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Saltos del Laja, la foto que viene de fines del siglo XIX

Uno de los primeros fotógrafos que dejó registros de este lugar fue el ciudadano francés Félix Leblanc y que la usó en cuadernillos para mostrar el país a chilenos y extranjeros.


 Por Juvenal Rivera

PRINCIPAL, SALTOS DEL LAJA 1895 (1)

No sé si pueda haber alguien que no se haya tomado una fotografía con el fondo de los Saltos del Laja. Quien vaya hacia el sur o se dirija hacia el norte, en algún momento de su vida debe haber pasado por el puente o haberse dirigido hacia la cascada principal para inmortalizar el lugar.

Pese a que hace algunos años lucen menguadas de agua en la época estival, quien no tiene en su álbum de recuerdos o en un archivo digital de lugares visitados, alguna fotografía con el Salto del Laja de fondo o dominando todo el cuadro de la imagen.

Los Saltos del Laja son un ícono del paisaje nacional que está prácticamente en cada hogar del país y también en los miles de turistas extranjeros que presencian ese espectáculo de la naturaleza.

Sin embargo, recién empezó a ser fotografiado desde fines del siglo XIX cuando aparecieron los primeros equipos que podían hacer la magia de plasmar la imagen en papel.

Uno de los primeros fotógrafos que dejó registros de este lugar fue el ciudadano francés Félix Leblanc, que estuvo activo en Chile durante la segunda mitad del siglo XIX hasta inicios del XX, principalmente en las ciudades de Valparaíso y Santiago.

Sin embargo, hacia 1890 enfocó en el desarrollo de vistas de Chile, la litografía y el fotograbado, razón por la cual inició un taller en la calle Monjitas 511, en el que se dedicó a difundir vistas de Chile, “en cuadernillos que distribuía a través de las librerías del país y el extranjero”.

Entre los álbumes de vistas que publicó se hallan “Panorama de Chile” y “Vistas de Chile” cuya imagen de portada fueron los Saltos del Laja.

Además de Leblanc, hubo reconocidos fotógrafos más modernos, como Domingo Ulloa o Antonio Quintana, quienes aportaron la idea de un paisaje chileno “agreste, pero perfectamente seguro y natural”.

Un detalle. Por años, al lugar se le conoció como El Salto del Laja (singular). Sin embargo, a mediados de los ’90 se le cambió pluralizó (Saltos del Laja) para hacer notar que no es una sola cascada, sino que son tres las que dan vida a ese entorno natural.

Lo cierto es que más allá del ojo de los expertos, los Saltos del Laja han desfilado ante nuestras miradas como el ícono más representativo de nuestra zona.

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