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Falleció el Chacho, conocido personaje de Los Ángeles

Personaje habitual en el centro de la ciudad, donde solía sentarse frente a entidades bancarias, en las últimas semanas se le había visto en muy malas condiciones de salud. En esta publicación, se rescata artículo que relata la ocasión en que fue atropellado por comitiva presidencial de Pinochet.


 Por Juvenal Rivera

Chacho

A la edad de 50 años, falleció José Alfredo Gutiérrez Sepúlveda, apodado el Chacho, conocido personaje de la ciudad de Los Ángeles.

A través de redes sociales, se comenzó a divulgar la información de su deceso cuyas causas no fueron precisadas. Fue utilero de varios clubes de fútbol amateur, como Independiente de Paillihue o Real Victoria, aunque también prestó esa función para Club de Deportes Iberia de Los Ángeles que, a través de su cuenta en Facebook, entregó las condolencias a la familia.

Personaje habitual en el centro de la ciudad, donde solía sentarse frente a entidades bancarias, en las últimas semanas se le había visto en muy malas condiciones de salud.

El artículo a continuación fue rescatado de Facebook y narra la experiencia del Chacho cuando fue atropellado por un vehículo de la comitiva presidencial de Augusto Pinochet, en agosto de 1984.

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El Chacho vuela 10 metros por el aire y aterriza violentamente sobre el mojado pavimento. Un vehículo de la escolta presidencial de Augusto Pinochet que marchaba a toda velocidad lo acaba de impactar de lleno ¿El día? 21 de agosto de 1984.

¿El lugar? La esquina de calles Colo Colo con Colón, pleno centro de Los Ángeles.

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Se llama José Alfredo Gutiérrez Sepúlveda pero nadie lo conoce por su nombre. Es el Chacho. A menudo se le observa leyendo el diario. Es parte de los personajes que aún quedan en la ciudad. Muchos lo saludan al pasar. Otros le estrechan su mano. Y si se hacen los desatendidos, la voz rasposa y grave del Chacho resuena a lo lejos: «hola, poh, compadre», les grita mientras se marchan.

Fanático del fútbol, suele hablar de Colo Colo. O de Iberia. En sus buenos tiempos, fue utilero para Independiente de Paillihue. En los buenos años de la Real Victoria, hizo lo mismo. Quizás donde se hizo más conocido fue cuando cumplió ese rol para Deportes Iberia. De hecho, se daba a la tarea de recortar las publicaciones de prensa para hacer una especie de álbum ad-hoc.

A veces se le encuentra caminando y se le observa cojear. Renguea. Dice que aunque después del accidente lo operaron varias veces, nunca quedó bien. Es evidente.

Paradójicamente, el lugar donde más a menudo suele verse, en la esquina de calles Colón con Colo Colo, está a muy pocos metros de donde fue atropellado 1984 por un vehículo de la escolta presidencial.

«Ahí quedé yo, compadre, justo ahí», dice mientras apunta un lugar indefinido en el pavimento, justo cuando decenas de personas y pasan por el lugar.

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La publicación de La Tribuna otorga una amplísima cobertura a la visita de Pinochet a Los Ángeles. Como suele suceder con los jefes de Estado, después de participar en los actos del 20 de agosto en Chillán, a veces vienen al día siguiente a nuestra ciudad. Pocas veces sucede. Ese 1984 sí ocurrió.

Pinochet estuvo en la mañana en la inauguración de tramo Concepción-Copiulemu y en la tarde en la entrega de la población Córdova.

Hubo máxima cobertura a la visita presidencial. Editoriales, columnistas y páginas interiores dieron cuenta en detalle de las actividades de Pinochet.

Pero el atropello del Chacho en pleno centro de la ciudad ocupó solo tres párrafos en la síntesis policial. Es un informe extremadamente escueto, pese a suceder en pleno centro de la ciudad. La nota concluye diciendo que el chico de 14 años tiene heridas de mediana consideración. Después no hubo referencia al incidente pero las escasas horas del dictador en la ciudad proporcionaron material para ese día y por varios días más.

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«Estuve varios días grave, casi me morí, loco. Se me rompió la cabeza. Estuve como cuatro meses en el hospital», cuenta el Chacho.

“Ese día fuimos todos los cabros del Centro Básico, ese que estaba en la primera cuadra de Almagro, para saludar cuando el viejo pasara. En ese tiempo, Colón venía de allá para acá (de norte a sur). Ahí nos sacaron y nos dejaron en la esquina. Estábamos entero de aburridos, loco. De pronto aparecieron los autos y se gente se tiró encima. Yo y un compañero pasamos debajo del cordel… Los autos venían rajados. El primero no nos alcanzó pero el segundo me dio de lleno. Volé de ahí hasta ahí (vuelve a apuntar con el dedo, describiendo una trayectoria curva). De ahí no.me acuerdo nada. Desperté dos meses después lleno de sondas y agujas».

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El Chacho estuvo grave. Casi se muere. Al cabo, fue un vehículo conducido a toda velocidad por el centro de Los Ángeles, encabezando la comitiva presidencial. A bordo iban miembros de la CNI que formaban parte del férreo sistema de seguridad.

Pero no todo fue tan malo, al menos por un tiempo. A los pocos meses, desde el Gobierno decidieron otorgarle una pensión de gracia para que tuviera para sus faltas.

«Me dieron una pensión los locos… claro que me la dieron. Pero me la quitaron después los hueones».

– ¿Y por qué te la quitaron?

– «Fue para el tiempo del plebiscito. No falta el gil sapo. Yo estaba con una bandera del No y le dijeron a los locos que no quería saber nada con los milicos. (…) ¡Y me quitaron la pensión los locos!».

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