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Edgardo Leal: el campeón mundial de Powerlifting que ha debido reinventarse debido a la pandemia


 Por Juan Villalobos

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El powerlifting es un deporte que durante los últimos años ha alcanzado una gigantesca popularidad en Chile. Esta disciplina que se caracteriza por el esfuerzo y constancia cuenta con variados representantes en la provincia de Biobío, entre los que se encuentra el Club Vikingos de Los Ángeles, institución que por años ha logrado grandes reconocimientos bajo el liderazgo del destacado Edgardo Leal, deportista que inició su carrera en el contexto profesional aproximadamente en el año 2010 y cuenta con grandes reconocimientos y títulos. Entre ellos, como campeón nacional en la categoría peso pesado desde el año 2012 hasta la actualidad, ha sido campeón sudamericano en reiteradas ocasiones y ha obtenido medallas de oro con destacadas participaciones en campeonatos panamericanos. Resalta en su historial deportivo ser campeón mundial en la categoría press de banca, la cual es un ejercicio de empujón horizontal en el que se trabajan principalmente la musculatura del pectoral, deltoides y tríceps, en un movimiento que se realiza con el levantador recostado en una banca que se posiciona con la cabecera encarada hacia el frente o en ángulo de hasta 45 grados.

Al alero de Edgardo Leal, el club Vikingos logró una sobresaliente participación con importantes podios en el último mundial de la disciplina en las especialidades de Power Lifting Bench Press, Push-Pull y Deadlift, realizado en Florianópolis, Brasil, donde se congregaron alrededor de 15 países, entre los cuales se encontraron potencias en la disciplina como Bielorrusia, Argelia, Argentina y Ecuador.

DURO GOLPE

Sin embargo el habitual ritmo de entrenamiento de Edgardo Leal y su excelente nivel deportivo se ha visto afectado por la pandemia y la crisis económica que ha traído consigo. Ya que el levantador debió dejar de lado su entrenamiento en el gimnasio debido a la restricciones sanitarias y también un segundo empleo como guardia en un local nocturno.

Situación que lo obligó a restringir su enfoque competitivo por más de seis meses, y buscar una nueva fuente de ingresos económicos. En búsqueda de apoyo familiar, Edgardo regresó a su ciudad de origen Concepción, donde inició un emprendimiento dedicado a la charcutería artesanal, donde logró conseguir estabilidad después de tiempos muy complicados.

Actualmente el campeón mundial se encuentra retomando paulatinamente el trabajo con pesas, con miras a retomar el año 2021 su reconocido nivel y pelear un nuevo título mundial.

Diario La Tribuna conversó en exclusiva con el destacado deportista, respecto a su presente y proyección.

-¿Cómo has vivido estos meses de pandemia, este proceso de reinvención?

Para todos los deportes ha sido muy complicado este proceso, para nosotros en el powerlifting debimos suspender el año deportivo, nos estábamos preparando para varios campeonatos y eventos nacionales e internacionales, lamentablemente todo quedó paralizado. Nuestro club ha seguido activo mediante el uso de redes sociales, estamos muy unidos y atentos a lo que dicte la federación para el año 2021. He seguido asesorando y entrenando a quienes tienen implementos en sus casas enviándoles sus rutinas respectivas.

Tuve que partir de Los Ángeles, solo tengo palabras de cariño y afecto para la ciudad que me recibió. Sin embargo la situación del trabajo se hizo insostenible, el gimnasio donde trabajo cerró, al igual que el pub donde hacía turnos de guardia. No tenía dónde entrenar tampoco, por lo que tuve que regresar a Concepción con mis padres. Acá los primeros meses tampoco tuve mucho que hacer, sin embargo retomé una afición de muchos años que es la cocina. Ahí vi un emprendimiento para reinventarme, así, me armé de valor y monté un taller de charcutería –de embutidos-, montando este emprendimiento estuve alrededor de seis meses, donde no pude entrenar.

Sin embargo ahora todas mis fichas están depositadas en la temporada 2021 donde ya participando en la categoría Master trabajaré con miras a romper nuevos récords.

-¿Cómo afrontas este desafío de retomar el entrenamiento después de estar bastantes meses inactivo?

Tengo un equipo de levantamiento que tuve que arrendar debido a que en la casa de mis papás no tenía espacio para instalarlo, ahora en diciembre recuperaré los implementos de vuelta y el primero de enero pretendo volver de lleno a los entrenamientos. La Federación hasta el momento pretende solo de forma tentativa comenzar en marzo en cuanto lo permita la contingencia sanitaria con un campeonato nacional de apertura en Quirihue.

Bueno he notado la reducción de masa muscular al no entrenar con el mismo ritmo de siempre, no muy preocupante de todas formas ya que he mantenido una nutrición adecuada, lo que sin duda me ha ayudado a reunir fuerzas. Bueno esto sumado a todos mis años de experiencia. Con lo que espero lograr un regreso al alto rendimiento totalmente exitoso.

Por ejemplo me he puesto a revisar los records de las federaciones, me he propuesto seguir compitiendo en las categorías abiertas, pero dando especial énfasis en la serie máster, donde incluso hay un récord mundial en sentadillas la cual es una especialidad que yo domino, que está totalmente a mi alcance. Me gustaría este año que viene enfocarme 100% en ello.

-¿Qué dirías respecto a la evidente falta de apoyo que hay en Chile y en este contexto, qué mensaje le harías llegar a los deportistas más jóvenes?

Siempre estará lleno de dificultades, si uno piensa que las marcas llegarán a auspiciarte o que te harás reconocido en las redes sociales eso no es tan así, todo requiere muchísimo trabajo.

Lo primero es ser constante, es importante avanzar y no decaer pese a los obstáculos. Acá en Chile como no existe una cultura deportiva uno se encuentra con muchos obstáculos, más que en otros países.

En este contexto, el powerlifting, trata más de vencerse a uno mismo que vencer al resto, todo se puede lograr con ganas, corazón y sobre todo siendo constante.

Muchas veces es frustrante buscas apoyo, pedir auspicios y ver que nadie te responda, esto desilusiona mucho más que fallar en un entrenamiento. Todos los atletas en este país deberían tener la posibilidad de poder entrenar, con lo más básico que el Estado te apoye con un entrenador o un lugar que es lo mínimo.

Yo lograré todo lo que pueda dentro de mi alcance, si tengo que pagarme un pasaje trabajaré para hacerlo, ya prácticamente renuncié a andar rogando por alguna ayuda.

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