suscríbete al boletín diario

Destacados

Glaciar de Sierra Velluda disminuyó casi un 45 por ciento en los últimos 10 años

La Provincia de Biobío tiene 4 glaciares: uno en Antuco, otro en el Callaqui, otro en el Copahue y el más grande de todos en la llamada “Cordillera de la Montura”


 Por Benjamín Ahumada

Glaciar Sierra Velluda

El reciente inicio de una investigación científica dio cuenta de la existencia de 4 glaciares en la Provincia de Biobío, todos indispensables para la vida en nuestras 14 comunas y todos con una extensa red de conexiones que terminan tributando a las dos cuencas más importantes de nuestra zona: la del río Laja y la del río Bío Bío.

El trabajo investigativo, está a cargo de Rafael Pérez que en la actualidad es candidato a magíster en Universidad de Alcalá y Universidad del Rey Juan Carlos en temas relacionados con la materia.

El investigador es parte de la DGA y explicó el inicio de su trabajo y los alcances que puede llegar a tener, en entrevista con Sebastián Ibieta, del programa Conexión San Cristóbal de Radio San Cristóbal.

LA NUEVA RED DE MONITOREO

Como estudiante, Pérez planteó la problemática de sus tesis pensando en la Cordillera de Los Andes de Biobío y la pregunta de los docentes fue inmediata, ¿existen formas y herramientas para poder conocer el comportamiento de los glaciares en el Cordón Tricauco? Y la respuesta fue negativa.

De esta forma y tras hablar de la existencia de los glaciares de los volcanes de Antuco, Copahue, Callaqui y Sierra Velluda, el experto detalló que “el día martes pasado, hicimos un vuelo con el jefe de glaciología nacional, Gino Casassa y aterrizamos cerca del glaciar e identificamos un punto que nos permitirá instalar una estación meteorológica que nos va a permitir medir variables como: temperatura, humedad ambiental, radiación y toda esta información nos va a servir, no solo a nosotros como la Dirección Nacional de Aguas, sino también al mundo académico y va a permitir realizar investigaciones para ver efectivamente cómo se están comportando nuestros glaciares”.

Entre las primeras ideas que nace del trabajo de campo, Pérez detalló que “en particular el de Sierra Velluda tiene una característica muy interesante que por un lado, el glaciar drena directamente al río El Pino, que llega a la laguna Laja y por otra parte, el río Rucúe que drena directamente al río Laja y también el río Duqueco que posteriormente tributa al Biobío”.

En este sentido, dijo “la complejidad de este glaciar es bastante interesante y hasta la fecha no tenemos datos. Es nuestra primera experiencia, a nivel provincial no teníamos experiencia como esta y eso nos va a permitir hacer una comparativa”.

EL BRUTAL RETROCESO DE SIERRA VELLUDA

Si bien es cierto la tecnología satelital permite tener acercamientos e ideas sobre el comportamiento de estos hielos eternos, lo cierto es que es suficiente para tener certeza en las conclusiones, por eso, Rafael Pérez explicó que “existe información satelital, de re análisis que nos permite tener temperaturas ambientales a dos metros en distintos puntos, pero no teníamos datos de terreno que nos permitan validar esta información, entonces empezar a monitorear estos glaciares nos va a permitir tener esta información, que es vital para ver cómo se está comportando nuestro glaciar, cuánto ha retrocedido”.

Por ejemplo, el primer resultado es triste, pero certero ya que el glaciar de Sierra Velluda ha disminuido casi a la mitad: “Uno de los primeros resultados que hemos visto es que del 2010 a la fecha, el glaciar ha retrocedido en un 44 por ciento, es decir, el área que teníamos hace 10 años, 12 años atrás aproximadamente, es un 44 por ciento menor a lo que comenzó el 2010 y esto coincide con el periodo más seco que hemos tenido en la última década”.

Más allá de eso y sin una conclusión tajante sobre si se trata de un problema ocasionado por el ser humano, Pérez dijo que “no podemos perder de vista que llevamos 12 años de sequía y esto se ve reflejado en el retroceso de este glaciar, entonces empezar a monitorear, la verdad es que nos permitirá tener datos duros para poder hacer mejores análisis, tanto como Estado, aparataje público, como la parte académica que es fundamental en esto también”.

En este sentido aclaró que “si el ser humano influye o no es difícil decirlo, porque no tenemos datos. Lo concreto es que ha retrocedido, por qué, ese es un tema que tenemos que comenzar a investigar, que estamos investigando, estamos trabajando eso”.

Agregó que “estamos hablando de un glaciar que a priori tiene 20 kilómetros cuadrados y el retroceso de ese 44 por ciento ha sido agua dulce que nos hemos consumido, ya sea consumo humano, agricultura, etcétera y no nos hemos dado cuenta”.

Así, dijo el científico que “este seguimiento nos permitirá hacer gestión y cuando digo eso es que existen distintas experiencias a nivel mundial como una carpas que presencié en un seminario que sirven para ir frenando el derretimiento de las nieves, pero es aventurado decir que podemos decir eso en el sentido de cubrir más de 20 kilómetros cuadrados”.

Al cierre y tal como toda la comunidad, científica, académicas y del Estado, el investigador de glaciares, Rafael Pérez resaltó que “lo importante hoy es que comenzamos a trabajar y eso nos permitirá tener datos duros y eso nos permitirá tomar decisiones en cuanto a la gestión, qué tenemos que hacer con esta agua”.

Especial Coronavirus

  • Compartir:
etiquetas
DGAGLACIARESRafael PérezSierra VelludaTricauco

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes