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Parientes de hombre asesinado en la ex cárcel pública reclaman justicia

La familia de Juan Carlos Yáñez aseguró que el hombre no era una persona en situación de calle pero sí admiten que tenía problemas con el consumo de alcohol.


 Por Juvenal Rivera

53, retiro del cadáver de Juan Carlos Yáñez

Justicia. Nada más y nada menos pide la familia de Juan Carlos Yáñez, el hombre de 41 años fue asesinado poco antes del mediodía del domingo último en la abandonada cárcel pública de Los Ángeles.

Cuando los funcionarios de la Brigada de Homicidios (BH) de la Policía de Investigaciones llegaron hasta el lugar, se encontraron con una escena brutal.

Porque él o los responsables del ataque se ensañaron con el hombre. El sitio del suceso mostraba la brutalidad del ataque que no solo fue causado por un objeto contundente (un palo, un fierro o una piedra), sino que también se empleó un arma cortopunzante (un cuchillo o unas tijeras).

Sin embargo, solo el examen especializado del médico legista permitirá establecer con claridad cuál fue la lesión que le causó la muerte a Yáñez.

El lugar del crimen es la antigua cárcel pública de Los Ángeles que se sitúa en el extremo poniente de la avenida Ricardo Vicuña, al empalmar con la calle Alcázar. El recinto funcionó como tal hasta mediados de los’60 cuando se puso en marcha el centro penitenciario en la avenida Vicuña Mackenna.

Aunque ese espacio fue empleado para diversos fines, aunque principalmente como bodega, la mayor parte del tiempo ha permanecido desocupado y a merced de los drogadictos y borrachos que lo usan para dejarse llevar por sus vicios.

Sin embargo, a mediados de la década pasada fue remozado y pintado de un vistoso color azul para que ahí funcionarán las agrupaciones de scouts de la capital provincial. Sin embargo, después de algunos años, el recinto volvió a manos de la corporación edilicia.

La familia de Yáñez aseguró que el hombre no era una persona en situación de calle. De hecho, hacen presente que trabajaba con su hermana en un puesto de frutas y verduras que se ubica en la avenida Costanera Quilque. Con ella también vivía en una pieza que se había construido al fondo de la propiedad. Nunca se casó ni tampoco tuvo hijos.

Sin embargo, confirmaron que sí tenía problemas con el consumo de alcohol, causa por la cual muchas veces no llegaba a su hogar, a veces por varios días. Por ese motivo, eran sus propios parientes que salían a buscarlo a algunos de los lugares que frecuentaba. Después podía pasar un tiempo sin consumir alcohol pero, al cabo, volvía a recaer, problema que se acentuó hace tres años cuando se murió una persona que lo cuidó como si fuera un hijo.

El pasado fin de semana, recuerdan, había llegado a la casa el día viernes después de haber estado fuera por varios días. Pero en la madrugada del sábado, cuando la familia aún dormía, Juan Carlos Yáñez volvió a salir a un destino desconocido.

De él volvieron a saber al día siguiente cuando fueron avisados por Carabineros que su cadáver estaba al interior del abandonado recinto carcelario.

“Sabemos que él tenía problemas con el alcohol pero eso no es motivo para que no haga justicia. El Ministerio Público debe hacer todo lo posible para detener a los que mataron a mi tío”, dijo una joven que pidió reserva de su identidad.

EL cuerpo de Yáñez fue entregado en la jornada de este lunes, luego de lo cual fue sepultado en el Cementerio general de Los Ángeles en medio de dolor y congoja de sus parientes que insisten en que el caso no quede relegado al olvido.

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