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Pablo Rodríguez: buscando conquistar las cumbres más altas de América

A pesar de no ser un angelino de nacimiento, sí lo es por opción, y a esta altura, por adopción, ya que lleva gran parte de su vida establecido en la zona.


 Por La Tribuna

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Pablo Andrés Rodríguez Peña, de 33 años, nació en la ciudad de Coronel, donde vivió hasta los 11 años. En estos 22 años, ha vivido de todo, incluso terminó sus estudios en la escuela Pedro Ruiz Aldea, establecimiento educacional donde hoy es -orgullosamente- profesor.

“A mis inicios, o durante mi periodo de infancia, siempre estuve motivado a practicar deporte por temas familiares. Mi papá o tíos directos estuvieron ligados al fútbol, lo cual seguía desde pequeño. Después me empezó a motivar el tema de otros deportes colectivos. Finalmente en la universidad empecé a explorar otro tipo de vivencias relacionadas con el outdoor, con el mountainbike, salía al aire libre a deportes acuáticos, y me quedé con este, que es el que me apasiona, que es el montañismo”, comentó.

Además, añadió que “hace 10 años comencé con la formación en el montañismo, hice unos cursos básicos de montaña de la escuela nacional, por ahí unos cursos de primeros auxilios en zona agreste, y profesionalmente me lo estoy tomando hace unos 5 años con dedicación, y los últimos tres con planificación de entrenamiento y con programas de ascensos y metas programadas”.

Este deportista tiene una particularidad, su disciplina es de alto riesgo, algo que él sabe a la perfección, pero que no lo intimida para seguir desarrollando su carrera, para seguir soñando en otras conquistas.

“En el montañismo, claramente el volcán Ojos del Salado, que tiene el mérito de ser el más alto del mundo, lo conseguí en el mes de enero del 2016 junto a mi equipo. Eso es lo más destacado de mi carrera, por qué, por la inclemencia del tiempo, por la altura (7000 metros) es uno de los puntos más altos del planeta, y por las condiciones que se da. Hablamos de una travesía de unos 15 días, que requiere una logística y preparación importante”, sostuvo.

 

PROYECCIÓN DE LA CARRERA DEPORTIVA

Ha sido muy consecuente con lo que ha hecho durante el último tiempo. Sabe y reconoce que su disciplina es riesgosa, pero también ha sido meticuloso, por tanto la información y preparación en cuanto a conocimiento y técnicas es relevante.

“De aquí en adelante quiero seguir perfeccionándome, en cuanto a los estudios, quiero tomar algunos cursos como progresión en glaciar, seguir con esto de los relacionados a primeros auxilios en montaña, y por ahí voy”, manifestó.

En cuanto a lo que viene deportivamente hablando, Rodríguez reconoce que en enero del 2017, junto a su cordada tienen la intención de hacer el monte Aconcagua.

“Diego González, él es mi cordada, es parte del equipo con el cual estamos trabajando desde hace 3 años. La idea de llegar al monte Aconcagua es llegar a la cumbre más alta de América, después de los Himalayas, este es el segundo punto más alto del mundo, con 6.900 metros, y esto se ubica en Argentina, en la provincia de Mendoza. La idea es irnos la primera semana de enero, completar 15 días. Lo importante de este cerro para la historia, la importancia que tuvo para el imperio Inca, que era considerado como un santuario”, contó.

A ello, agregó que “aclimatarse es importante, y lo haré siempre acompañado de mi cordada, y en este caso necesitamos portadores. La gran dificultad la dará el costo económico, ya que los argentinos se aprovechan un poco de este monte, debido a que es una de las cumbres más altas del mundo. Hay un programa a nivel mundial que se llama 7 cumbres, ya que hay personas que tratan de conquistarlas, y eso hace que sea un cerro en el que cada temporada llegan 5 mil visitantes. Los permisos al parque cuestan 475 dólares, sólo eso, ya que el transporte de las mulas son 79 dólares diarios, en cada estación hay baños, que también hay que pagar lamentablemente, o sea es un cerro comercial”.

Consideró que es una meta la cual deben cumplir, de acuerdo al cariño, amor que sienten por el montañismo, y asumiendo que si quieren destacar en algo tienen que lograr lo mejor, y con el monte Aconcagua, tan cerca, pueden alcanzar dicha meta.

Igualmente confidenció que siempre existirán intenciones de poder subir otros cerros, sin embargo en Sudamérica hay cerros muy atractivos, ya sea en Ecuador o en Bolivia, la Cordillera Blanca en Perú. Su idea es poder ascender a cerros que tengan una trascendencia histórica, que cuenten con mística, y que le permita desarrollar de mejor forma su carrera deportiva.

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