suscríbete al boletín diario

Destacados

El singular emprendimiento de los cinco jóvenes que hacen fila en bancos y notarías

La falta de empleo los hizo incursionar en esta actividad que consiste, básicamente, en llegar muy temprano para reservar un cupo en los lugares de alta demanda de atención de público. En principio, partieron en solitario, pero después se organizaron para prestar un mejor servicio.


 Por Juvenal Rivera

Juvito 1

Hacer fila es un tedio. Desde que la pandemia del coronavirus obligó a que los recintos de atención de público establecieran un máximo de personas en sus locales, se hizo común ver filas a la salida de los establecimientos. Algunas son francamente enormes, especialmente en bancos, notarías, organismos públicos o cajas de compensación, en que cada mañana se observan decenas y hasta cientos de personas aguardando su turno de atención.

A veces pueden ser varias horas de espera desde la madrugada, a veces con lluvia o con el frío propio del invierno. Y, más encima, con decenas de personas que están en la misma fila, a veces sin respetar los resguardos de distancia, mascarilla y alcohol gel para desinfectar las manos y así prevenir cualquier posibilidad de contagio del Covid-19.

Pero, como reza un antiguo refrán, a grandes problemas, grandes soluciones. Y la solución viene de la mano de un grupo de cinco personas, la gran mayoría jóvenes, que usan su tiempo, energía y paciencia para hacer aquello a lo cual muchos rehúyen o lo aceptan muy a regañadientes: hacer fila para realizar un trámite.

Se trata de un pequeño emprendimiento llamado #HagoLaFilaPorTi, cuyos participantes son Camila Muñoz, Ignacio Müller, Cristian Molina, Octavio Rivas y Jennifer Romero.

El nombre del emprendimiento ahorra mayores explicaciones: a cambio de una suma de dinero, madrugan cada día para tener un espacio en las primeras posiciones para sus clientes.

Usando un número de teléfono, la aplicación Whatsapp y las redes sociales, han creado un pequeño negocio en que divulgan sus servicios, contactan a sus clientes y se ponen de acuerdo entre ellos mismos para responder a la diversidad de solicitudes de fila.

Lo curioso es que, hasta hace algunas semanas, cada uno de ellos hacía ese trabajo en solitario, salvo Octavio y Camila, que son pareja. Sin embargo, como dice otro viejo refrán, se dieron cuenta de que la unión hace la fuerza, es decir, que lo mejor era agruparse y organizarse para potenciar su particular servicio.

Casi todos comparten un factor en común: no tienen empleo. Aunque tienen una profesión a cuestas o estudian alguna carrera, la condición de la pandemia los hizo explorar esta opción de tener un ingreso honesto.

Y para darle más seriedad y solemnidad a su estructura, establecieron un reglamento de seis puntos que norma las condiciones de trabajo entre ellos y con los clientes. Por ejemplo, hacer exigible el abono del 50% de pago para asegurar la seriedad de la petición de espera (hubo muchas pitanzas que solo les hacían perder tiempo). O el cobro de recargos por clientes que llegan atrasados.

ARDIENTE PACIENCIA

Si se trata de hacer fila en el Registro Civil, frente a la Plaza de Armas, hay que estar a las 5.30 de la mañana. Incluso, ya a esa hora hay quienes están antes que ellos para hacer algún trámite urgente, cuenta Ignacio Müller, estudiante de publicidad y mentor del emprendimiento.

Si se trata de notarías, bancos o cajas de compensación, deben estar no más allá de las 7 de la mañana para tener una posición de privilegio a la hora en que empiece la atención de público, que se inicia puntualmente a las 9 de la mañana.

Pero no se trata solo de llegar y esperar. Cuando se acerca la hora de apertura, se empieza a hacer la coordinación con el cliente para que llegue en el momento en que les corresponde entrar. A veces hay retrasos, tardanzas o imprevistos que pueden demorar ese momento.

Sin embargo, como sucede en la mayoría de los casos, el cliente llega y es atendido en el mismo momento, mientras que ellos ya van en camino del otro lugar donde deben hacer fila para seguir prestando sus servicios.

¿QUIÉNES SON?

Jennifer Romero tiene dos hijos, uno de un año y ocho meses, y otro de apenas cuatro meses. Como su pareja se quedó sin trabajo debido a la pandemia, ella vio en la alternativa de hacer fila una posibilidad de tener un ingreso diario en tiempos en que escasea el empleo

“Cuando supe de esa opción, no lo pensé dos veces y dije: ‘ahí está’”. Así que ella, cada día, sale muy temprano mientras él se queda a cargo de los bebés.

Aunque la experiencia de la primera vez no fue precisamente muy feliz: llegó a las 8 de la mañana para hacer fila en una notaría, tomó el número 25 y estuvo pasada el mediodía para que pudieran atender a su cliente.

Camila Muñoz es de Lota pero vive en Los Ángeles con su pareja, Octavio Rivas, en la villa Santa Fe. Cada mañana toman el auto del padre de Octavio para instalarse en el centro. Él es ingeniero de ejecución en electrónica y ella una asistente de educación de párvulos. Ambos no tienen trabajo hace ya varios meses y la idea de prestar ese servicio se dio como una manera de capear la falta de empleo: procuran tener, a lo menos, dos servicios por día para que valga la pena el esfuerzo.

Lo que recaudan lo usan íntegramente para aportar en la casa de los padres de Octavio, mientras esperan una opción laboral que les permita cambiar de actividad.

Ignacio Müller es quien dio vida a #HagoLaFilaPorTi. Es, también, el más experimentado del grupo. Fue quien articuló esa manera de trabajo y, aunque evita dar cifras, no se queja de los resultados. Pueden hacer hasta siete filas en un buen día.

Cuenta que la idea es coordinarse lo mejor posible para alcanzar a estar en la mayor cantidad de lugares a la vez, y que han tenido algunos problemas puntuales pero que, básicamente, el establecimiento del reglamento ayudó a ordenar esa labor.

Pueden partir a las 6 de la mañana y ya a las 2 de la tarde están desocupados aunque, a veces, también les piden hacer filas en locales que tienen atención de tarde.

Cristian Molina se dedicó por años a esta actividad, pero estaba “retirado de las pistas”. Sin embargo, ante el aumento de la demanda de servicio, no lo pensó demasiado y retornó hace algunas semanas.

A diferencia de los demás jóvenes, Cristian tiene un empleo fijo. De ahí que pueda hacer esta labor solo hasta las 9.30 de la mañana a más tardar, porque después debe irse a su trabajo.

Así que ya lo sabe: si tiene algún problema, necesita ayuda para hacer una fila y puede contactarse con ellos, al WhatsApp + 569 40487362. Por 5 mil pesos, ellos le harán honor al nombre del emprendimiento: harán la fila por usted.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes