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Déficit en embalse Laja llega al 22.6% pese a las intensas precipitaciones de junio

Uno de los principales cuerpos lacustres del país - clave para la agricultura, la producción de energía y el turismo- tiene menos agua embalsada que el año pasado. Se espera acumulación de nieve en la cordillera para contar con los deshielos entre septiembre y octubre que permitirían recuperar esa laguna.


 Por La Tribuna

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Las lluvias de junio fueron muy generosas. Las últimas cinco jornadas del mes terminaron con precipitaciones bastante copiosas diarias que permitieron cerrar la primera mitad del año con un total de 284,5 milímetros.

Si se compara esta cifra con la acumulada a la misma fecha del año pasado, hay un superávit que llega al 31%.

Sin embargo, aunque las lluvias siempre serán buenas, no han sido suficientes para romper los 10 años seguidos de la peor sequía de la cual se tenga registro.

Y aunque, claro, lo acumulado ahora es bastante mucho mejor que lo existente en 2019 – que, por cierto, fue el peor de todos los de la última década -, aún está lejos de suplir tanto tiempo de escasez.

Es que, de acuerdo a los datos de la Dirección General de Aguas (DGA), el embalse Laja presenta un panorama nada de positivo, pese a las intensas lluvias del mes precedente.

¿Por qué? Porque los registros actualizados muestran que tiene déficit de agua embalsada de más de un 22,6% respecto al año pasado.

Andrés Esparza, director regional de la DGA, explica porqué, pese a las lluvias, ahora hay menos agua en uno de los principales embalses del país: “Debido a que llovió poco, la temporada de riego comenzó antes y termino después, justo en el límite de tiempo, lo que produjo un gran consumo de agua. Eso es lo que aún nos tiene con un déficit de nivel en la laguna del Laja”.

Que haya poca agua en el cuerpo lacustre de esa envergadura no es asunto menor. Sus aguas permiten regar más de 120 mil hectáreas de suelos agrícolas entre las regiones de Ñuble y del Biobío, principalmente en Cabrero y Los Ángeles. La falta del recurso hídrico en la época de siembras sería una verdadera tragedia para esa actividad económica, causando la quiebra de empresas y el fin de miles de puestos de trabajo.

Además, las mismas aguas – antes de ser usadas en la agricultura – son empleadas para la generación de electricidad. En la zona de Antuco existe una serie hidráulica con cinco centrales hidroeléctricas que aprovechan el recurso para inyectar de energía al país.

Como si fuera poco, sostiene el entorno natural de los Saltos del Laja, uno de los principales atractivos naturales del país y considerada la puerta de entrada al sur de Chile. Quién no ha tomado una foto con el fondo de esa cascada de 55 metros de altura que ruge por el paso del agua.

Y por añadidura, sus aguas alimentan los sistemas de agua potable de varias localidades y ciudades que se encuentran en sus márgenes antes de confluir en el río Biobío, justo frente a Laja y San Rosendo.

En consecuencia, que haya poca agua embalsada en el lago Laja, incluso menos que la acumulada el año pasado a esta misma fecha pese a las intensas lluvias, es un dato a tener en cuenta para la temporada de riego que se inicia en noviembre.

Una precisión. En un cuerpo de agua tan grande como ése, lo importante no son las lluvias sino la cantidad de nieve que se almacena en el invierno en toda la zona montañosa en torno al embalse. ¿Por qué? Porque como ha sido el ciclo natural de hace miles de años, la nieve que puede caer hasta agosto tomará, entre septiembre y octubre, la forma de agua cuando se inicien los deshielos y seguirá montaña abajo hasta llegar a la laguna del Laja, al interior de la comuna de Antuco.

SEREMI DE OBRAS PÚBLICAS

Daniel Escobar, seremi de Obras Públicas de la región del Biobío, se suma a esas preocupaciones. Y aporta un antecedente para entender el contexto: la escasez hídrica es un problema mundial. “Chile la está atravesando y ya no se trata de un tema coyuntural sino que es asunto estructural que  ha llegado para quedarse”, precisa.

De ahí que, desde el Gobierno, se estén impulsando varias medidas para enfrentar ese escenario, añade. ¿Cuáles son? La misma autoridad las explica: “Desde el punto de vista normativo, estamos incorporando modificaciones al Código de Aguas para terminar con la especulación y lograr un mejor aprovechamiento del recurso ya sea superficial o subterráneo. Además, estamos generando inversiones en el mundo agrícola para construir embalses y estamos haciendo inversiones directas en sistemas de agua potable rural en sectores que ahora no cuentan con ese recurso”.

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