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La kafkiana experiencia de la joven que exige a multitienda la devolución de dinero


 Por Juvenal Rivera

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Elizabeth Valeria no suele usar mucho las tarjetas de crédito, según sus propias palabras. De hecho, solo tenía una sola – de la tienda Ripley – con la cual se permitía la licencia de alguna que otra compra de videojuegos para su hijo pero, claro, siempre bajo su atenta mirada.

Por eso, le llamó la atención que le aparecieran dos cobros que sumaban un millón 700 mil pesos (uno por 900 mil pesos y otro por 800 mil) que fueron realizadas a fines de septiembre. La única información en la cartola es que fueron compras hechas por la plataforma PayU, que permite hacer adquisiciones en el extranjero.

Por eso mismo, Elizabeth viajó el 19 de noviembre desde Huépil, donde tiene residencia, para presentar su problema en la misma tienda. Y lo que partió como un trámite de pronta solución, todo se terminó convirtiendo en una kafkiana experiencia para tratar de que le devuelvan su dinero. En muchos viajes desde Huépil a Los Ángeles, en muchos gastos en combustible y estacionamientos, en mucho tiempo perdido a la espera de una solución.

Lo que viene a continuación es lo que la misma Elizabeth narra con sus propias palabras.

“Me dirijo a Ripley el 19 de noviembre y aunque la persona de atención le buscó las cinco patas al gato aludiendo a que había realizado las compras, a lo que le afirmó que no porque estoy segura, me dice que se puede hacer un ‘desconocimiento de deuda’, que eso se envía a Santiago y que me pueden devolver en cupo para compra. Ahí le dije que necesitaba mi dinero y no hacer nuevas compras dado que quería resolver el problema y cerrar la tarjeta. Con mi insistencia, la persona hace el correo”, señala al detallar ese primer viaje a Los Ángeles.

“Al día siguiente me llegó un correo de Ripley en el que se me dice que se reversó todo y que lo que estaba comprado con PayU fue restituido. El mismo día me dirijo a Ripley con el correo y la persona que me atiende, dice que el lunes 30 de noviembre puedo retirar el dinero”.

Hasta ahí, todo bien.

Sin embargo, pronto aparecieron los problemas: “Ese lunes me dirijo nuevamente a Ripley, hablo con la misma persona, me pide los documentos y me hace firmar un papel con huella digital. Después me dice que en 30 minutos llegara un código a mi teléfono y con ese código, paso a la caja de avance y me entregan parte del dinero (me devolverían 800 mil y fracción pero los muy descarados se pagaron de la cuota que era del 05 de diciembre, por tanto a devolver eran 300 mil y fracción).

Como aprovechó de renunciar a un seguro asociado, “me reintegran 10 mil y fracción y luego me dicen que por este motivo no me pueden devolver lo que se suponía harían en 30 minutos. La persona que me atiende dice que regrese al día siguiente y anota mi número para avisarme y que no me demore”.

“No me llaman, aviso nuevamente, me hacen firmar un papel, me dicen que espere pero después me dicen que no me pueden pagar porque están investigando el caso y que no me devolverán mi dinero”, exclama con mucha molestia. 

Pero Elizabeth no se quedó tranquila: “Pedí hablar con el gerente, llega Rodrigo Muñoz, subgerente financiero, quien no entrega ninguna solución y se limita a pedirme que me retire”. Como si fuera poco, “enviaron a la guardia y me tratan como cliente descontrolada, finalmente me retiro como a las 20 horas sin solución, con un dolor de cabeza que siento que se me parte”. 

“Nos hacen cobros indebidos, nos hacen perder tiempo, pasar rabias, gastar en acudir muchas veces a resolver problemas que no tienen por qué ocurrir y que son sinvergüenzuras. Tengo que viajar 2 horas cada vez que vengo a Los Ángeles, gastar en bencina, exponerme al Covid (ella sufre de una enfermedad autoinmune), y ellos se limitan a decir siga esperando.  Si uno se atrasa un día le cobran hasta las ganas. Esto no puede seguir ocurriendo, basta de seguir permitiendo que nos roben las grandes cadenas”.

De paso, envió un mensaje a los políticos: “háganse cargo de los problemas que a diario ocurren a los ciudadanos honestos de este país. Llamo a las mujeres que somos dueñas de casa y trabajadoras que con sacrificio nos hacemos cargo de nuestras casas y que pagamos nuestras deudas de forma honesta: no más robos ni trato desigual”.

Por la misma razón, Elizabeth Valeria presentó una denuncia en el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) con todos los medios de prueba, incluyendo el correo de Banco Ripley donde se le asegura que le devolverán el dinero.

Diario La Tribuna se intentó contactar con la empresa por correo electrónico sin tener una respuesta frente al caso de Elizabeth Valeria.

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