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Mamá pide retomar investigación por muerte de su hijo ocurrida en 2012

Gladys Gatica asegura que los testimonios recopilados con amigos y compañeros de armas del joven cabo 2° de Ejército, apuntan a que hubo participación de terceras personas en su muerte.


 Por Juvenal Rivera

91, Jean Pierre Gatica Salinas

Han pasado más de ocho años desde la muerte de Jean Pierre Salinas, pero su madre, Gladys Gatica, aún dice no sentir calma ni descanso.

Es que asegura que el deceso de su hijo, un cabo 2° de Ejército, está rodeado de dudas y de interrogantes que la hacen suponer que no fue un accidente, sino que hubo alguien que pudo haber intervenido en su muerte.

Pero no se trata solo de una corazonada, sino de una certeza que se reafirma con cada testimonio que ha ido recolectando en los últimos años de entre quienes fueron amigos y compañeros de armas del joven, que tenía poco más de 23 años.

De acuerdo al relato de Gladys, que vive en el primer sector de la población Orompello, su hijo prestaba servicios en la Brigada de Operaciones Especiales Lautaro (BOE), unidad del Ejército de Chile que forma a los cuerpos de elite que se sitúa en Peldehue, al norte de la ciudad de Santiago.

“Entró a la Escuela de Suboficiales porque su ilusión era avanzar, seguir adelante. Él estaba muy orgulloso de ser un militar. Desfiló dos años seguidos en la Gran Parada Militar pero, de pronto, quiso venirse, se sentía mal, se sentía solo”.

Según la mujer, Jean Pierre, después de cuatro años en las filas del Ejército, el viernes 4 de mayo de 2012 había comunicado a sus superiores que no seguiría en la institución castrense, atendidas razones personales.

Ese mismo día en la tarde salió de compras desde la unidad militar en compañía de un amigo que también prestaba servicios en esa unidad castrense.

Sin embargo, de acuerdo al reporte oficial, a las 6 de la madrugada del día siguiente fue encontrado, a poco más de 100 metros del regimiento, supuestamente arrollado por un automóvil que lo embistió y quitó la vida.

Juan Pierre Salinas iba a volverse el lunes siguiente al hogar junto a Gladys. Lo hizo el domingo, dentro de un ataúd, en medio del dolor inconmensurable de su madre, que no aceptaba la muerte de uno de sus hijos.

DUDAS

Gladys Gatica afirma que, aunque le aseguraron que un vehículo arrolló y mató a su hijo, ella tiene dudas más que certezas. Porque la mujer pudo ver a su hijo antes de que lo dejaran en el ataúd y solo su cabeza estaba con evidencias de lesiones, no en el resto del cuerpo.

También le llamó poderosamente la atención que el resto de su cuerpo y sus prendas de vestir estuvieran indemnes, pese a que supuestamente fue embestido y arrollado por un vehículo a alta velocidad, cuyo conductor nunca fue ubicado.

Pero las dudas se acrecientan cuando las tres solicitudes de exhumación para la realización de una autopsia que permitiría descartar o reconocer la participación de terceras personas en su deceso, simplemente no han prosperado.

“Hasta el día de hoy, su caso aún sigue abierto, por eso, la familia y amigos exigimos justicia para Jean Pierre”, dice Gladys Gatica.

TESTIGOS

La mujer dice que en ese afán de aclarar lo sucedido con Jean Pierre, han tomado contacto con amigos y compañeros de la institución que le han esbozado la posibilidad de que ciertamente no fue un accidente vehicular, sino que habrían intervenido otras personas en su deceso, supuestamente debido a una brutal golpiza.

De acuerdo a Gladys Gatica, aunque en un principio sus compañeros fueron reacios a hablar por miedo a la institución, en los últimos meses ha recibido indicios en esa misma línea.

“Hay un chiquillo que dice que, si le preguntan, él va a hablar porque sabe que a Jean Pierre no lo atropellaron”, añade.

Por lo mismo, la mujer pide que la justicia tome en cuenta esos relatos y los cite para prestar declaraciones, además de permitirse una autopsia que sería fundamental para aclarar el deceso.

A su juicio, solo si hay justicia con el caso de su hijo Jean Pierre “podré tener un poco de descanso en mi corazón, porque el dolor lo llevo siempre acá. Pasarán los años, pero es como si lo hubiese sepultado ayer”.

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