suscríbete al boletín diario

Crónica

El “trafkintu” y los esfuerzos de agrupación mapuche para mantener tradiciones ancestrales

A través de una ancestral actividad para intercambiar semillas y bienes, la organización busca dar a conocer esta forma de comercio con los ‘huincas’ y, a la vez, reforzar los elementos identitarios de la etnia.


 Por La Tribuna

61, feria

Los mapuche tenían la costumbre de intercambiar sus bienes, conocimientos y productos de la tierra entre ellos. Por ejemplo, si se producían cereales, como el trigo, se permutaban por algo similar, como el maíz. Si no se tenían semillas de zapallo, se podían obtener a cambio de semillas de tomates. También se enseñaba cómo cultivarlos para que las plantas crecieran robustas y generosas. O se intercambiaba un apero de montar por un chamanto. Esta práctica, que la cultura occidental conoce como trueque, los habitantes originarios de nuestra tierra la llaman desde siempre de otra forma: trafkintu.

Ese fue el nombre de la actividad llevada a cabo ayer en la mañana por la organización mapuche local “Piwum Kimun” en plena plaza de armas de Los Angeles, justo en el entorno de un pequeño canelo, árbol catalogado como sagrado por los mapuche.

Precedida de una ceremonia tradicional, el encuentro tuvo, además, una importante particularidad: por primera vez no se limitó a los integrantes de las comunidades originarias de la zona sino ahora abrió sus puertas a los “huincas” para que también pudieran llevar sus productos para intercambiar.

Cecilia Collío, presidenta de dicha agrupación indígena, lo explica de la siguiente manera: “Fue un intercambio de semillas y saberes que, por primera vez, se hizo abierto a la comunidad, con mapuches y huincas. También sirvió para enseñarles a muchas personas lo que es un trafkintu porque no tenían idea. Ellos pensaban que era por plata. Pero la gente acá puede cambiar una planta hasta por un kilo de azúcar”.

¿La condición principal? Cecilia lo recalca: “no se acepta el dinero, cualquier otra cosa sí, menos dinero”. De ahí que en el trafkintu de ayer, además de semillas y plantas, se intercambiaran diversos productos como miel, maqui deshidratado, tejidos varios, harina tostada, mote, nueces y un ‘cuantohay’. Incluso, un pequeño grupo de ciudadanos extranjeros – enterados por las noticias de la radio – llegó con algunas bolsas de semillas de porotos para trocarlas por algunas de los productos que se tenían a disposición, especialmente plantas.

Fue también, según Cecilia, una forma de ocupar un espacio público urbano con una actividad ancestral de la etnia de una manera mucho más integradora.

Después del intercambio, la agrupación mapuche continuó con una rogativa y un desayuno bastante contundente donde participaron todos los asistentes (conocido como misaen).

Acto seguido, se montó una feria en el costado oriente en que se exhibieron y vendieron productos netamente mapuche o elaborados por manos mapuche. Ahora sí se pudo usar dinero para comprar los productos a la venta, como telares (mantas y trariloncos, entre otros), cremas para la piel, catutos de trigo, pan con chicharrones y tortillas de rescoldo que se acabaron casi enseguida de aparecer en los mesones.

La dirigenta aseguró que, de esta forma, esperan darle continuidad a esta línea de trabajo de tal forma que “la gente sepa y se integre para hacer intercambio con nosotros”.

ORGULLO MAPUCHE

Otro de los propósitos de la organización Piwum Kimun es recuperar el respeto y valoración por sus raíces indígenas. Es que por años han debido enfrentar la pesada carga de la discriminación que causaba que muchos mapuche no evidenciaran su origen.

“La discriminación antiguamente era muy fuerte. Era demasiado el bullying que sufríamos en los colegios y en todos lados, sólo por ser de piel más morena y por tener un apellido indígena”, cuenta Cecilia Collío.

Lo bueno de todo es que ahora el panorama está cambiando, según señala la mujer: “Ahora no es así, ahora la juventud se atreve y dice ‘soy mapuche’ y defiende su sangre, a su gente. No tiene ninguna vergüenza”.

Además, aporta un dato relevante. En Los Angeles hay un total de 12 mil personas que tienen la condición de mapuche, reconocida como tal por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi). “Somos más que en todo el Alto Biobío”, acota la mujer, a propósito que la comuna cordillerana suma más de 7 mil integrantes de la etnia pehuenche.

Y aunque se trata del dato oficial, el número debiera ser mucho más abultado, tomando en cuenta los cientos de miles que tenemos ascendencia indígena.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes