lunes 19 de agosto, 2019

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¿Puede Los Ángeles vivir una emergencia como la sucedida en Osorno?

Políticos y expertos critican la situación en la que incurrió la empresa Essal, luego de dejar a miles de personas sin suministro de agua.


 Por Marcela Vidal

6.1

¿Se imagina vivir cerca de una semana sin agua potable? Esa es la interrogante que muchas personas se plantean, luego de conocer la emergencia sanitaria que aconteció en la ciudad de Osorno la semana pasada, donde cerca de 48 mil personas quedaron sin este suministro tan elemental por una negligencia en la empresa Essal.

La situación ha causado una ola de críticas de diferentes organismos, afectados y autoridades, quienes responsabilizan a dicha empresa de esta irregularidad que no ha dejado a nadie indiferente puesto que la situación, como ya el país la conoce, radica en una irresponsabilidad de quien asume esta concesión, ya que hace un par de días se dio a conocer la situación de un derrame de petróleo que surte de agua a todos los osorninos.

Esta negligencia, según se ha manifestado públicamente, no logró ser controlada por los protocolos de emergencia, que no fueron activados en su debido tiempo como corresponde, lo que desembocó en que miles de personas vivieron sin este elemento tan básico en la vida diaria.

Sobre ello, diferentes autoridades se han referido a la situación comentando lo indignante que ha resultado para la sociedad.

Entre ellas, el actual subsecretario de Obras Públicas, Lucas Palacios, comentó que “lo que ocurre en Osorno es una situación indignante. Ni Osorno ni ninguna otra ciudad de nuestro país se merece una empresa tan ‘penquita’ como Essal, que hemos visto lo errática que ha sido con la información, tan errática que no permite tomar decisiones”.

Con esta dura crítica el subsecretario se refirió a la situación, destacando que los encargados de este proceso tienen el deber de reponer el servicio; junto con ello, manifestó que las multas y sanciones para esta empresa deben ser ejemplificadoras a nivel nacional. 

Sobre las medidas aplicables a esta empresa, se dio a conocer por parte de la autoridad que una de ellas sería quitar la concesión por parte de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, que tiene la autonomía para realizar dicha iniciativa, puesto que la situación ha ocurrido en tres oportunidades en 30 años.

“Desde el primer corte la empresa ha sido errática en la entrega de la información; ha sido poco clara en cuáles son los pasos a seguir y ha sido equívoca incluso en la entrega de los antecedentes al Gobierno, y estamos viendo a las personas que sufren cortes de agua, lo cual después de una semana es absolutamente inaceptable. Como Gobierno hemos estado viendo esta situación porque afecta a familias, y cuando se le entrega a una empresa la responsabilidad de entregar algo tan importante como el servicio de agua potable, y por algún momento se interrumpe, nosotros lo que necesitamos es claridad y proactividad”, puntualizó el subsecretario de Estado. 

¿PODRÍA VIVIR ALGO SIMILAR LA PROVINCIA DE BIOBÍO?

Sin duda, la situación ha causado preocupación en el entorno nacional por los protocolos existentes ante dichas emergencias, que significan actualmente una preocupación tanto para las autoridades como para la ciudadanía en general.

Sobre este caso, Diario La Tribuna realizó las consultas a personal encargado de la Superintendencia de Servicios Sanitarios de la región del Biobío, quienes manifestaron que afortunadamente la situación geográfica de extracción de agua en la provincia tiene características que no llevarían a vivir esta situación.

En una entrevista exclusiva con Rodrigo Riquelme, jefe de la Oficina de Fiscalización de la Superintendencia de Servicios Sanitarios de la Región del Biobío, explicó el panorama en la provincia.

“Las condiciones de las fuentes y de los procesos productivos son distintos; Osorno cuenta con una captación superficial, la cual se contaminó y eso produjo que el agua que ingresó a la planta no sirviera. En la provincia las fuentes son todas de pozos profundos que sacan agua de las napas subterráneas a gran profundidad, y por lo tanto la posibilidad de que estos se contaminen con un evento similar al de Osorno es muy baja”, explicó el experto.

