viernes 18 de octubre, 2019

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El impacto del cambio climático en bosques de añosas araucarias

El académico asegura que es imposible recuperar en su totalidad, los bosques milenarios, donde las araucarias se empinaban imponentes en la cordillera.


 Por Claudia Robles

araucarias en la nieve-1

De acuerdo al último Catastro Vegetacional de la Corporación Nacional Forestal –Conaf- existen 320.174 hectáreas de la milenaria araucaria araucana, entre las regiones del Biobío y de Los Ríos. El mismo estudio estableció que la densidad de los bosques de esta especie endémica fluctúa entre los 200 y 800 ejemplares. 

Si bien se asocia como principales amenazas del también llamado “pehuén” a las tormentas de viento e incendios forestales desde hace un par de años, guardaparques y funcionarios de Conaf comenzaron a detectar la presencia de anillos necróticos en las ramas de araucarias, presentes desde Ralco a Lonquimay.

El impacto ha motivado a desarrollar diversos estudios y análisis respecto de la población de araucarias, que caracterizan el paisaje húmedo y de bajas temperaturas, y que en la actualidad, por efecto del cambio climático, crecen en apartados lugares cada vez menos húmedo y más secos, lo que contribuiría en parte, a que la especie vaya perdiendo capacidad de resistencia frente a los agentes patógenos.

El tema formó parte del seminario “Cambio Climático y el Impacto en las Empresas” organizado en Los Ángeles por CMPC.

Entre los expositores, el académico e investigador Marco Cortés, desarrolló aspectos relacionados con el proyecto de restauración de araucarias y cómo impacta en el medioambiente.

Del seminario participaron periodistas que cursan el magister en periodismo escrito, el diplomado en periodismo digital y diplomado en periodismo Económico, todos de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Entre las actividades realizadas visitaron el vivero Carlos Douglas, donde la delegación conoció en terreno el Proyecto Eucahidro, el trabajo de mecanización y el bosque nativo, enfocado principalmente a las especies araucaria y toromiro. Asimismo, se desarrolló un recorrido por la planta Santa Fe, en Nacimiento, con el propósito de conocer el proceso de producción para finalizar con una visita al Laboratorio de Biotecnología del edificio Los Ángeles de CMPC. 

LA OPCIÓN DE RESTAURAR

El ingeniero forestal e investigador independiente, asociado con profesionales del área de la Universidad Austral, Marco Cortés comentó que desde hace 450 años se mantiene una merma en los bosques de araucarias, “se estima que se ha perdido el 50 por ciento de la población de araucarias que habría existido originalmente” entre las regiones del Biobío y Los Lagos. “Eran poblaciones marginales en la octava región. Aparentemente la más importante en superficie, ubicada en la Cordillera de Los Andes en la novena región”.

Marco Cortés, doctor en Ciencias Forestales, a partir del año 1998 ha realizado una serie de estudios y prospecciones, a raíz del precario estado de conservación de la araucaria en el extremo sur de la Cordillera de Nahuelbuta, creando la iniciativa “Conservación y Restauración Ecológica de los Bosques de Araucaria araucana en la Cordillera de Nahuelbuta”.

Durante la realización del seminario, el investigador Cortés que por más de 20 años se ha dedicado a estudiar el tema, destacó que es imperiosa la restauración ecológica mediante la asistencia a la vegetación.

COSECHA DE PIÑONES

El investigador sostiene que existen diferentes hipótesis respecto de la merma en los bosques de araucarias, “se observa un declinamiento de esta especie debido principalmente a causas antrópicas, como la destrucción del hábitat, incendios, establecimiento de plantaciones de especies exóticas, así como la  extracción inadecuada y desmedida de sus semillas (piñones)”.

Explicó que el cono femenino, que es el que produce la semilla, requiere de un período de 18 meses de maduración, “y lo que ocurre mucho al sur de la Cordillera de Nahuelbuta y también, en menor medida más al norte, es que la gente corta la rama completa para extraer el cono. Cosa que no debiera ser”.

El proceso de maduración y desarrollo de los conos femeninos fecundados tarda alrededor de año y medio, derivado los problemas durante el periodo de cosecha, “habitualmente

hay dos conos juntos. Uno que está maduro y el otro que va a madurar al año siguiente. Entonces la gente al cortar la rama, aprovecha el cono que está maduro pero, a su vez, saca el cono inmaduro y toda esa producción de semillas se pierde”.

En ese sentido, expuso la importancia de conservar y restaurar dichos bosques milenarios, en el caso de villa Las Araucarias, en el sur de la Cordillera de Nahuelbuta, donde la condición es precaria, siendo amenazada por el ganado, la cosecha de madera, incendios intencionales, extracción inadecuada de sus semillas y el cambio climático, entre otros factores. “Es urgente un proceso de restauración ecológica y un programa de educación para la población”, enfatizó, destacando la importancia de incluir a la comunidad en estos procesos.

ÉPOCA DE PIÑONEADA

Las comunidades de la alta cordillera conocen a la perfección el sistema de recolección del fruto, que se convierte en un sustento importante a través del cual pueden generar ingresos extras, “la infraestructura caminera ha ido mejorando, y la gente que no tenía acceso a los pueblos cercanos, ahora lo tiene… ocurre que hay personas que no saben cómo recolectar y van y cortan a destajo” acción que atribuyó a una falta de capacitación.

En nuestro país, el 97 % de los bosques de esta especie, crecen en la Cordillera de los Andes y el 3 % restante en la Cordillera de la Costa, con características genéticas diferentes y únicas, en relación a las restantes poblaciones que crecen en Chile y Argentina.

“Creo que es importante hacer capacitación de las personas respecto de la cosecha y en general de una conservación de los bosques, que la gente tenga un comportamiento distinto, que respete las normas existentes, que donde se realizan ensayos e investigación también sean respetados y no se corten las alambradas,  que no entren y saquen las especies. Entonces ahí nos falta avanzar bastante. Debiese ser una política de estado transversal, donde todos estuvieran incorporados” en alusión a universidades, empresas y comunidad en general, propuso. “El sector privado, se puede involucrar conservando y preservando dentro de los sectores que están en sus propiedades. Eso,

ya es un aporte importante”.

FRASE DESTACADA INVESTIGADOR

“Habitualmente las araucarias son de un clima frío húmedo, y el cambio climático -tal como se vio en las otras presentaciones- cada vez se va haciendo menos húmedo y más seco. Eso contribuye a que la especie vaya perdiendo capacidad de resistencia frente a los agentes patógenos”.

Marco Cortés, ingeniero forestal e investigador independiente.

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