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La necesidad que obligó a hacer funcionar olla común en villa Los Profesores

A diario se están entregando más de 250 raciones de comida para las personas que provienen de distintos sectores de la ciudad. Dirigenta llamó a empresarios a colaborar.


 Por Juvenal Rivera

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Es pasado el mediodía y aunque el sol brilla y el cielo luce intensamente azulado, la temperatura no supera los 10 grados. Incluso menos.

Pese al frío, de a poco las personas empiezan a llegar hasta la sede social de la villa Los Profesores, en el sector poniente de Los Angeles.

A medida que van arribando, Andrea Fernández, que hace ocho meses asumió la presidenta de la junta de vecinos, los empieza a ordenar. “Detrás de la rayita, por favor”, les repite a cada momento.

Es que la necesidad de mantener la distancia física por los riesgos de contagio de coronavirus es un punto que tienen siempre muy presente las integrantes de la directiva vecinal de ese sector de la ciudad. “No queremos contagiarnos y tampoco queremos llevar la enfermedad a la casa. Tengo hijos chicos y tengo que cuidarlos, dice Andrea.

Y así, a poco, siempre a distancia, se empiezan a sumarse más y más personas: hombres y mujeres, algunos de muy avanzada edad, todos con su mascarilla.

Todos ellos están a la espera de un plato de comida para llevar a sus casas. Porque la emergencia sanitaria golpea duro y lo hace aún más en las familias más vulnerables, las que han perdido sus empleos o debieron dejar de vender en los puestos informales de la feria.

En pleno siglo XXI, cuando se suponía que el país se encaminaba a paso firme hacia el progreso y el desarrollo, bastaron solo unas cuantas semanas desde que se desató la pandemia, para descorrer el tupido velo de la precariedad que impera en muchos hogares, especialmente de los sectores poblacionales de la ciudad.

Y en la villa Los Profesores hace frío, sol apenas entibia pero decenas de personas hacen fila en la olla común para recibir un plato de comida caliente que llevarán y compartirán en sus casas.

La presidenta de la junta de vecinos cuenta que partieron el lunes cuando vieron que la necesidad de población era acuciante, que había gente pasando hambre. Así fue gestionaron algunos apoyos en alimentos de autoridades y políticos, además de aportes de verduras y alimentos no perecibles, y se pusieron manos a la obra.

Usaron la sede vecinal que durante mucho tiempo estuvo semiabandonada y que de a poco estaban mejorando, y ahí mismo empezaron a preparar los alimentos. Un día fue pollo con arroz, otro día porotos con riendas. Y así.

En promedio, entregan unas 250 raciones diarias. Empiezan a las 11 de la mañana, las personas comienzan a llegar poco antes de la 1 y ya a las 3 dan por terminada las entregas. Lo ideal es que todos se lleven una porción. A las 4, después se lavar y limpiar todo, se van para la casa con la satisfacción de haber hecho posible.

Andrea Fernández teme que un día las colaboraciones en alimentos no sean suficientes para la demanda que aumenta día a día. Por eso, hace un llamado a los empresarios, a los dueños de supermercados, de panaderías, “a que se pongan una mano en el corazón y vengan a ayudarnos. La necesidad es mucha, de verdad que es mucha”.

Porque en la olla común de la villa Los Profesores no discriminan. El alimento es para todo aquel que lo necesite. No es obligación ser vecino de ahí para recibir una ración de comida. Es por eso que también han llegado personas de otros lugares mucho más lejanos que se ponen a la fila.

“Todos tocan, nadie se queda abajo porque el hambre no sabe de villas ni poblaciones”, señala la mujer mientras siguen llegando personas que se suman a la fila que se hace cada vez más extensa a lo largo de la calle.

¿DONDE COOPERAR?

Sede social de la Villa Los Profesores

Dirección:

Calle Galvarino 2365 (frente a la cancha techada)

Contacto:

Andrea Fernández, presidenta de la junta de vecinos

Teléfono:

+56 9 4503 6332

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