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¿Qué sucedía en 1958 cuando se publicó el primer ejemplar del diario La Tribuna?

Hace 62 años, Los Angeles era muy distinto a como lo es en la actualidad cuando solo vivían poco más de 30 mil habitantes y la principal conexión con el resto del país era en tren.


 Por Juvenal Rivera

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(Artículo elaborado con la colaboración de Mario Lama y Claudio Anziani)

Cuando el diario La Tribuna inició sus publicaciones en aquel lejano 27 de junio de 1958, en el área urbana de Los Ángeles vivían más de 30 mil habitantes. Un porcentaje mayor de la población vivía en los campos y para llegar a la ciudad, debían hacerlo en carreta, a caballo o a pie en algunos senderos habilitados para ese fin.

Es que la época en que comenzó la historia de nuestro medio de comunicación, todo era muy distinto a lo que conocemos en la actualidad. Completamente diferente.

Ahora, la capital de la provincia de Biobío es una de las más importantes y pobladas de la zona sur del país. Más de 200 mil habitantes se contaron en el último Censo de población. Los Ángeles está conectado con la totalidad de las comunas de la provincia de Biobío por carreteras rápidas y expeditas e, incluso, se proyectan nuevas autopistas para unirnos con la vecina provincia de Malleco.

Pero hace 62 años, el panorama era muy distinto. Aunque en ese tiempo eran poco más de 30 mil habitantes, un dato relevante que recién 10 años antes no se superaban las 16 mil personas.

Es que en la década del 50, la ciudad empezó a ser un gancho muy poderoso para las familias campesinas que arribaban con la esperanza de empleo y mejores condiciones de vida. Por eso, en menos de 10 años, su población casi se duplicó. Entonces, empezaron a aparecer las “poblaciones callampa” donde grupos de familias sin casa ocupaban terrenos para instalarse a vivir en las peores condiciones de miseria y marginalidad. En esos años, la más numerosa y conocida fue la población La Feria, situada en la avenida Vicuña Mackenna, frente a donde está la tienda Easy. En el terremoto de 1960, sus pobladores fueron reubicados en la población 21 de Mayo, en el costado sur del estero Paillihue.

La existencia de las poblaciones callampa fue parte de la denominada “cuestión social” que fue motivo de preocupación permanente de las autoridades de ese tiempo que buscaban opciones a la acuciante necesidad de viviendas sociales, las primeras de las cuales recién se empezaron a levantar en la década siguiente.

En 1958, el fútbol era el deporte principal con ligas amateur que jugaban en canchas de tierra repartida en varios puntos de la ciudad. Los mejores se integraban al Club de Deportes Los Ángeles que competía en una liga regional con equipos de la zona de Concepción, además de Chillán y Temuco. Poco más de una década más tarde, ante la imposibilidad de tener un cupo en el fútbol profesional, se trajo desde la Región Metropolitana la franquicia de Deportes Iberia que sigue vigente hasta nuestros días.

Disciplinas como el boxeo y el básquetbol, que competían en convocatoria y popularidad con el fútbol, ya estaban de capa caída en esos años.

El año 1958 vería un avance relevante desde el punto de vista de las comunicaciones terrestres. En ese año se abrió el camino a Concepción para viajar en auto o bus. Hasta antes de ese año, la única alternativa para trasladarse a la capital regional era vía tren que se debía abordar en San Rosendo y de ahí, un viaje de cuatro horas hasta Concepción.

Pero no fue por una carretera pavimentada y expedita. Desde Los Ángeles hasta el empalme a Cabrero y de ahí a Concepción, era una vía de tierra y ripio que solo unos pocos valientes se atrevían a cubrir en auto o moto. También lo hizo la línea Trancyl, del empresario Víctor Zapata, el primero que puso una micro Ford para hacer el traslado de pasajeros hasta la capital regional, en un viaje de dos horas, en medio de polvaredas insufribles.

En 1958, el Presidente de la República era Carlos Ibáñez del Campo y el alcalde de Los Ángeles era Pedro Stark Troncoso. Una mujer, Ester Paredes de Sauré, era regidora, siguiendo el camino abierto años antes por Raquel Gutiérrez, la primera en detentar un cargo de elección popular en la zona, y por Olga Vélez de Porro.

Ese mismo, y siguiendo la costumbre de los candidatos a la presidencia, Jorge Alessandri Rodríguez fue proclamado por los angelinos en un teatro municipal repleto de adherentes. Meses después lograría la primera magistratura en una reñida votación.

En el mundo, en 1958, se vivía al pendiente de los ensayos de bombas nucleares en la lejana polinesia francesa, en la continuación de la denominada Guerra Fría, que dominó la relación mundial por más de tres décadas con el surgimiento de las Súper Potenciales: Estados Unidos y la Unión Soviética. Fue ahí, en una de las pruebas en el atolón de Bikini, que se patentó el nombre para ese reconocido bañador femenino.

El mundo también observaba incrédulo conocer los primeros aprontes de la carrera por la conquista del espacio, algo absolutamente inimaginable en los años anteriores. En octubre de 1957, la Unión Soviética lanzaba al primer satélite artificial. Después, en 1961, ponía al primer hombre – Yuri Gagarin – en el espacio. En 1969, en otro paso relevante para la humanidad, Niel Armstrong puso un pie en la luna.

En la década del 50, Los Ángeles había dado un paso enorme en su actividad económica. Desde 1954 funciona la planta refinadora de azúcar de la empresa Iansa, a partir de la producción de remolacha que se producía en los campos cercanos. Fue la primera de su tipo que se echó a andar en el país, gracias a la iniciativa de la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo), y generó miles de puestos de trabajo en sus distintas fases de elaboración. Se sumó a la planta Chiprodal, instalada en 1938, que se dedicó a la producción de derivados de la leche.

Por esos mismos años, se seguía ampliando la superficie de riego con la incorporación de más redes de canales en todo el valle central de la provincia de Biobío.

Ese mismo año también hubo un hito económico fundamental para toda la zona. Inició sus operaciones la planta de celulosa de la empresa CMPC en la comuna de Laja, la primera de gran envergadura que se levantaba en el país para la producción de celulosa.

Su puesta en marcha marcó el inicio de una bullente actividad que representó la incorporación de miles de hectáreas de plantaciones de pino insigne y, últimamente, eucaliptus. El negocio forestal es, en la actualidad, la principal actividad económica del territorio, seguido por la agricultura.

En ese contexto fue que Domingo Contreras Quintana, en su oficina de la Ferias Biobío de la primera cuadra de calle Rengo, entre Villagrán y Almagro, empezó a conversar con varios vecinos de Los Ángeles para dar forma a una idea que le venía dando vueltas hacía un tiempo.

Aunque en esa época existía el diario Las Noticias, que ya sumaba más de 30 años de vida, Domingo Contreras estimaba que era necesario tener una alternativa de información local en la zona. Más aún, cuando algunas publicaciones de ese medio escrito se prestaron para ofender la dignidad y la honra de algunos vecinos.

Ahí, en las oficinas de las ferias Biobío se firmaron los documentos que dieron una configuración legal a la Empresa Periodística Biobío Limitada, que es la responsable hasta hoy en día de la publicación del diario La Tribuna y, por cierto, de sostener una completa plataforma informativa que permite tener presencia en toda la provincia de Biobío.

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