suscríbete al boletín diario

Destacados

Discreta ceremonia marcará conmemoración de los 15 años de la tragedia de Antuco

Dirigente de los sobrevivientes dice entender que la contingencia sanitaria ha copado los esfuerzos de las autoridades, pero insiste en que “no se deben olvidar de nosotros, que si bien nos salvamos de morir, estamos sufriendo día a día las secuelas de esa experiencia”.


 Por Juvenal Rivera

Tragedia de Antuco

Fue una fría y borrascosa madrugada del 18 de mayo de 2005 cuando la compañía de Morteros, del entonces Regimiento Reforzado N° 17 “Los Ángeles”, salió a marchar desde el refugio Los Barros hasta su par de La Cortina, con el telón del fondo del lago Laja por un lado, y el volcán Antuco por el otro. 

Era un recorrido de 20 kilómetros que pondría fin el duro proceso inicial de adiestramiento militar en que los reclutas -que sumaban 40 días de conscripción- mejoran su condición física, a la par de aprender a disparar y desarrollar tácticas de desplazamiento en terreno.

De ahí, los soldados serían subidos en camiones hasta el regimiento en Los Ángeles. Luego, tendrían varios días de asueto antes de volver a su unidad militar.

Unas cuantas horas más tarde, a las 8,30, otra compañía, la Andina, emprendió camino para realizar exactamente el mismo recorrido. Y lo que partió como una jornada muy fría y con un poco de aguanieve para ambos contingentes de soldados -mal vestidos y peor alimentados para la exigencia de la montaña-, se terminó convirtiendo en la peor pesadilla imaginable.

A poco andar, las gotas de aguanieve se convirtieron en una tormenta brutal e implacable que bajó la temperatura a varios grados bajo cero y que fue minando de a poco las fuerzas de los soldados, la mayoría de ellos, muchachos de poco más de 18 años de edad.

Al final del día, el saldo era terrible: 45 fallecidos, 30 de los cuales eran soldados de la compañía de Morteros (solo 15 conscriptos se salvaron), mientras que otros 14 de la compañía Andina corrieron la misma suerte. Solo un suboficial, el sargento Luis Monares Castillo, falleció en medio de la marcha trágica de Antuco.

Así se resume la tragedia de Antuco, el peor incidente para el Ejército chileno en tiempos de paz, que provocó un profundísimo remezón en la institución castrense, al punto de modificar sus procesos de formación del nuevo contingente. De hecho, además de los recordatorios y ceremonias, el Ejército recuerda en esta jornada el día del soldado conscripto.

En la avenida Alemania con calle Marconi se levantó un memorial con 45 árboles en homenaje a cada uno de los caídos. En la cordillera, con el telón de fondo del lago Laja y del volcán Antuco por el otro lado, otro recordatorio con los nombres de cada uno de los soldados que murió ese día en que salieron a marchar hacia un refugio al que nunca pudieron llegar.


CEREMONIAS

Este año, la contingencia por el coronavirus implicó un cambio a lo que era la actividad tradicional de recordación de los fallecidos en Antuco.

Era habitual una ceremonia masiva, con la presencia de autoridades regionales y locales, que se realizaba en el monolito que recuerda a los caídos ese 18 de mayo, situado en el acceso a la unidad militar local.

En esta ocasión, solo habrá una ceremonia breve y sobria de colocación de ofrendas florales en el referido monolito.

Debido a la contingencia, solo se ha invitado a un reducido número de representantes a la actividad, en este caso, de la Agrupación de Familiares y Amigos de las Víctimas de la Tragedia de Antuco y de la Agrupación de Soldados Sobrevivientes. La ceremonia se realizará a las 10 de la mañana y tendrá la presencia de autoridades, encabezadas por el gobernador provincial Ignacio Fica y representantes de los mandos del regimiento local.

A mediodía, organizada por la Municipalidad de Los Ángeles, se colocarán ofrendas florales en el memorial de la avenida Alemania. En ese mismo lugar, pero a las 18 horas, la agrupación de familiares y amigos de las víctimas de la tragedia de Antuco realizará su habitual velatón, también con un número acotado de participantes.

ASUNTOS PENDIENTES

Genaro Muñoz es presidente de la Agrupación de Soldados Sobrevivientes de la Tragedia de Antuco que, como su nombre lo indica, reúne a todos quienes salvaron de morir en medio de esa brutal tormenta de nieve y viento.

Después de varios intentos fallidos, hace poco más de cinco años lograron organizarse para reclamar por la serie de compromisos asumidos por el Estado chileno con ellos en su momento y que, lamenta, muchos de ellos no se han cumplido.

Es que, aunque en un principio se les ofreció ayuda para atender eventuales secuelas físicas y psicológicas, además de apoyos en salud y educación, poco y nada se ha cumplido.

El punto es que buena parte de ese contingente de soldados enfrenta ahora serios problemas físicos derivados del extremo esfuerzo físico que debieron realizar para no sucumbir ante la inclemencia de la montaña.

Otro puñado arrastra complicaciones psicológicas -estrés postraumático- que se manifiestan periódicamente.Aunque en el segundo gobierno de Michelle Bachelet consiguieron la entrega de seis pensiones vitalicias a ex soldados que estaban con mayores complicaciones de salud, Muñoz reclama que con las actuales autoridades, ha tenido escasa respuesta a los requerimientos de sus compañeros.

Aunque dice entender que la contingencia por el avance de la pandemia del coronavirus ha copado los esfuerzos de las autoridades, el dirigente de los sobrevivientes de Antuco insiste en que “no se deben olvidar de nosotros que, si bien nos salvamos de morir, estamos sufriendo día a día las secuelas de esa experiencia”.

Especial Coronavirus

  • Compartir:
etiquetas
soldados sobrevivientestragedia

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes