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Agricultor que asegura tener boleto ganador del Kino demanda a la Lotería por más de 3 mil 500 millones

Con informes periciales en mano, Javier Zapata asegura ser el dueño del cartón del juego de azar que, en marzo de 2018, entregaba un premio de 2 mil 400 millones de pesos. La cifra restante es por el daño y perjuicio moral por haber sido acusado de estafa.


 Por Juvenal Rivera

Javier Zapata, Ganador del Kino (2)

Javier Zapata tiene ese hablar parsimonioso de la gente de campo. Es que desde siempre ha vivido en la zona rural de Los Ángeles, en el sector de Alto Las Viñas, por el camino a Nacimiento, a unos 20 kilómetros al poniente de la ciudad.

En las suaves estribaciones situadas a algunos kilómetros de la margen norte del río Biobío, su padre y sus hermanos se dedican principalmente a la producción de leche. Cada día se levantan muy de madrugada para ordeñar las vacas y entregar unos mil litros del producto por jornada.

En ese mismo lugar ha construido un hogar junto a su mujer y sus dos hijas, una de 21 y otra de 12 años. Fue justamente la menor – Mariela – quien le dictó una serie de números: 1, 2, 3, 4, 5 y 7 para que los incluyera en la combinación de 14 que solía apostar en el Kino. Con esa serie en la mano, cuando pasó frente en la agencia de juegos de azar del paseo Ronald Ramm, pidió que le imprimieran un boleto que guardó en su bolsillo.

Hasta ahí todo bien, todo normal. Es lo que hacen miles de personas que apuestan por uno de esos golpes de suerte que los haga millonarios de la noche a la mañana en algunos de los tantos juegos de azar.

Las circunstancias de la vida hicieron que al día siguiente de lanzado el concurso que entregó un premio de 2 mil 400 millones de pesos al portador del boleto ganador, no pudiera verificar los números sorteados porque no encontró un lugar para estacionarse más cercano a la agencia que queda en calle San Martín.

Otra circunstancia fue el cambio del cañón de la estufa a leña de su casa. Estaba en el entretecho instalando un nuevo ducto cuando un montón de hollín le cayó en los ojos. En medio de esa temporal oscuridad, tomó lo primero que tuvo a mano para sacarse la basura. Entre ellos, el boleto del Kino que guardaba en el bolsillo de la camisa, mismo que después quedaría todo tiznado y arrugado y que fue a parar al tacho de la basura. Más encima, ese día llovió, los perros rompieron las bolsas con los desperdicios y todo se empapó de agua.

Pero Javier Zapata no tendría consciencia que cada una de esas acciones lo terminaría alejando del multimillonario premio que se había sorteado el 4 de marzo.

Cuando en la agencia de juegos de azar pidió un voucher con el detalle de los números ganadores, recién ahí pudo cotejarlos con aquellos que su hija Mariela y él habían apostado algunos días antes. En ese momento, comenzó a revisar hora por hora lo hecho en las jornadas previas para recordar dónde demonios había dejado el boleto: el boleto ganador.

Lo que vino después se confunde en la vorágine y el vértigo por buscar el ticket por toda la casa, en el canal donde estuvo regando, en medio de la basura donde finalmente lo encontró todo roto y mojado. Después se enfrentó a la disyuntiva de si acaso cobrarlo o no, así como estaba.

En los primeros días de abril de 2018, Javier Zapata apareció ante los medios de comunicación y canales de televisión de todo el país explicando que, pese a los daños, iría a cobrar el premio. Dijo estar dispuesto a que periciaran el ticket todo lo que quisieran para certificar que se trataba del boleto ganador. Hubo un par de reuniones con los ejecutivos de la Lotería y demasiadas conjeturas sobre lo sucedido, incluida la alternativa que fuera un gran timo para apropiarse de todo ese dinero.

Todo se enredó cuando justo en la fecha límite para cobrar el premio – mayo de 2018-, apareció otro señor, José Rivera Alarcón, reclamando tener en sus manos el boleto ganador, ciertamente que también ajado y roto.

DEMANDA

Dos años y nueve meses más tarde, Javier Zapata sigue perseverando. En ese camino, se ha enfrentado a la demora para tener los informes a mano, proceso que se ha tardado por el estallido social y la pandemia.

Con la misma voz parsimoniosa que es propia de la gente de campo, asegura que los informes periciales de expertos y de la Policía de Investigaciones corroboran dos elementos importantes: que se trata de un boleto original y que no hubo manipulación alguna.

Además, dentro de lo que se puede leer, no está en discusión que corresponde a la serie que fue sorteada ese día de marzo de 2018.

Por eso, con la asesoría legal de abogado Javier Faúndez, presentó una demanda en el Tercer Juzgado de Letras de Letras en contra de la Lotería de Concepción, representada por el rector de la UdeC, Carlos Saavedra.

Básicamente, exige que se le pague el monto del premio sorteado ese día: 2 mil 402 millones. Pesos más, pesos menos. También que se consideren los reajustes e intereses acumulados en estos casi tres años de espera, algo así como la friolera de 500 millones adicionales.

También quiere que se le indemnice por daños y perjuicios por un monto de 600 millones de pesos. “Se ha dicho que soy un estafador, que me quise pasar de listo y no es así. Siempre he dicho la verdad”, declara.

Tiene claro que el camino judicial es largo pero insiste en que se trata de “mi dinero” y que si ha perseverado es porque es un acto de justicia. Aunque ha gastado varios millones de pesos – entre viajes, abogados y peritajes-, dice que es lo debe hacer para que prevalezca su derecho a cobrar ese millonario premio.

LOTERÍA DE CONCEPCIÓN

Consultada la Lotería de Concepción sobre la demanda presentada por Javier Zapata para exigir el pago del premio del Kino, se limitaron a responder que no iban a referirse a este nuevo capítulo y que las respuestas al caso las proporcionarán en los tribunales cuando sean requeridos.

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