sábado 19 de octubre, 2019

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¿Están preparadas las empresas de Biobío para enfrentar el cambio climático?

El problema del cambio climático es de extrema seriedad y requiere acciones decididas a todo nivel. La ciencia indica que para mantener acotados los riesgos del cambio climático se necesita del involucramiento de toda la sociedad, plantea el equipo de investigadores que desarrolló el estudio “Empresas y cambio climático en Chile, camino hacia una adaptación sostenible”.


 Por Claudia Robles

ANDRES PICA

“Es importante que las empresas de la provincia de Biobío comiencen a analizar cuáles son sus riesgos y oportunidades asociadas al clima cambiante y prepararse para eso”, expresó de manera clara y directa Andrés Pica, director ejecutivo del Centro de Cambio Global de la Universidad Católica, quien en Los Ángeles expuso respecto del primer estudio nacional sobre el grado de avance de las empresas con relación a adaptación al cambio climático.

La actividad se desarrolló en el auditorio de la empresa CMPC, en el sector Alto Los Mayos, al norte de Los Ángeles, ocasión en que se abordaron diferentes aspectos relacionados con el cambio climático.

El director del Centro UC Cambio Global, Andrés Pica, desarrolló aspectos relacionados con la presentación del estudio “Empresas y cambio climático en Chile, camino hacia una adaptación sostenible”. Desde la perspectiva del sector maderero, Juan José Ugarte, presidente de Corma, se refirió a los desafíos de las empresas para enfrentar el cambio climático y lo propio hizo, desde la visión de la academia, el ingeniero forestal Marco Cortés.

En el estudio realizado por Cambio Global UC, se identificaron diversas medidas del mundo empresarial en cuanto a mitigación, pero no así en adaptación. Las compañías que muestran un progreso mayor son aquellas que se vinculan directamente con el impacto de fenómenos climáticos extremos y escasez hídrica. Otras, en cambio, ni siquiera cuentan con reportes de sustentabilidad o, en su defecto, la temática es abordada desde una perspectiva meramente medioambiental o de responsabilidad social y no como una amenaza que compromete el futuro de sus negocios, señala el informe.

En dicho estudio, los impactos declarados por las empresas se asocian mayoritariamente a la ocurrencia de eventos hidroclimáticos extremos, como sequías e inundaciones, y a impactos producto del aumento de temperatura, con olas de calor e incendios, con afectación directa sobre operaciones e infraestructura. Respecto de los elementos emergentes, se evidencian impactos indirectos, tales como efectos negativos en proveedores y continuidad en el acceso a insumos, así como efectos sobre trabajadores y sus comunidades, cambio en patrones de consumo de clientes y aspectos financieros, entre los que se encuentra el costo de los seguros.

LAS COMPLICACIONES

Para las diferentes actividades productivas se vienen desafíos a asumir. “Hay distintos dolores de cabeza que deben enfrentar las empresas, no sólo del rubro forestal porque el cambio climático implica el incremento de ciertos eventos que son adversos”, dijo Pica, entre los que mencionó olas de calor, incendios forestales, las sequías sostenidas, los eventos de aluviones, escasez hídrica.

Según el informe, las empresas pueden estar afectas tanto a riesgos físicos como agudos y crónicos. Entre los agudos “eventos puntuales de corta duración (…) tales como aluviones, tormentas e inundaciones”, el tornado ocurrido el 30 de mayo pasado en Los Ángeles y al día siguiente las trombas marinas en Concepción y Talcahuano.

En el estudio se plantea y se insta al sector privado a prepare para entender los riesgos a los que están sometidos sus empresas. No sólo para adoptar medidas de adaptación, sino también porque representa una nueva oportunidad de negocios.

En el análisis del estudio se aboga por que el sector privado se prepare para entender los riesgos a los que están sometidos sus empresas. No sólo para adoptar medidas de adaptación, sino también porque representa una nueva oportunidad de negocios.

“Hay sectores que efectivamente tienen oportunidades, dependiendo de los análisis que se realicen, porque el cambio en la disponibilidad de los recursos hídricos, implica que ciertas especies, en algunos territorios que antes no se daban, ahora sí se van a dar”, explicó Andrés Pica, en conversación con diario La Tribuna.

Agregó que sí existe una adecuada adaptación y se conoce

en torno a la variabilidad climática “se puede ser capaz de cambiar los cultivos para que se propicien en esa zona. Entonces en algunas zonas van a ser beneficiosos y en otras no. Va a depender de cada actor”.

Puntualmente para el rubro forestal, el cambio en la disponibilidad del recurso hídrico y el incremento en los riesgos de incendios forestales, son de significativo aumento.

LA ADAPTACIÓN

Entre las labores prioritarias a asumir se plantea la necesidad de desarrollar un marco conceptual que permita identificar las amenazas del cambio climático, así como la experiencia internacional y nacional respecto a estudios de vulnerabilidad, planes y medidas de adaptación del cambio climático.

En tal sentido, Andrés Pica sugirió considerar las particularidades de esta zona. “Es importante para las empresas de la provincia de Biobío que empiecen a analizar cuáles son sus riesgos y oportunidades asociadas al clima cambiante y prepararse para eso”, explicó. Puntualmente realizar análisis para el sector silvoagropecuario: “va a implicar estudiar si las especies que se están cultivando ahora son las más adecuadas para las nuevas condiciones climáticas y, en función de eso, ver cuál podría ser la mejor manera de adaptarse, que puede tener que ver con cambios de las prácticas y otras cosas asociadas a cambio de las especies”.

AUMENTO DE LAS TEMPERATURAS

En los últimos 150 años, la temperatura del planeta ha mostrado un aumento con una mayor intensificación, siendo el año 2016, considerado como el más cálido desde que se tiene registros, observándose, a partir del año 2000, diecisiete de los dieciocho años más calurosos jamás registrados.

“El incremento de las temperaturas es en general un impacto negativo. Tenemos un incremento de las temperaturas medias, proyectado en torno a los 2 grados para mitad de siglo. Más intensificado en la zona norte que en la zona centro sur, que está más cercano a 1,5 grados, y ese incremento en las temperaturas afecta, en términos de la productividad agrícola, al impacto asociado a las olas de calor, porque este incremento en los promedios se ve mucho más exacerbado en términos de días de alta temperatura”, puntualizó, y agregó que también genera riesgos en el invierno, con lluvias cálidas sobre la cota de nieve, que pueden generar riesgos de aluviones producto de dichas características.

Sobre las proyecciones entre los años 2030 al 2060 se espera un incremento en las temperaturas medias. “Habrá también una disminución en las precipitaciones promedio anuales en torno a un 15% en la zona centro-sur de Chile y eso afectará la capacidad de generar actividades asociadas al sector silvoagropecuario”, completó.

FRASE A DESTACAR

“Va a implicar estudiar si las especies que se están cultivando ahora son las más adecuadas para las nuevas condiciones climáticas y, en función de eso, ver cuál podría ser la mejor manera de adaptarse”.

Andrés Pica, director ejecutivo del Centro de Cambio Global UC.

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