jueves 17 de octubre, 2019

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Ciudadanía respondió ante historia de vida de mueblistas que buscaban reinserción

El caso de Juan Carlos Valdebenito y Elice Muñoz que evidenció Diario La Tribuna hace un mes, encontró rápida respuesta ciudadana y del Gobierno. Aprendieron el oficio de carpintería en prisión, buscaban trabajar y mostrar su talento tras salir, y hoy tienen materiales y espacio para hacerlo.


 Por Marcela Vidal

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El departamento social de la gobernación provincial de Biobío consiguió los materiales para trabajar, mientras que vecinos de Villa Génesis les dieron el espacio para instalar su taller. Juan Carlos Valdebenito y Elice Muñoz estuvieron décadas en prisión y tras 10 meses en libertad cuentan con clientes a quienes ofrecer el estricto trabajo de carpintería que aprendieron tras las rejas.

En un llamado que hicieron a través del Diario La Tribuna, estos dos hombres que se hicieron amigos en condena, pedían la posibilidad de realizar el oficio aprendido y dos ciudadanos atendieron el llamado. Dueño de propiedad y administradora abrieron las puertas de un galpón en Villa Génesis para que ambos trabajaran.

Fue el mismo gobernador Ignacio Fica quien llevó la madera conseguida junto a las líderes del departamento social provincial. “Ellos se han portado bien y estamos corroborando eso, sumándonos además a esta ayuda. El Presidente es el Presidente de todos los chilenos y todos los actores de nuestra sociedad civil tienen los mismos derechos que todos nuestros compatriotas. Ellos cumplieron sus condenas y hoy buscan reinsertarse”, dijo la máxima autoridad de la provincia de Biobío.

“Agradecemos la ayuda de las tías que siempre estuvieron con nosotros y gracias a Dios nos hemos encontrado con esta oportunidad”, relataba Valdebenito mientras mostraba orgulloso el artículo de La Tribuna que mostraba su historia.

ARCHIVO
Diario la Tribuna conoció la historia de este par de amigos en el refugio Código Azul de Los Ángeles, dispositivo gubernamental creado para proteger a personas en situación de calle. Destacaban inmediatamente al observar en ellos una cuidada apariencia, amabilidad y optimismo. Personal del recinto nos comentó parte de su caso, ambos se conocieron en un lugar donde casi no se cultivan amistades, sino más bien se aprende a sobrevivir. Juan Carlos Valdebenito y Elice Muñoz compartieron casi dos décadas en el recinto penitenciario de Colina donde, aparte de aprender un oficio, se hicieron amigos inseparables.

SU HISTORIA
Desde marzo de este año, Valdebenito y Muñoz están en Los Ángeles ejerciendo su anhelada libertad condicional por lo que deben presentarse a firmar en el centro de detención penitenciara regularmente. Llegaron a la ciudad con la firme convicción de empezar de nuevo, de pedir ayuda y concretar un lugar donde vivir. Lo último se convirtió vital, sobre todo después que sus familiares decidieran no ayudarlos en ese sentido “no queremos acusar a nadie, pero es mejor que emprendamos solos, ya que no tenemos apoyo de nuestros cercanos”, confidenció Juan Carlos.

La situación de salud de ambos es complicada, y debido a eso mismo tienen pensiones de invalidez que les permiten cierta solvencia económica. Ambos son enfermos crónicos, Elice tiene una afección cardíaca y Juan Carlos posee diversas patologías, sin embargo, los dos se cuidan, toman sus medicamentos y se controlan en el Cesfam Nororiente.

EL LLAMADO
“No podemos trabajar contratados en una empresa, porque, si lo hacemos, perdemos nuestro beneficio de pensión, pero tenemos nuestras manos buenas y sabemos trabajar la madera y eso es lo que queremos hacer”, había comentado Elice.

En el mismo tema Juan Carlos dijo que “lo único que pedimos es una oportunidad, nada más, que alguien nos arriende un pedazo de sitio o casa que tenga un pedacito de patio para poder ejercer lo que nosotros aprendimos en la ‘universidad grande’ como se dice la palabra”.

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