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Crónica

Bombero angelino que estuvo grave por coronavirus: “la vida me dio una segunda oportunidad”

En la jornada de ayer martes, el voluntario de la institución bomberil fue dado de alta desde la clínica en Temuco donde estuvo internado por cerca de un mes. Su delicado estado obligó a conectarlo a un ventilador mecánico por dos semanas.


 Por Juvenal Rivera

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Hace tres semanas, Sergio Rivas Flores luchaba por su vida. En una cama de la Unidad de Pacientes Críticos de la Clínica Mayor de Temuco, su sistema respiratorio estaba al borde del colapso a consecuencia del Covid-19.

Había ingresado el 22 de abril al recinto asistencial con fiebre alta, molestia general y, lo más preocupante, una notoria dificultad para respirar.

Aunque se le aplicaron procedimientos de emergencia para procurar reponer su capacidad respiratoria, finalmente no quedó más opción que intubarlo.

Un ventilador mecánico le ayudaría a respirar mientras su organismo libraba una batalla sin cuartel contra ese virus que se alojó en su cuerpo.

Fueron 15 días de la mayor de las incertidumbres. De avances y retrocesos. De muchos temores y grandes miedos.

Es que nadie espera que un joven saludable -, de solo 32 años, que es de profesión ingeniero informático y que, además, es bombero con la especialidad de rescate vehicular-, pudiera encontrarse así de mal.

Más aún cuando estaba guardando una rigurosa cuarentena en Temuco desde fines de marzo con su pareja, Marcela Herrera. El confinamiento solo lo interrumpió para ir de compras al supermercado.

Ambos son de Los Ángeles pero viven hace tres años en la capital de La Araucanía y cumplen labores en el cuartel general del Cuerpo de Bomberos temuquense.

El 24 de abril fue sedado y no recuerda nada de lo que fue el procedimiento de conexión al ventilador mecánico. Solo 15 días después, cuando sus pulmones pudieron recuperarse, pudo ser despertado, con sondas y sensores y conectado a todo tipo de máquinas.

Después de dejar atrás el ventilador mecánico, continuó con atención kinesiológica, con un terapeuta ocupacional y una fonoaudióloga para ayudarle a superar las consecuencias de estar conectado por casi dos semanas a ese dispositivo.

Finalmente, en la jornada de este martes, cerca del mediodía, Sergio Rivas fue dado de alta. Además de ser despedido por los funcionarios de la clínica Mayor, el joven fue recibido por los voluntarios de la Tercera Compañía “Germania” de Temuco, los cuales le dieron una llamativa recepción haciendo sonar sus sirenas y lanzando chorros de agua.

Sergio salió del recinto asistencial en compañía de su pareja, Marcela Herrera, quien lo acompañó en todo momento desde que se inició ese verdadero vía crucis aquel aciago 22 de abril.

MISIÓN DEL BOMBERO

“Estoy muy agradecido de toda la gente. Hasta mi ex club de motos en Los Ángeles me ayudó. También mis amigos, mis bomberos, la familia. Yo feliz de seguir ayudando ahora, con esta segunda oportunidad que me dio la vida”, escribe emocionado en un mensaje vía Whatsapp.

Recuerda todas las expresiones de cariño que aparecieron en las publicaciones de los medios de prensa, en los posteos escritos por anónimas personas que respondían a la cadena de oración que cada noche – durante casi un mes – pedía por la recuperación de Sergio.

“De verdad que estoy encantado de la gente, del apoyo, no solo de los míos, sino que desconocidos que me brindaron el apoyo. Soy creyente a mi manera pero se siente el poder de la oración, que sirvió para que esté bien”, comenta.

Y añade: “Por algo esta segunda oportunidad. Alguna misión me tienen preparada. Soy feliz de seguir siendo bombero, una vocación que es para toda la vida”.

De paso, reivindica su condición de angelino, aunque ahora esté residiendo en la capital de la Araucanía: “soy angelino y seguiré siendo angelino aunque esté viviendo acá en Temuco”.

Especial Coronavirus

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