avenida Alemania hasta la plaza de armas. Globos negros, fondos y ollas fueron parte de los elementos utilizados para la puesta en escena, cuyo punto cúlmine fue el momento en que se rompieron más de 160 platos en plena calle, frente al edificio de la Gobernación Provincial. Cada plato arrojado a la calle representó cada día que llevaban sin funcionar de manera normal.

En las semanas siguientes, y sujeto a rigurosas medidas sanitarias, pudieron abrir sus puertas, primero con atención en las terrazas. Luego sería la posibilidad de recibir dentro de sus locales, aunque en un 25% de su capacidad máxima.

Sin embargo, la cuarentena iniciada a mediados de diciembre en la ciudad de Los Ángeles sepultó la posibilidad recuperarse de varios meses de cese forzado.

Es que la opción de la venta de comida a domicilio, conocido como delivery, no permite pagar los gastos, como arriendos, sueldos, insumos, servicios básicos y cotizaciones previsionales, entre otros.

Juan Andrés Aravena, secretario de la Agrupación Gastronómica de Los Ángeles, simplemente aseguró que “lo único que estamos pidiendo es trabajar. No queremos regalos ni bonos ni nada parecido. Solo trabajar”.

A su juicio, está demostrado que “la actividad gastronómica no tiene ninguna injerencia en los contagios. Lamentablemente, los contagios son en las reuniones familiares, en los carretes clandestinos. Por ahí pasan, no por los restaurantes abiertos”.

Para Aravena, la autoridad sanitaria “se ha ensañado con la gastronomía y el turismo porque las cifras dicen que una cuarentena muy larga no sirve de nada”.

De modo general, advirtió que “somos muchos los rubros que están siendo muy golpeados: las galerías comerciales, el turismo. Todo lo que tenga que ver con una cuarentena total está siendo muy diezmado, no solo en el rubro gastronómico”.

PROTESTA

Por eso, desde las 10 de la mañana de este miércoles, entre el supermercado Tottus y la plaza a los Mártires de Antuco, por la avenida Alemania, se realizará “el funeral del rubro” gastronómico.

En principio, se considera el uso de un ataúd y un carruaje mientras que los asistentes llegarán vestidos de luto riguroso para estar a tono con el momento.

El cortejo saldrá desde la avenida Alemania y se dirigirá hasta el cementerio general con el ataúd que será dejado en el acceso al camposanto.

“No queremos causarle daño a nadie pero queremos mostrar lo angustiante que es para muchas familias, para las pymes, cuyo único sustento es su negocio. Muchos han tenido que cerrar” afirmó.

“Lo que queremos – añadió – es que tengamos un respiro. Muchos, dependen de lo que vendan en el día, depende lo que puedan comer en la noche. No se trata solo de locales medianos o grandes, también de muchos muy pequeños”.

Según el dirigente, los criterios centralistas han perjudicado a los empresarios locales que pudiendo haber funcionado mucho antes, debieron esperar a que se flexibilizaran las medidas una vez que se aplicaron mayores restricciones en la capital.

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