Sobre la realidad que se vive en la región de Los Lagos, el profesional comentó que la fuente de suministro es única, a diferencia del caso de la provincia, que tiene al menos dos sistemas productivos y cada uno tiene bastantes pozos que son independientes unos de otros, entonces es muy distinta la situación.

PLANES DE EMERGENCIA

Respecto a los protocolos de emergencia, Rodrigo Riquelme comentó lo siguiente: “lo que ocurre es que la legislación sanitaria le exige a las empresas sanitarias, en este caso Essbio, disponer de procedimientos de atención de emergencia para poder abordar situaciones de discontinuidad del servicio con sus clientes, ya sea en agua potable como en aguas servidas, entonces cuando se corta el agua, la empresa tiene que disponer de medios de abastecimiento alternativos para los sectores que fueron afectados, en este caso por discontinuidad de agua potable”.

Respecto de esta misma realidad y como una manera de mantener información sobre estas eventualidades a nivel de la región y la provincia, desde la empresa Essbio se comunicó durante la semana, por medio de una declaración pública, que trabaja en evitar una emergencia como la de Osorno.

“Essbio asume como compromiso estratégico la mitigación proactiva del riesgo de desastres naturales o situaciones de fuerza mayor. De materializarse un determinado riesgo, la empresa desplegará al máximo sus capacidades para minimizar los impactos y restablecer el servicio cuanto antes”, comunicó.

Sobre esto mismo, agregaron que la empresa cuenta con planes y programas de riesgo, además de una agenda de simulacros que desde el año pasado ha puesto a prueba su capacidad de respuesta frente a incendios, terremotos, maremotos y contaminación por hidrocarburos, entre otros.

“Desde su política corporativa de continuidad, Essbio ha establecido que ante desastres, tendrá como máxima prioridad la seguridad de colaboradores, contratistas y clientes, además de la reposición de los servicios de agua potable. Esto implica, también, cumplir con los requisitos legales y los compromisos voluntarios adquiridos, y entregar información precisa y oportuna a la ciudadanía, autoridades y medios de comunicación”, puntualizaron.

Respecto a situaciones similares que se podrían producir, mencionaron que uno de los casos se podría abordar con el derrame de hidrocarburos que establece el actuar operacional y comunicacional del personal de planta y corporativo, basándose en los niveles de alerta definidos por la compañía. Allí se detalla el nivel de coordinación con autoridades, servicios de emergencia y con la comunidad.

Como un ejemplo de esta emergencia, mencionaron la situación vivida durante el terremoto del año 2010, cuando se activaron protocolos referidos a estas situaciones, donde se desplegó abastecimiento alternativo en variadas comunas, lo que incluyó un aprendizaje ante estas situaciones.

Además de ello, recalcaron que “si la situación lo exige, la empresa cuenta además con un stock de estanques móviles que se pondrán a disposición de los clientes y comunidades en caso de que se deba detener la producción de agua potable”.

OPINIÓN DE PROFESIONALES DEL MEDIOAMBIENTE

Sobre la situación y daños que se pueden producir en el ambiente, Diario La Tribuna conversó también con la presidenta del consejo ecológico comunal, Mónica Ehrenfeld, quien manifestó su opinión respecto a esta realidad y la responsabilidad que deben tener las empresas correspondientes en estas áreas.

“Essal tiene la concesión del agua potabilizada apta para el consumo humano, lo que significa un negocio altamente rentable, pero que conlleva una tremenda responsabilidad; se le ha entregado toda la confianza en la condición sanitaria del agua, lo que lleva implícito la salud de la población; un abasto de agua de esas proporciones debe asegurar que en un cien por ciento se va a entregar un producto que en su capacidad, calidad y cantidad, va a permitir altos niveles de salubridad”, comentó.

Sobre ello, al igual que las autoridades, la profesional agregó que “creo que la empresa ha demostrado que no ha cumplido con la necesaria y rigurosa estrategia de control; dejar un solo trabajador al cuidado del proceso es una irresponsabilidad; ha demostrado mucha improvisación frente a esta emergencia y tal vez lo más grave es que no ha dicho la verdad de lo difícil que es revertir este proceso de envenenamiento del agua; al contrario, ha tratado de esconder esta realidad, debiendo reconocerla para que el gobierno actuara de manera adecuada”, puntualizó.


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