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Inglaterra-Argentina, una semifinal cargada de historia

Es un duelo que no ocurre todos los días y éste está marcado por antecedentes extrafutbolísticos.

Diego Simeone que disputa el balón con los ingleses Nicky Butt (c) y David Beckham, durante el partido en el Sapporo Dome, en el grupo F del Mundial de Corea-Japón 2002, EFE
Diego Simeone que disputa el balón con los ingleses Nicky Butt (c) y David Beckham, durante el partido en el Sapporo Dome, en el grupo F del Mundial de Corea-Japón 2002 / FUENTE: EFE

La semifinal mundialista de este miércoles ante Inglaterra representa para Argentina un duelo cargado de historia dentro y fuera del campo, con antecedentes que se remontan a 'la Mano de Dios' en 1986 -poco después de la guerra de Malvinas, a un tenso choque en 1966.

El episodio más recordado, es aquel duelo 40 años atrás por los cuartos de final de México 1986. Ese partido, en el que la Albiceleste se impuso por 2-1 gracias a un gol de Diego Maradona con la mano y otro regateando a medio equipo inglés -bautizado luego como el Gol del Siglo-, fue vivido por el público argentino y por los propios jugadores como una suerte de revancha deportiva tras la derrota librada cuatro años antes.

El conflicto bélico, desencadenado por una incursión del entonces Gobierno dictatorial argentino, se extendió entre abril y junio de 1982 y se cobró la vida de 649 combatientes argentinos y 255 británicos.

Aquella guerra, aún presente en el discurso político e identidad colectiva de los argentinos, ha llevado a que todos los choques mundialistas entre ambos seleccionados posteriores a 1982 fueran vividos como auténticas batallas.

Tras el histórico 2-1 en México 1986, Mundial en el que Argentina se consagró campeón, llegó un triunfo albiceleste por penales en los octavos de final de Francia 1998, celebrado por una multitud en las calles de todo el país.

El siguiente enfrentamiento, el último por copas del mundo, fue en Corea-Japón 2002. En aquel Mundial, el gol de penal de David Beckham con el que Inglaterra se impuso por 1-0 en la fase de grupos fue un golpe especialmente duro para un equipo argentino que ilusionaba por su buen juego y que no logró superar la primera ronda.

UNA RIVALIDAD QUE VA MÁS ALLÁ DE LO FUTBOLÍSTICO

Más allá de estos antecedentes recientes, que incluyen también una serie de amistosos que también registraron momentos de tensión, el vínculo futbolístico entre Argentina e Inglaterra tiene una larga historia.

Los primeros amistosos entre ambos seleccionados se dieron a comienzos de la década de 1950, y el primer choque mundialista llegó recién en Chile 1962. Fue un duelo por la fase de grupos, que acabó con victoria inglesa por 3-1 con goles de Ron Flowers, Bobby Charlton y Jimmy Greaves, y de José Sanfilippo para los argentinos.

Cuatro años después, se volvieron a cruzar en Inglaterra 1966: fue triunfo por 1-0 para el combinado local con un tanto de Geoffrey Hurst que le dio a los europeos el pasaje a las semifinales en el torneo en el que levantaron su única Copa del Mundo. Ese partido, el último en mundiales previo a 1986, es recordado también por la expulsión del capitán albiceleste, Antonio Rattín, fallecido el pasado sábado y quien al salir del estadio aquel día, estrujó con su mano el banderín del córner decorado con los colores británicos.




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