martes 17 de septiembre, 2019

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Los deportes más recomendables para combatir los males del espíritu

Descubrimos los mejores ejercicios para la relajación con la ayuda de un entrenador personal: Body balance, pilates, taichí y yoga.


 Por NICOLÁS IRRIBARRA IRRIBARRA

En la red hay infinidad de técnicas, trucos, consejos y demás brujería para combatir el estrés. Puede que los griegos lo inventaran todo (y que todo esté en la red), pero lo cierto es que expertos en psicología llevan unos cuantos años hablando del impacto positivo del deporte en el estado emocional. Para que la búsqueda no termine en naufragio, un experto en ciencias de la actividad física, nos ayuda a acotar la búsqueda y propone una selección de los deportes más recomendables para combatir el estrés, preocupaciones y otros males del espíritu.

Al hacer deporte, se liberan endorfinas, la hormona de la felicidad, y dopamina, el neurotransmisor tradicionalmente asociado al placer y la recompensa que, según recientes estudios, nos mueve a actuar; es decir, funciona previamente. En este sentido, cabe distinguir dos vías para relajarse a través del deporte: por un lado, está la basada en obtener una relajación mediante la actividad física excesiva, la que te deja tan machacado que ya no tienes fuerzas ni para pensar en tus problemas. Y por otro, las disciplinas que unen cuerpo y mente, y las que se fundamentan en métodos hipopresivos.

Entre las actividades intensas, las más populares son correr, nadar, montar en bicicleta, y hasta el boxeo. Las hipopresivas, por su parte, juegan con la respiración diafragmática, lo que permite que entre más oxígeno y, por tanto, se consiga una mayor relajación. Muchas de ellas, son actividades que te hacen concentrarte en tu cuerpo, notas músculos que no conocías, se te olvidan las cosas, te llegan sensaciones. Son actividades autotélicas: actividades por ti y para ti.

Yoga, Tai-Chi o Pilates, ¿con cuál me quedo?: Body Balance. Es una sesión basada en movimientos de Tai-Chi, Pilates y Yoga, con la que se tonifican todos los grupos musculares, aunque centra el trabajo en espalda y zona abdominal. Por tanto, refuerza el equilibrio, mejora la flexibilidad y la postura corporal, además de la concentración y la consciencia sobre nuestro cuerpo. Perfecta para elongar y relajarse.

Quiero mejorar mi anatomía: Pilates. Plantea una forma diferente de pensar sobre el cuerpo. Previene problemas en la espalda, favorece un cuerpo firme y tonificado, mejora la postura y la flexibilidad, aumenta la fuerza en los muslos dorsales y abdominales, y fomenta un mayor equilibrio y coordinación general. Se pone especial énfasis en los músculos del cuerpo para ejercitarlos correctamente. Cabe la posibilidad de realizar los ejercicios en el suelo o con el apoyo de máquinas.

Quiero conectar cuerpo y mente: Taichí. Este otro arte milenario de origen oriental, propone una serie de prácticas que permiten equilibrar cuerpo y mente. Se compone de movimientos relajados, con los que estabilizar las fuerzas vitales del organismo (los famosos Yin y Yang). El conocimiento adquirido (cómo ejercitarse correctamente, determinación y disciplina) aportan la salud mental deseada. Además, aumentan flexibilidad, vitalidad, energía, disposición, atención y concentración y un fortalecimiento del sistema nervioso. Sin olvidar una reducción del estrés y la sobrecarga mental, gracias a la conquista de la serenidad y el equilibrio de las emociones.

Quiero sentirme en armonía: Yoga. Yoga significa unión; unión individual con tu yo absoluto. Sus beneficios se notan en cuerpo y mente: mejora la flexibilidad, pero también el autoconocimiento de las capacidades, aumenta la concentración y ayuda a controlar el estrés. Tiene sus propias variantes: stretch (requiere un esfuerzo medio; se centra especialmente en la flexibilidad y la postura), power (requiere mayor esfuerzo físico y las clases son más dinámicas) y mind (es el más relajado; se compone de mantras y técnicas de respiración).

Así que ya no hay excusa para elegir, asesorarse y comenzar. Hay actividades muy económicas (incluso gratuitas) y, en 168 horas que tiene la semana, no será tan difícil quitarse (o mejor dicho, darse) un par para uno mismo. Ya lo dijeron los griegos, bueno, en realidad fueron los romanos, pero ellos sabían latín: “Mente Sana, un cuerpo sano”.

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