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Romería fluvial por Biobío limpió riberas y el caudal para seguir concientizando a quienes agreden al río

La idea partió hace dos años en Mulchén, buscando concientizar a los bureanos sobre la importancia del río que marca la identidad de los habitantes de la comuna y ha tenido tal éxito que ya es reconocida en toda nuestra zona.


 Por Benjamín Ahumada

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La intervención de los ríos de nuestra provincia y la falta de conciencia ambiental de algunos de nuestros vecinos, ha motivado el surgimiento de una organización preocupada trabajar el tema desde la más temprana edad.

El cuidado del medio ambiente a partir de los ecosistemas tan ricos, que nacen desde los cauces y su mantención libre de contaminaciones, permite la sobrevivencia de todas las especies, incluida la humana.

Esas son las principales premisas del colectivo Ngenko, responsable de la tercera versión de la Romería fluvial, que después de trabajar dos años en el río Bureo, llegó al Biobío para recorrer 45 kilómetros desde la confluencia del Quilme con el Biobío, en Quilaco, pasando por Santa Bárbara, Los Ángeles y Mulchén para finalizar en la Ruta 5 Sur.

La actividad contó con todas las medidas sanitarias exigidas por la autoridad de salud en medio de la pandemia.

CRISTIAN BEROÍZA, EL PROGRAMADOR DE NGENKO

Ngenko debe ser entendido en el marco de la cosmovisión Mapuche y su significado traducido al español es “Espíritus Protectores del Agua”.

Cristian Beroíza es el director programático del Colectivo Ngenko, es decir, el responsable de definir actividades y preocuparse de la logística para así mantener un trabajo ordenado y seguro, porque no cualquiera puede navegar 45 kilómetros del Biobío.

En entrevista con La Tribuna FinDe, Beroíza contó que “la Romería fluvial surge en el año 2018 por la necesidad de visibilizar la importancia socio-ecológica de los ríos y acuíferos presentes en el territorio, tanto porque nos proveen de servicios ecosistémicos imprescindibles para las poblaciones humanas locales, pero también porque juegan un rol fundamental en la definición de nuestra identidad y de nuestra historia común”.

Recordando los orígenes de la actividad, señala que “la Romería fluvial nace en 2018 sin muchas pretensiones, de una manera bien humilde, articulando distintos intereses comunitarios”.

IDEAS QUE CRECEN

En los orígenes de Ngenko, existía la idea de cuidar nuestros caudales, partiendo en Mulchén, pero también había conciencia de, que para cambiar las mentalidades de quienes contaminan y desgradan, se necesitaba empezar desde la más temprana edad, para así hacer entender a nuestros niños la importancia de los ríos en la vida del planeta.

Así, relató el también magíster en Gestión e Innovación del Turismo: “trabajamos con colegios, tanto de la comuna de Mulchén como de Quilaco, muy cercanos todavía a lo que es el Río Bureo y su protección como río libre, que nace en la cordillera de Pemehue y fluye sin interrupción hacia el Biobío y por este hacia el océano Pacífico”.

De esta forma, agregó Beroíza “año a año va creciendo, tiene una respuesta increíble desde el punto de vista de recepción de la comunidad y dentro de todo lo que tiene que ver con el ámbito educativo y la visibilización de este emblemático río”.

En su repaso, recordó que “la Romería se desarrolló dos años muy apegado a lo que es el río Bureo, siempre en noviembre, en el mes en el que cauce fluvial nos permite poder navegarlo y hemos tenido una increíble aceptación de la comunidad”.

“La diferencia de esta tercera versión es que logramos articular una confluencia de luchas territoriales por la defensa del Río Biobío, con una mirada de cuenca trabajamos en conjunto a organizaciones que se encuentran activamente defendiendo los ríos desde sus localidades, es así como coordinamos acciones con el Grupo Semillas de Lirquén de Rucalhue, la Agrupación Somos Biobío y Movimiento autoconvocado de Santa Bárbara, el Movimiento socioambiental Mulchén Consciente de Mulchén y el equipo femenino pewenche Malen Leubü de Alto Biobío. Además desde 2018 distintas orgánicas colaboran en las distintos acciones que requiere realizar esta actividad.”

Para incentivar la participación futura de nuevos integrantes, Beroíza destacó que se trata de actividades seguras, tanto en las embarcaciones como en el tema de contar con rescatistas profesionales.

“En términos operativos, la Romería fluvial fue una travesía familiar de 45 kilómetros entre la confluencia del río Quilme con el río Biobío, donde se pretende instalar la central Rucalhue”, resaltó el también kayaquista.

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