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La ancestral tradición de las veranadas que perdura en Alto Biobío y Antuco

42 campos de pastoreo están autorizados para la temporada 2020-2021 entre la zona fronteriza de la provincia de Biobío, que son monitoreados exhaustivamente por el SAG a fin de prevenir enfermedades en el ganado.


 Por Juvenal Rivera

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Llevar el ganado a pastorear a las partes altas de la cordillera desde diciembre en adelante es una de las ancestrales tradicionales que se realiza en las comunas de Antuco y Alto Biobío.

En estas semanas, son miles de cabezas de ganado que son arreados por jinetes conocedores de las zonas más recónditas de la montaña en búsqueda del forraje que crece de manera natural, una vez que se han producido los deshielos.

EL año pasado, fueron más de 33 mil animales – principalmente ovinos y caprinos, pero también vacunos, caballares y hasta porcinos – lo que fueron llevados a forrajear durante la temporada de verano en esas zonas de la provincia de Biobío.

En esos parajes, que lindan con la frontera con Argentina, se quedan pastoreando hasta que las primeras lluvias y nevazones de abril en adelantes les indican que deben retornar hacia los valles donde son más llevaderos los meses de invierno.

Por esa razón, junto con el ganado y los arrieros, hacia la zona de veranadas también llegan funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). ¿Su misión? Resguardar el patrimonio para evitar el ingreso de alguna enfermedad al territorio nacional y el contacto con animales en el sector cordillerano.

Fue en los años ’80 cuando el ingreso al país de ganado infectado con fiebre aftosa por alguno de los

Por esa razón, llevan a cabo monitoreo del ganado autorizado a forrajear en alguno de los 42 campos de pastoreo en la Cordillera de Los Andes, ubicados entre las comunas de Antuco y Alto Biobío.

El director regional del SAG de Biobío, Iván Ramírez, explicó que “todos los años, en esta fecha, los ganaderos comienzan a llevar a sus animales a las veranadas, costumbre ancestral que ha perdurado en los años, por lo que el SAG, con el fin de evitar el ingreso de alguna enfermedad exótica a Chile, autoriza la subida y bajada de animales a y desde los campos de pastoreo”.

Además, se realizan inspecciones clínicas y monitoreo serológico a objeto de detectar animales con signos compatibles con enfermedades exóticas, como: arteritis viral equina, muermo, anemia infecciosa equina, fiebre aftosa, lengua azul, brucelosis caprina y artritis encefalitis caprina, según el plan anual de vigilancia definido por el SAG.

Ramírez detalló que al iniciarse la temporada estival, se realiza un censo a los animales que permanecen en las invernadas de la zona bajo control, donde se autoriza la subida y bajada de los animales a la cordillera, instancia en la que también se verifica el número de animales y que su identificación corresponda a la información entregada.

El trabajo en las veranadas también apunta a atender en forma oportuna la sospecha de enfermedades, controlarlas y evitar la diseminación hacia otros territorios de la región.

Para realizar la vigilancia en la Cordillera de Los Andes, el SAG cuenta con brigadas compuestas por un médico veterinario y un técnico pecuario, las cuales son apoyadas por personal de Carabineros de Chile cuando se requiere.

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