domingo 08 de diciembre, 2019

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¿Te esfuerzas haciendo ejercicio y no vez resultados? Aquí te contamos las posibles causas

Frustra saber que se le ha dedicado varias horas al mes a la práctica de deporte, cuando no vemos que ese molesto rollito se vaya definitivamente. Puede que algo estés haciendo mal.


 Por NICOLÁS IRRIBARRA IRRIBARRA

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Hacer ejercicio para bajar de peso es, sin duda, la mejor decisión junto con mejorar los hábitos alimenticios. Pero, ¿cuántas veces te preguntas por qué no bajas de peso a pesar de hacer ejercicio? No es la primera vez que alguien dice que se ha puesto a hacer ejercicio y no pasa nada. Aunque pueda parece una contradicción, es algo totalmente normal, sobre todo en las primeras semanas.

Esto es algo que desmotiva a muchos, e incluso dejan la actividad física al creer que no es eficaz. Vamos a ver de manera detallada qué es lo que pasa en tu cuerpo cuando haces ejercicio y no bajas de peso. Incluso se puede dar el caso de subir de peso. Esto sobre todo se da en las primeras semanas de ejercicio y en personas que no están acostumbradas a hacer deporte.

 

¿Qué ocurre en tu cuerpo y en la báscula cuando empiezas a hacer deporte?

Básicamente lo que ocurre es que tu organismo detecta que le faltan recursos para afrontar ese ejercicio físico. De esta forma, tu cuerpo comienza a adaptarse al ejercicio creando más tejidos como el muscular y acumulando más energía como el glucógeno. Esto, que puede parecer algo pequeño, es lo que hará que la báscula no se mueva.

Está claro que no vamos a ganar un kilo de músculo cuando empezamos a hacer ejercicio, pero algo de tejido muscular se crea. Este aumento de proteínas también retiene agua. Por tanto, el aumento de masa muscular es uno de los factores a tener en cuenta.

No solo los músculos ganan en volumen, también aumenta el tejido conectivo que conllevan. Se hace más grueso y duro debido a las adaptaciones para soportar el ejercicio. Digamos que todo nuestro cuerpo está reforzándose para hacer frente al ejercicio.

Como te contamos al principio, haciendo ejercicio vamos a necesitar más energía, que suele ser básicamente glucógeno que se almacena en los músculos. El glucógeno al almacenarse retiene agua, algo que también suma y hace que el peso no baje todo lo que quisiéramos.

Y por último, y sobre todo si hacemos ejercicio aeróbico, el volumen de sangre puede aumentar, incluso puede haber ganancias de medio litro en los primeros diez días. Esto supone alrededor de medio kilo de peso.

 

¿Por qué no le pasa a todo el mundo?

Perder peso depende de tantos factores que puede que alguien que también haga ejercicio sí que pierda peso los primeros días. La dieta, el descanso y el resto de actividad que tengamos a lo largo del día van a jugar un papel muy importante.

Si creamos un déficit energético, a la larga perderemos peso. Pero si hacemos ejercicio y mantenemos la misma dieta o incluso los primeros días de hacer ejercicio tenemos más apetito y comemos más, probablemente el peso sea el mismo. Pero no porque el ejercicio no haga efecto, sino porque lo que perdemos de grasa, por otro lado lo estamos ganando debido a las adaptaciones creadas por el ejercicio que hemos comentado.

Si al mismo tiempo que empezamos a hacer ejercicio cambiamos los hábitos alimenticios y creamos un déficit calórico, ahí si vamos a empezar a perder peso. Pero si hacemos ejercicio y mantenemos la dieta, puede que se de esa paradoja de hacer ejercicio y mantenerse, o incluso ganar algo más de peso.

 

Conclusiones sobre empezar a hacer ejercicio y perder peso

Los especialistas aseguran que lo más difícil de adelgazar no es hacer ejercicio o dieta, lo más difícil es mantener la motivación el tiempo suficiente hasta que nos demos cuenta que a la larga es algo que funciona. Que no es algo inmediato ni milagroso, y que nuestro organismo necesita de tiempo para adaptarse a las nuevas situaciones que le ponemos por delante.

Aunque tu cuerpo se mantenga en el peso porque ganas masa magra, retienes más nutrientes y ganas volumen de agua, piensa que al mismo tiempo también estás perdiendo grasa, que es lo que más nos interesa en este proceso. Llegará un punto en que las ganancias se estabilizarán y ya solo quedará perder mientras mantengamos el plan de ejercicio.

Ten en cuenta que este proceso de adaptación al ejercicio puede durar incluso un mes, por eso digo que la motivación y la paciencia son muy importantes. Y también ir poco a poco aumentando la intensidad o duración de las sesiones de ejercicio, ya que nuestro cuerpo se hará más eficiente y no gastará las mismas calorías cuando se adapta a un tipo de ejercicio.

Adelgazar no debe ser algo inmediato, sino una carrera de fondo, donde vamos cambiando hábitos y poco a poco vamos dando rienda suelta, para que nuestro cuerpo asimile bien las pérdidas, sin cambios drásticos. Perder incluso 300-500 gramos a la semana es todo un logro. Piensa que con constancia esos números se traducirán en 15-25 kilos en un año. Sin prisa, pero sin pausa.

 

EL DATO ROSA PARA AYUDARTE

Si tienes una gran sobrecarga laboral, y no tienes cómo dar solución a dicho problema, evita controlarlo con alimentos, mucho menos si es comida chatarra.

El estrés y la ansiedad pueden llevar a la obesidad, ya que muchas personas se comen sus sentimientos. El comer sin estar hambriento le suma a tu dieta una tonelada de calorías innecesarias, y que pueden ser fácilmente recortadas liberando el estrés.

En lugar de comer por placer, haz algo como meditar, ejercitarte, tocar un instrumento musical o leer.

El déficit del sueño puede ocasionar que te sientas más estresado, y por lo tanto más hambriento durante el día, por lo que debes procurar dormir al menos siete horas cada noche.

Respira profundamente y calma tu ritmo cardíaco antes de comer. Mastica con lentitud y toma varios respiros cada vez que mastiques la comida.

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