viernes 15 de noviembre, 2019

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Crónica

Agricultores: “La delincuencia rural acecha en Biobío y Malleco”

El foco está en los agroquímicos, especialmente los de mayor valor. Herbicidas, fungicidas y raleadores florales son los principales. También la sustracción de semillas de remolacha, trigo y maíz, así como de plantas de eucaliptus, cerezos, nogales, arándanos y avellanos europeos, ha sido denunciado por los agricultores. Al abigeato se suma el robo de equipamiento productivo, como herramientas, camionetas, desbrozadoras, motobombas, boquillas y ruedas de pivotes de riego, alambres, cables de cobre, transformadores y cuatrimotos. Inclusive los cajones de abeja utilizados para la polinización de frutales son parte de los botines de los delincuentes.


 Por Claudia Robles

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Pareciera no tener freno el aumento de robos en predios de agricultores. A raíz de las últimas denuncias publicadas en Diario La Tribuna, cada día son más los agricultores que indican que han sido víctimas de robos en sus predios.

Boris Solar, vicepresidente de la Sociedad Agrícola de Biobío Socabio, indica que como gremio están muy preocupados por aún no haber podido generar ante las autoridades la reacción necesaria para dar con las bandas organizadas que cometen dichos delitos y, más grave aún, con los reducidores de dichos insumos y equipos, que serían mayoritariamente otros agricultores de la zona o de otra parte del país.

A su juicio, “se hace necesario conocer a los actuales imputados que, protegidos por la actual ley de persecución penal, son dejados en libertad luego de ser aprehendidos y continúan en un proceso judicial que hace muy difícil su posterior condena, dada la falta de pruebas, el no seguimiento posterior de los mismos afectados en la causa y la facilidad de llegar a acuerdos reparatorios que implican que no se obtenga justa condena por los delitos cometidos”.

Plantea que hay que tomar el tema en serio, el cual no solo afecta económicamente a los agricultores por la pérdida pecuniaria de los insumos o equipos sustraídos, sino que iban obviamente a ser usados para un proceso productivo, lo que genera pérdidas económicas aún mayores.

A modo de ejemplo, planteó que si un herbicida no se aplica a tiempo, o bien, un insecticida, un fungicida o un raleador floral se atrasa en el día de aplicación, o el equipo de control de heladas no está operativo un día a causa de un robo de un transformador eléctrico, implicaría una situación tan grave como perder el 100% de la fruta esa temporada, siendo inmensamente superior el daño económico que la simple reposición del insumo robado.    

La frecuencia de estos robos es periódica. El ingreso a bodegas y predios para delinquir es una situación permanente que afecta desde a un pequeño agricultor al que le roban unos pocos sacos de fertilizante gestionados a través de Indap o su yunta de bueyes, que es su única herramienta de trabajo, hasta a agricultores de mayor volumen de siembra o plantaciones, mayoritariamente empresas pyme.

Además, se correlaciona con aquellas épocas en que estos insumos se utilizan, y que con la diversidad de rubros que hay en Biobío, es prácticamente todo el año. Siempre hay una siembra, una plantación, una aplicación, un riego que está siendo realizado. No importa la época del año, pero sí es potenciado cuando hay mayor actividad, siendo posiblemente al inicio de primavera cuando más se destaca.     

Estas bandas especializadas operan probablemente a través de informantes cómplices del delito. En este sentido, agricultores afectados por los robos coinciden en afirmar que llama la atención, por ejemplo, que los robos ocurren muchas veces la misma noche siguiente que los insumos fueron despachados por las casas comerciales a la bodega de los predios.

A ello se suma que por encontrarse en zonas rurales, alejados de la “vigilancia vecinal” propia de los centros urbanos, es muy difícil dar la protección adecuada, a pesar de que cada día se toman más resguardos con el uso de cámaras de vigilancia, contratación de guardias de seguridad y reforzamiento en los ingresos, entre otros. Pero no es suficiente.

Solar comenta que como gremio hace algunos años crearon un grupo de WhatsApp llamado “Alerta Biobío”, que reúne a los agricultores para apoyarse en situaciones de abigeato, incendios, robos, usurpación de campos, etc. Las denuncias son innumerables.

