sábado 04 de abril, 2020

noticias por comunas

suscríbete al newsletter

Destacados

Angelinos en Italia y España narran experiencia por explosivo aumento de coronavirus

Ambos salieron de Chile. Ella está en Padua (Italia), él en Madrid (España). Ella lleva seis meses en ese país europeo como estudiante de magíster mientras que él suma 18 años como actor en la capital hispana. Y aunque están a más de mil 800 kilómetros de distancia entre uno y otro, los dos están viviendo el duro trance de la explosiva expansión de coronavirus. Ambos ahora están encerrados en sus departamentos, en cuarentena, como parte de las medidas extraordinarias de las autoridades de esos países, en un desesperado intento por controlar la enfermedad que ha causado el colapso de los recintos de salud.


 Por Juvenal Rivera

10-1, Camila Ureta

CAMILA URETA, ESTUDIANTE DE MAGÍSTER EN ECONOMÍA

“La situación es bastante impactante”

Cuando hablamos con Camila Ureta, el 23 de febrero pasado, en Italia recién se estaban detectando los primeros casos de coronavirus. Eran más de 150 infectados y se contaba un fallecido, un hombre de 78 años.

Sólo tres semanas después, el panorama era francamente desolador. Las cifras son elocuentes: los contagiados sumaban 20 mil y los muertos poco más de tres mil

La joven – que recién lleva seis meses en la ciudad de Padua, en el norte de Italia para hacer un magíster en economía- cuenta que ahora está encerrada en su departamento por la medida de cuarentena. “Todos debemos permanecer en nuestras casas y sólo está permitido salir por algunos motivos muy particulares, como trabajo o salud. El resto de los desplazamientos están prohibidos, uno puede ser detenido por la policía y pagar una multa. La idea es que todos se queden en sus casas y salgan solo a lo necesario”, relata la joven que salió hacia Europa desde la población Huenchullán.

El panorama es que las calles, siempre pletóricas de personas, ahora lucen prácticamente vacías, salvo quienes hacen algunas compras en los supermercados.  

“Ha cambiado la vida y la rutina de todas las personas en la ciudad. Mi rutina, que era básicamente ir a la universidad, estudiar, juntarme con compañeros o pasar un rato, cambió totalmente. Ahora estoy en mi departamento chiquitito, vivo sola. Trato de hacer actividades para recrearme, como leer, cocina, ver películas y series de televisión, además de seguir estudiando y tomar las clases online. Así no estoy tan aburrida o sin nada que hacer porque tengo que seguir con mi vida”.

Recién 3 de abril sabe si retorna a las clases aunque lo más probable es que la medida de encierro de mantenga.

“La situación es bastante impactante. No queda otra que ser responsable, acatar las medidas y esperar a que esto pase. De otra forma, es muy difícil controlar el virus y que mejore la situación. Es parte de un esfuerzo individual por el bien común y colectivo”, señala.

De ahí que haga un llamado “a las personas de Los Ángeles a que sean responsables y conscientes sobre los peligros del virus y de cómo las acciones individuales afectan al resto. Este virus es muy contagioso y es muy importante detenerlo a tiempo”.

Es que la experiencia en Italia demostró que como “al principio no se tomaron medidas muy drásticas, que eran más bien opcionales, donde se recomendaba no salir, las personas siguieron haciendo su vida normal. Sin embargo, llegó un momento en que los infectados fueron cerca de 3 mil y eso hizo que la situación creciera de manera exponencial y fuera muy difícil de controlar. Por eso, se debieron tomar medidas mucho más drásticas”.

Por lo mismo, Camila apunta a que “no es algo para tomárselo a la ligera, sino que debemos ser conscientes de cuidarse uno porque eso hace que el resto, como sociedad, estemos mejor y así el virus se controle y no pase a otros estadios más peligrosos”.

De paso, sostiene que no es necesario abarrotarse de productos sino a comprar lo justo y lo necesario: “Las cadenas de abastecimiento no se ven afectadas. Llevamos más de un mes y no tenemos problemas de suministros, la gente no se agolpa a los supermercados a comprarlo todo, sino que solo lo necesario, para que el resto pueda comprar.

Hay que aceptar las modificaciones en la vida diaria y la rutina porque son para un bien mejor. Todos somos potenciales receptores del virus”.

