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Voto obligatorio y deseo de reformar y no cambiar la Constitución marcan semana de diputados locales

La diputada Joanna Pérez será la responsable de presentar a la sala el proyecto de ley que busca volver al voto obligatorio, acompañado, eso sí, de temas tan importantes como la educación cívica.


 Por La Tribuna

4.1

En tanto el diputado Cristóbal Urruticoechea presentó su idea de modificar la Carta Fundamental, sin que eso signifique partir de cero con una carta blanca, que ve como riesgosa.

El trabajo legislativo continúa tras una Consulta Ciudadana que puso en tabla, una vez más, un tema que este miércoles entra a la sala de la Cámara de Diputados: el voto obligatorio.

La semana pasada, la Comisión de Gobierno Interior, que preside la diputada Joanna Pérez, aprobó el proyecto y lo envió a su discusión, para lo cual será la representante del distrito 21 la que deberá presentarlo y exponerlo a sus colegas.

En concreto, detalló la parlamentaria: “ahora se informa a la sala, la Comisión me ha pedido que sea la diputada informante de este proyecto el día miércoles en tabla. Esto no es menor, porque para el gobierno no es prioridad, pero para nosotros que queremos aportar, fortalecer la democracia, la participación ciudadana y comenzar a corregir errores como implementar la educación cívica y trabajar en otros mecanicismos, creemos que es muy importante y viene a aportar también a la demanda social, porque debemos dar legitimidad a ciertos procesos a futuras elecciones y por qué no al proceso constituyente desde un inicio”.

Pese a que hubo una conversación con el ministro secretario general de la Presidencia, Felipe Ward, La Moneda descartó dar urgencia al proyecto que repone el voto obligatorio, no obstante este entrará y será votado el mismo día, el miércoles.

SU HISTORIA Y SU IMPORTANCIA

En 2012 el Parlamento aprobó una ley que dictaba la inscripción automática a los 18 años y el voto voluntario.

Los cálculos de la clase política creyeron que al aumentar el padrón aumentaría también el número de votantes, pero eso no fue así y desde ese día a la fecha los sufragios han disminuido, generando una deslegitimidad de los procesos, que fácilmente puede ser estudiada como otro de los orígenes del estallido social.

Por lo mismo la obligatoriedad del voto fue defendida por Pérez: “Es un proyecto bastante importante después que en 2012 se implementara el voto voluntario, que lamentablemente no se hizo con educación cívica, con los mecanismos adecuados para ello y por lo tanto, hoy día, nosotros nos hacemos cargo de esas malas decisiones”.

Un tema importante para el funcionamiento correcto de esta ley es que debe ser apoyada, por ejemplo con la Educación Cívica.

Al respecto los diputados miembros de la Comisión de Gobierno Interior recordaron la existencia de la Ley 20.911 que habla de la Educación, norma que ya fue publicada en el Diario Oficial y que descansa sin ser utilizada desde 2016.

Así entonces se desprende del trabajo legislativo que son necesarios otros incentivos “como el fortalecimiento de la educación cívica, la aprobación del proyecto que acerca los locales de votación a los domicilios de los electores, o la implementación de un subsidio al transporte para los sectores más modestos el día de los comicios”, resume el sitio de la Cámara de Diputados.

Un tema importante aparece en el análisis de Joanna Pérez, a quien le gustaría entregar este proyecto como ley antes de abril de 2020, es decir cuando los chilenos resolvamos el proceso constituyente.

“Si este proyecto está a tiempo podemos ofrecerlo a ese proceso para que se tome una decisión política de incorporarlo. Creemos que el Senado también debe actuar con la misma celeridad, es algo no menor que puede dar mayor legitimidad al sistema político imperante”, apuntó Joanna Pérez.

El sitio de la Cámara de Diputados agrega que: “la iniciativa en trámite precisa, además, que la obligatoriedad del sufragio no será aplicable para las personas mayores de 75 años, quienes, en razón de su edad, pueden tener dificultades en su desplazamiento”.

CAMBIO A LA CONSTITUCIÓN

Uno de los temas priorizados por los chilenos en la Consulta Ciudadana fue un nuevo proceso constituyente, independiente de cómo se haga, lo cierto es que los chilenos han tomado conciencia de la importancia de la Constitución Política del Estado.

Si se necesita una reforma, un cambio o una nueva, debe ser decidido en abril de 2020, mientras esperamos ese día, podremos observar y estudiar distintos argumentos a favor o en contra.

El estallido social abrió en Chile, un espacio de debate que no se respiraba hace años en la República.

Desde su visión, el diputado Cristóbal Urruticoechea ha sido claro: “Creemos que no se necesita una nueva Constitución, sí una reforma. Nos confirma su caída en el protagonismo de las prioridades de la ciudadanía del 23% al 16%. No creemos en la inestabilidad, inmovilismo, demora innecesaria y gastos de recursos adicionales constitucionales (más 6.500 millones de pesos solo en plebiscitar)”.

El parlamentario de Renovación Nacional se ha mostrado en más de una oportunidad a favor de los cambios, de reformas, pero no de una nueva Carta Fundante, dando a entender que se engaña a las personas con el discurso de una nueva Constitución: “es imprescindible señalar que el engaño de que una nueva Constitución solucionará los problemas de salud, pensiones y otros debe ser descubierto hoy, no en dos años más. Antes de hacer pública nuestra posición hablamos con el presidente del partido y con el presidente de la bancada, entendiendo que el SI o el NO a una nueva Constitución no es algo impositivo y que existe libertad para los militantes de RN”.

A juicio del militante de Renovación Nacional, la “idea fuerza se cobija en el convencimiento de que es lo correcto unido al sentimiento de muchos ciudadanos. No es una fantasía de un grupo de diputados RN”.

En este sentido, Urruticoechea dijo que el partido de la estrella tricolor no es el único que piensa en reformar, cambiar y no crear una nueva Constitución: “hay muchos ciudadanos reconocibles y políticos de otras bancadas que tienen una idea similar o afín. Si a una reforma, no a una nueva constitución”.

Puntualizó, que el camino del proceso constituyente es peligroso: “considero que el pronóstico de dos o más años donde la incertidumbre e inestabilidad serán nuestros principales compañeros de ruta es peligroso y más aún si nuestro único soporte será una hoja en blanco”.

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