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La historia delictual del Pokemón: el asaltante de los taxistas

El hombre de 24 años suma, hasta ahora, un total de 19 atracos cometidos en contra de conductores del transporte público en la ciudad de Los Ángeles, gracias a la labor de la Unidad de Análisis Criminal de la Fiscalía Regional del Biobío.


 Por Juvenal Rivera

91, Taxista

No era muy astuto. Si hubo algo que permitió sumar más y más testigos en contra de “El Pokemón” fue que siempre actuó a rostro descubierto. De acuerdo a fuentes policiales, Claudio Aedo (24 años) no tomaba la precaución básica de resguardar su identidad y acometía en contra de sus víctimas con absoluto desparpajo.

Por eso, no sorprendió que en la jornada de ayer fuera formalizado de perpetrar siete robos con intimidación – lo que, en un lenguaje más coloquial, se conoce como asalto – los cuales fueron cometidos entre febrero y marzo de este año en distintos puntos de Los Ángeles.

Es que “El Pokemón”, cuyo apodo refiere a la moda de peinados que tuvo auge a fines de la primera década de este siglo, ya sumaba otras 12 acusaciones en su contra por delitos de la misma naturaleza: el total de imputaciones llega a las 19.

La seguidilla de atracos estuvo caracterizada por su sello de violencia y, aunque a veces obtuvo pingües botines, le servían para saciar su adicción a las drogas duras, como la pasta base de cocaína.

En sus inicios, “El Pokemón” fue un ladrón de poca monta que se conformaba con robar las ruedas de repuesto o las radios de los automóviles. Como eran delitos de menor cuantía, salía rápidamente en libertad pero, a medida que iba adquiriendo experiencia, paulatinamente fue escalando a los atracos, con los taxistas como sus principales objetivos.

Sin embargo, debido a que no ocultaba su rostro, en más de una ocasión debió soportar una brutal golpiza propinada por los parientes de algunas de sus víctimas que lo reconocerían en la calle, lo perseguirían y le ocasionarían severas lesiones que lo tuvieron a mal traer.

En esta ocasión, eso sí, la tarea de perseguirlo penalmente por sus fechorías estuvo en manos del fiscal Carlos Díaz, de la Unidad de Análisis Criminal de la Fiscalía Regional del Biobío, quien recabó los antecedentes para formularle por los cargos a partir del relato de sus víctimas, principalmente conductores de vehículos de alquiler.

OBJETIVO: LOS TAXISTAS

El modus operandi de Aedo era idéntico: abordaba taxis, taxis colectivos o vehículos de aplicaciones móviles, como Uber. Una vez adentro, se acomodaba en el asiento trasero, sacaba un cuchillo e intimidaba al conductor de manera muy violenta. Les exigía todo el dinero en efectivo que tuviera a mano y también se apropiaba de sus especies de valor, como los teléfonos celulares. En una ocasión, tuvo la osadía de sacar al conductor del móvil y quedarse con el vehículo.

El único matiz a la espiral delictual de “El Pokemón” era que, en varias ocasiones, fue acompañado por una mujer (su pareja), que también fue formalizada.

Con las pesquisas realizadas por efectivos de la Policía de Investigaciones, se obtuvieron evidencias y testimonios para vincular a Aedo a la serie de delitos.

Fruto de sus atracos, se estima que el hombre se habría apropiado de más de 700 mil pesos en dinero en efectivo, además de los celulares y otras especies.

El hombre ya estaba en prisión preventiva por la primera andanada de formalizaciones en su contra, también a cargo de la Unidad de Análisis Criminal de la Fiscalía Regional, a consecuencia de su intervención en otros doce robos con intimidación.

Con los siete nuevos casos que le imputó el fiscal Carlos Díaz, llegan a 19 los hechos ilícitos en los que, según el persecutor penal, tuvo responsabilidad el acusado, no descartándose que se pudieran descubrir, durante el período de investigación, nuevos casos.

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