“Hago un llamado, especialmente a los agricultores, a denunciar a quienes son los reducidores, que son sin lugar a dudas otros agricultores, y es lo que más lamentamos y por lo que debemos sentirnos avergonzados. Quienes trabajamos en el campo, en la producción de alimentos, ya sea de cultivos, hortalizas, frutales o ganadería, estamos orgullosos de desarrollar esta actividad, que es más que una forma de sustento, generación de empleo y producción de alimentos: es una forma de vida; además, estamos convencidos de que en la ruralidad está aún la reserva moral de los países. Por eso es que nos duele profundamente que haya otros agricultores que sean cómplices de un delito que nos afecta a nosotros mismos”, expresó Solar.          

TESTIMONIOS 

En Mulchén, el agricultor Juan Eduardo Guzmán denuncia que en estos meses le han robado 4000 plantas de Eucaliptus nitens en el sector Las Cachañas, camino a Caledonia. En tres oportunidades. Todos los robos fueron denunciados en la comisaría de Mulchén.

“Me llama atención la rapidez con que actúan una vez que saben que llegó el bien a robar, por cuanto obviamente están dateados o son robos por encargo”, menciona Guzmán, quien además complementa que han tenido que invertir en cámaras de vigilancia y tomar cada día más precauciones.

“El problema más grave es que la justicia no hace mucho, y si capturan a un ladrón, no lo dejan preso. No sé por qué. Es un tema de nunca acabar. Por ejemplo en Mulchén, en la entrada del pueblo, camino a El Morro, hay mucha leña, la cual está a la vista de todos y la venden sin guías de despacho y sin documentación de Conaf ni del SII. Toda esa leña es robada de nuestros campos y no se hace nada”, comentó.

En tanto, en la cordillerana comuna de Quilaco, el agricultor Andrés Momberg indica que en dos oportunidades, desconocidos entraron a robar a la casa del cuidador en los últimos tres meses. “Obviamente los delincuentes están dateados. El impacto, aparte del económico, es el daño al cultivo al no disponer en el momento oportuno de los productos, son daños por enfermedades, plagas y malezas. Existe además un riesgo a la salud de las personas por mala manipulación y riesgo de contaminación, ya que si caen a esteros o sectores poblados, pueden producir intoxicaciones en los vecinos. Estos delincuentes escapan tan raudamente de los campos y no cuesta nada que tengan un accidente”.

Además, le llama la atención que “haya robos en otros predios de productos tan específicos como lo son para uso en la remolacha. Es decir, productos de alto valor. Saben los delincuentes a lo que van”.

En Los Ángeles, en el predio La Cabaña, cercano al Salto del Laja, el agricultor Enrique Labbé denuncia que en el último año le han robado un motor de carrete de riego avaluado en 15 millones de pesos, “obviamente dateados, ya que entraron por atrás del campo hasta un potrero, rompiendo puertas y candados. Fue de noche y se estaba en labores de riego, por lo que el daño es aún mayor”.

A ello se suma el robo de dos transformadores, “que justo fueron los que no teníamos arrendados a la compañía eléctrica; los botaron y le sacaron el cobre. Ese transformador lo compramos y lo robaron recién instalado”.

En este sentido, planteó que para frenar nuevos robos en los transformadores, soldaron las cajas y pusieron cables de aluminio. “Con eso se paró el asunto”, menciona Labbé. Adicionalmente, informó que le han robado ruedas de pivote de riego, y que a pesar de estar asegurado el equipo, fue muy complejo cobrar el seguro porque según la compañía aseguradora, fue hurto y no robo”. Denuncia también que ha sido víctima del delito de abigeato en ese predio.

Agregó: “para qué hablar del robo de leña. Ese es caso aparte y es todos los días. No hay duda de que son robos por encargo, la mayoría”. A su juicio, “si no endurecen los castigos y sigue la puerta giratoria, no sacamos nada con atrapar a estos tipos y gastar recursos para que las policías actúen, ya que es finalmente el Poder Judicial el que los libera. Hoy vivimos en un mundo al revés, donde se protege al delincuente con abogados, mientras las víctimas tienen que pagar por uno. Se le oculta la cara a los delincuentes en vez de mostrarla a todo el mundo para que no les roben, o por último se avergüencen un poquito de lo que hacen, y los policías salen a rostro descubierto en vez de a ellos ocultarles la cara y protegerlos. No es posible que las penas sean más duras para cosas muy triviales y que a estos tipos no se les pueda ni tocar cuando cometen todos estos delitos”, comentó.

En tanto, el agricultor Francisco Novales, de Agrícola El Álamo, en Los Ángeles, comenta que el año pasado, desconocidos entraron a robar en dos oportunidades. La primera en el taller, donde robaron motosierras, soldadoras, desbrozadoras, una motosierra telescópica y otras herramientas eléctricas por un monto de 6 millones de pesos.

En la segunda oportunidad, a los 15 días del primer robo, entraron a la bodega de agroquímicos, donde se llevaron productos por un monto superior a 16 millones de pesos. A ello se sumó la sustracción de 200 plantas de arándanos. “Posteriormente volvieron a tratar de robar plantas en dos oportunidades, al tercer y cuarto día del primer robo”.

Agregó que a los 20 minutos de ser avistados a la distancia por el guardia, entraron a otra bodega de agroquímicos, distante a 700 metros del camino público, llevándose productos avaluados en más de 4 millones de pesos. A estos hechos se suman robos de baterías de camiones y otros artículos menores, según consta en cada una de las denuncias ante Carabineros, informó Novales.

Expresa que “esto nos ha traído como consecuencia, además de tener que comprar nuevamente los productos, un atraso en las aplicaciones, con el consiguiente riesgo de afectar la producción y su calidad, un gasto excesivo, y por supuesto, la impotencia de ver que, a pesar de los esfuerzos de Carabineros con detenciones incluidas, la cosa queda en nada”.

Añadió que “son todos robos por encargo y los ladrones andan con el dato. Estos productos son específicos y de mucha utilidad. Pero a la vez son tóxicos. Por eso, la situación es grave. Lamentablemente, esto nos lleva a deducir que hay colegas agricultores que son los reducidores, por decirlo en forma elegante. Pero la verdad es que son los verdaderos ladrones. ¿Cómo se puede comprobar eso? Fácil: al agricultor sospechoso lo puede visitar el SAG junto a Carabineros y pedirle el inventario de bodega, que por normativa todos lo debemos tener, y que lo respalden con facturas. Eso es fácil de hacer. Pero si la justicia no lo ordena, quedamos igual. Estamos preocupados de lo que está sucediendo”.

SUMAN LAS DENUNCIAS

Desde Nacimiento, la agricultora Leonor Wyneken también denuncia el robo de un transformador para proveer de energía el riego de sus cultivos, así como cables de cobre. Esto, sumado al robo y faenamiento de animales en el mismo predio.

En tanto, el administrador del Fundo Santa Cecilia de Angol, Pedro Cancino, denuncia que en la madrugada del jueves último, ingresaron cuatro personas y rompieron en tres sectores la bodega de fitosanitarios.

Al no encontrar gran cantidad de productos químicos, y para no irse con las manos vacías, procedieron a llevarse, arrastrando, una cuatrimoto ATV de 500 cc marca Hisun, color azul, utilizada para la aplicación de herbicidas en los huertos frutales.

En el sector Aurora, al poniente de Mulchén, el agricultor Daniel Undurraga detalló que “desde julio a la fecha han faenado, en los mismos predios, 27 vacunos, afectando a pequeños y medianos agricultores, principalmente”.

De Agrícola El Durazno, su administrador Matías Piffaut manifestó que el 7 de septiembre fueron víctimas del robo de agroquímicos y semillas de remolacha, avaluadas en 13 millones de pesos. Entre los productos mencionó Betanal, Venzar y semilla variedad belleza.

Comenta que “el nicho principal de estos productos es para el rubro remolachero. Es aquí donde me quiero detener un momento, ya que son estos mismos agricultores cómplices del robo de productos comercializados en el mercado negro. También cabe mencionar que hemos sido afectados constantemente con robos de plantas (cerezos), sobre todo esta temporada 2019. Las pérdidas son millonarias y afectan en demasía, ya que el monto del robo es la utilidad de nuestro negocio en ese cultivo, es decir, sembramos para pagar y quedar con nada en los bolsillos”.

Agregó que “se trata de un asunto delicado debido a que hay agricultores remolacheros que se prestan para estos eventos al comprar productos robados. La empresa Iansa y la Fenare deberían tomar cartas en el asunto, ya que ellos tienen claro quiénes son los productores de remolacha y la cantidad de hectáreas contratadas por cada uno. Falta poner mano dura para que no sigan ocurriendo estos hechos. Es una vergüenza que los agricultores se presten para la compra de estos productos”.

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