“Es importante mantener la calma, no dejarse llevar por rumores, por el caos o el pánico que no ayudan en nada a mejorar la situación. Hay que seguir las recomendaciones, lavarse las manos, no saludar de beso y mantener la distancia de un metro. Esas son las principales medidas para frenar los contagios, especialmente en los grupos de riesgo y los que tienen enfermedades de base, porque pueden ser más afectados al contraer el virus”.

RODRIGO VILLAGRÁN, ACTOR

“Hay que tomárselo en serio, muy en serio”

El sábado último, el gobierno español decretó el estado de alarma e impuso serias restricciones de movimiento a sus habitantes debido al alarmante aumento de casos de coronavirus, que han colapsado los sistemas sanitarios de ese país.

Sin embargo, Rodrigo Villagrán – actor, oriundo de la población Luis Orione de Los Ángeles y con 18 años de residencia en esa capital europea – había determinado hacerlo antes. Desde el miércoles que él y su pareja decidieron que lo mejor era dejar todo de lado y refugiarse en su departamento en el Ensanche de Vallecas, en el sureste de Madrid.

Para una fecha indefinida quedaron todos los planes que se había trazado para este 2020, que incluían las presentaciones de una obra teatral en Madrid, el rodaje de una película en Colombia y la gira con una compañía de teatro por Chile y Argentina. Todo quedó postergado por la emergencia sanitaria.

Es que, según cifras del Ministerio de Sanidad, ya suman 8 mil 744 casos confirmados y 297 fallecidos en el país ibérico, que lo que ubica como el segundo país más afectado en Europa, por detrás de Italia.

Según estas medidas, los 46 millones de habitantes de España solo pueden salir de sus casas para comprar alimentos o medicinas, ir a trabajar o cuidar a personas dependientes. Todos los comercios no esenciales, escuelas, museos, restaurantes y centros deportivos están cerrados en la totalidad del país.

Rodrigo cuenta que sólo sale del departamento a lo esencial. Y lo esencial se reduce, básicamente, a comprar productos para la semana en el supermercado más cercano. Nada más. El resto del tiempo lo emplea en una rutina que planifica día por día para saber cómo ocupará sus horas disponibles para tolerar el aburriendo, el agobio, el hastío. “Lo que más me sobra ahora es el tiempo porque estoy encerrado”, dice desde el otro lado del teléfono en una extensa conversación vía whatsapp.

Admite que no es fácil: “algunos residentes del mismo conjunto de departamentos, especialmente los mayores, no toleran tanto tiempo de encierro y salen a la calle”.

Es que Rodrigo llevaba una vida dedicada a cultivar el oficio de la actuación en un país que es más llano a ese tipo de manifestaciones. Pero admite que no tiene más opción: “Este es un virus muy desgraciado, es un virus del desamor porque nadie se puede acercar, nadie puede saludar, nadie puede dar abrazos”.

También admite que nadie en España “imaginó lo que iba a suceder, se pensó que no iba a ser tan complicado porque no solo es la salud, es la economía, es todo”.

Desde Europa, Rodrigo también observa que “Chile está siendo superado porque no se le tomó en serio o porque faltó información, no lo sé”. Agrega: “Hay que tomárselo en serio, muy en serio, porque tiene que ver no solo con nosotros sino con cuidar a nuestros padres, con cuidar a nuestros abuelos”. De hecho, menciona el angustioso caso de un primo, cuya madre ya mayor fue ingresada por neumonía causada por coronavirus. Por la cuarentena, “nadie la puede ver para saber cómo está”.

Lo que sí le conforma saber es que vive alejado del centro de la ciudad, en sector que es más amplio e iluminado y no “solo son edificios y más edificios, lo que lo hace menos agobiante”.

“Hay que crearse una rutina diaria en este encierro. Sino, la ansiedad pasa la cuenta”.

Ahora que está en una condición de aislamiento social, recuerda la broma que circula en los memes de las redes sociales sobre que después de la cuarentena, terminará separado. “Aunque nos dijeron 15 días, creo que esta situación puede ir para largo”, añade con resignación.

Sí le preocupa que él y su pareja tienen un poco de tos “pero no podemos hacer más, salvo cumplir la cuarentena. Si llamamos a los servicios sanitarios, nos preguntan la temperatura y nos dicen que tomemos paracetamol. Si estuviéramos más graves, recién ahí podemos pedir hora con nuestro médico de cabecera que tiene cientos de casos más por ver”.

Especial Coronavirus

  • Compartir:
Newsletter

opinión

lo más leído

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes