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Libro “Letras para la esperanza” muestra historias nacidas de la experiencia con el cáncer

Cuentos y relatos que hablan desde distintos puntos se reúnen en esta antología, que se construye con la voz de pacientes, médicos y familiares de quienes padecen esta enfermedad.


 Por La Tribuna

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La enfermedad ha sido desde siempre uno de los motores de los procesos artísticos. En la literatura es uno de los grandes temas que han servido como inspiración para que se construyan los personajes que han marcado a generaciones. Por eso no es extraño que el libro “Letras para la esperanza” sea una exitosa experiencia que el Servicio de Salud de Biobío utilizó para reflexionar acerca de una de las enfermedades más complejas por las que puede pasar una persona.

Sin ir más lejos, hay que recordar que, tal como indica la autoridad local, el cáncer es la primera causa de muerte en nuestra provincia, y por ello es que, en este contexto, el trabajo de salud se enfoca en diferentes ámbitos, como por ejemplo, la etapa de promoción y prevención, en la que existen varias acciones para evitar el tener cáncer.

Hay que destacar que, en prevención, está disponible la vacuna del virus del papiloma humano (VPH), así como también la vacuna contra la hepatitis B, la colecistectomía por cálculos en la vesícula, pesquisa precoz en cáncer de colon, mamografías, papanicolaou y antígeno prostático, entre otros exámenes disponibles para los usuarios de la provincia.

Por tanto, es fundamental destacar que, junto con todos los mecanismos de prevención, tratamiento y control, también se desarrollen instancias en las cuales se salga de lo estrictamente médico y se permita que las personas que padecen la enfermedad, así como también sus familiares y cercanos, puedan expresarse y conversar de este tema a partir de otras instancias, en este caso un libro.

DEL LIBRO

Este tipo de publicaciones no tienen ni el origen ni el interés que tienen los libros que participan de los mercados editoriales tradicionales, sin embargo, sí tienen la motivación de intentar ser canalizadores de aquellos sentimientos que, a través del arte, pueden salir para dar cuenta de los procesos dolorosos.

Además, es una antología que tiene una multiplicidad de voces que le dan un lugar de registro que es, sin duda, la gran gracia, porque permite consignar en una publicación un tiempo específico y dejar testimonio de las personas que experimentan, o experimentaron, con la vivencia del cáncer.

Esto no solo es fundamental para cada uno de los autores en términos personales, y hasta terapéuticos, sino que es un material que de seguro ayudará a futuros pacientes para entender, a partir de la voz de los escritores antologados, el modo en que se enfrenta la enfermedad.

Así fue como en una emotiva y significativa ceremonia que se vivió en la dirección del Servicio de Salud Biobío, llegó un impecable y gran marco de público, que asistió a la presentación de este volumen que se suma a otras tres publicaciones del mismo tipo, también pertenecientes a este proyecto del servicio.

En la actividad estuvieron presentes las autoridades locales de salud, así como también funcionarios representantes de equipos médicos vinculados al tratamiento del cáncer en los establecimientos de la Red Asistencial, y el equipo de oncología del Complejo Asistencial. Por supuesto, junto a los escritores que dieron vida a este libro.

Durante la actividad, el director del Servicio de Salud Biobío, Rodrigo Sierra, compartió con los asistentes y señaló que “este es el cuarto texto que hacemos como Servicio de Salud, transformándolo en una experiencia muy bonita que acerca la enfermedad del cáncer a toda la población. Es una enfermedad que no mira color, ni edad, ni cultura, ataca a cualquiera, por lo tanto, como entidad de salud debemos utilizar todas las estrategias para difundir lo que significa tener cáncer”, agregó. 

Por otro lado, el director de salud comentó que este año se ha aumentado la cantidad de ejemplares para que la comunidad pueda leer el libro y conocer de esta enfermedad desde diferentes aristas.

“En esta versión hay una mirada desde distintos roles en torno al cáncer; han escrito jóvenes, personas mayores, funcionarios de salud, por lo tanto, hoy el libro muestra vivencias que pueden ser llanas a cualquier persona”, comentó el directivo.

En esta versión, son 18 los trabajos que respondieron a la convocatoria, cuyo valor resalta en que son los usuarios, o quienes los atienden, quienes fueron capaces de compartir con los lectores un aspecto íntimo de su vida ligada al cáncer.

Para el editor del libro, Cristian Fuica, y representante de Camino del Ciego Ediciones, este ejemplar, de acuerdo a sus características, se convierte en único en el país, y dijo que “no hay ningún hito bibliográfico en Chile que tenga esta aproximación al tema ni tampoco la fluidez con que se hace, por lo tanto, estamos frente a un trabajo único”.

“Esta cuarta edición reúne a escritores emergentes, otros amateur y otros que simplemente vuelcan su experiencia en palabras. En este año se le quitó el formato de concurso, fue una convocatoria abierta para narrar y compartir la experiencia, ya que la idea es que la gente siga participando y permitiendo reflejar una dimensión del ser humano que comúnmente no se visibiliza, que es la parte dolorosa de nuestro paso, donde tenemos que compartir y ayudar a las nuevas generaciones, entender de qué se trata la experiencia del cáncer”, argumentó Cristian Fuica.

Una de las autoras, Amanda Aedo, de 10 años, compartió su alegría por tener su relato dentro de este libro y dijo: “yo me entusiasmé mucho porque vi a mi tía que escribía para participar, ella tiene cáncer al igual que mi abuelito, que falleció de esa enfermedad. Esto me llena de emoción, porque nunca pensé que entre tantas personas que participaron tomarían en cuenta mi historia, ya que soy muy chica”.

“Mis tres historias de cáncer” es el titular que acompaña el relato de Stephania Muñoz, que narra la historia de sus familiares que padecieron cáncer, como fue el caso de su tío, su abuela materna y su abuela paterna, que sobrevivió a la enfermedad. “Quise escribir estas historias, ya que pienso que cuando uno está en un libro, nunca muere, y la idea era esa, que mis tres seres queridos con esto nunca morirán”.

Además, esta joven escritora fue enfática en señalar que “el cáncer te arrebata, te lleva cosas, pero si uno lo detecta a tiempo y es responsable con su propio cuerpo, uno puede ser ‘letras para la esperanza’, es decir, expresar que tuve cáncer y me sané”.

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