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Junta de vigilancia del río Laja: apelan a la buena voluntad para su conformación

Pese a las demoras, la mesa de trabajo ha seguido sesionando en la búsqueda de acuerdos entre los distintos actores relacionados con la cuenca del sistema hídrico para crear dicho instrumento que permitiría hacer un uso racional del recurso.


 Por Juvenal Rivera

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La semana pasada, los usuarios del río Biobío dieron un paso trascendental para asegurar el uso racional de las aguas de dicho cuerpo fluvial. En una ceremonia que tuvo la presencia de autoridades y representantes de los titulares de derechos sobre el recurso hídrico, se firmó el acta de constitución de la junta de vigilancia.

Los asistentes coincidieron en destacar lo importante del hecho por cuanto dejaba de manifiesto la voluntad para ponerse de acuerdo entre partes con intereses que, a veces, son contrapuestos: empresas generadoras, agricultores, organizaciones de regantes, industrias, empresas sanitarias, entre otros.

También se resaltaba el que se llegara a la instancia de constitución que implicó crear un directorio provisorio, luego de haberse iniciado los trámites recién hace dos años y, aunque se admitía que aún quedaba mucho trabajo por delante, se valoraba lo realizado en cuanto a incorporar a todos los involucrados en el devenir del río Biobío.

Y mientras en ese curso fluvial se sigue avanzando, ahora ya con la institucionalidad del Código de Aguas como respaldo, ciertamente que una situación así está muy lejos de ver la luz en el sistema Laja, formado por el lago y el río del mismo nombre.

Y es que aunque se viene analizando la idea de formar una junta de vigilancia hace años, los intereses contrapuestos de las partes han impedido su materialización.

Así lo ha reconocido Boris Solar, secretario ejecutivo de la mesa “Aguas para el Laja”, instancia surgida a principios de la década anterior después de las severas sequías que pusieron en riesgo la posibilidad de riego y de generación eléctrica por la abrupta caída de las aguas embalsadas en el lago Laja. Desde ese entonces, la mesa se ha abocado a la búsqueda de acercamientos y acuerdos entre las partes para llegar a conformar la referida junta de vigilancia a fin de regular el uso de las aguas.

Es que en la instancia se deben compatibilizar los intereses de todos los usuarios del sistema Laja, desde las compañías hidroeléctricas, las organizaciones de regantes (grandes y pequeñas), las empresas sanitarias y las fábricas que extraen sus aguas para sus procesos, hasta los empresarios turísticos que desarrollan sus emprendimientos en torno a la popular cascada ubicada a un costado de la carretera.

Y aunque hace dos años parecía que el trabajo iba a traducirse en la creación de dicho instrumento, diferencias de último momento entre las organizaciones de regantes alejaron esa posibilidad.

Pese a ese revés, en este tiempo se han continuado llevando a cabo las reuniones para procurar el acercamiento de las posiciones. De hecho, el mismo Boris Solar contó que a fines de septiembre se presentó el último borrador de los estatutos, los cuales serán entregados en un encuentro previsto para el 30 de octubre “para hacerle las últimas observaciones” a fin de someterlos a la aprobación o rechazo de sus involucrados.

Sin embargo, admitió que “si bien es cierto, tenemos algunas diferencias en artículos transitorios, especialmente en lo que dice la DGA sobre el Canal Zañartu, hay algunas ideas nuevas que pueden dar solución a la conformación de la junta de vigilancia en uno de los puntos más complejos: cuántos derechos se están empleando, de acuerdo a las obras y caudales usados hasta el momento”.

Por lo mismo, anticipó que seguirán en la búsqueda de “nuevos acercamientos con las autoridades y los usuarios para que la junta de vigilancia, que lleva tantos años, pueda salir a la luz. Lo único que esperamos es la voluntad de todos los participantes de la mesa, los cuales han estado asistiendo desde que se gestó el comité ‘Aguas para el Laja’”.

A partir de lo anterior, insistió en su llamado “a la voluntad de todos los participantes para que todo este trabajo que ha sido transparente por tantos años, finalmente sea aprobado. Hay muchas instancias que no quedarán resueltas antes de firmar pero una vez conformada la junta de vigilancia, creemos que están los quórums y la transparencia suficiente para que se pueda solucionar una vez que esté conformado este instrumento”.

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