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Cultura

La historia del último escultor en madera de Alto Biobío

Ramón Necul Ancanao es el único tallador en madera de esa zona cordillerana, tradición que ahora procura transmitir a sus hijas.


 Por Jorge Guzmán B.

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El tallador consigue hacer sus artesanías en madera con tan solo tres herramientas básicas y los conocimientos enseñados por su padre.

La artesanía en madera practicada por Ramón Necul Ancanao, aun cuando emplea herramientas básicas, le permite no solo mantener la cultura mapuche, sino que a su familia en la zona de Alto Biobío.

Es que Ramón es el último artesano en madera que va quedando en esa zona cordillerana y se lució durante la reciente realización del Quinto Festival Pukemtun, que mostró de manera virtual el trabajo de los creadores 

El mismo explica que las maderas nobles que talla las obtiene de “los ríos y de lo que cae en los bosques”. Otra particularidad es que comenzó en la venta de artesanías el año pasado, aunque su padre le enseñó “a hacer las herramientas para trabajar en madera cuando era joven” dice. 

Aprendió el arte de tallar y tornar la madera mirando a su progenitor. Y esta actividad le ha permitido mantener a sus dos hijas de 14 y 5 años.

LOS PASOS HACIA LA TECNIFICACIÓN DEL NEGOCIO

“Empecé recién, pero aún me falta tener una ruka grande donde poner mis productos y que no se ensucien en el proceso del trabajo”, cuenta. 

También requiere de mejores herramientas. Dice que las irá comprando conforme la venta de sus artesanías le genere ganancias. “Tengo un torno chico, que no me sirve para hacer tantos trabajos como me gustaría”, dice. 

Sin embargo, este implemento simboliza un avance respecto a los inicios de Necul Ancanao: “antes las herramientas las hacía yo, hoy las compro”, compara. Al día de hoy cuenta con “un taladro, un cepillo y un serrucho”, además del torno, que no solo le permite trabajar mejor la madera, sino que más rápido.

MANTENER LA TRADICIÓN

El artesano está tranquilo respecto a la mantención de su rubro en la zona y en su familia: “mi hija menor se interesa por la artesanía”. Pero reconoce que no es una tarea que cualquiera pueda o tenga la paciencia para realizar: “Es un proceso largo, cuesta encontrarla y llevarla al taller una vez que la consigue”. 

A esto se le suma que durante el invierno tiene que buscar madera, “para poder secarla y que me sirva”. No se le puede tallar, ni aunque esté solo un poco húmeda. 

Y después de obtenerla viene el proceso de hervirla, “para que no se parta”, explica Ramón. 

Pero sus artesanías no solamente son un sustento y un referente para la cultura pehuenche de la zona de Biobío, sino que son, a veces, elementos esenciales en la mantención de las tradiciones: “hago platos para nguillatunes, pero igual cosas que le sirven a la comunidad, para que me compren también”, dice riendo. 

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