lunes 17 de junio, 2019

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Crónica

Marjorie Barra: “Mi hija y yo somos un milagro”

Una historia digna de resaltar es la relatada por una angelina, que tras presentar una hemorragia fulminante durante su embarazo, debió ser intervenida de urgencias con 32 semanas de gestación, logrando sobrevivir ella y su bebé. Hoy la bebé, Isabella, se mantiene internada en el recinto de salud por ser prematura.


 Por Alejandra Sánchez

6 CASO HOSPITAL

Alejandra Sánchez Ocampo

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Hace menos de un mes, Marjorie Barra vivió uno de los episodios más complicados de su vida, historia que gracias a Dios y la atención otorgada por los profesionales del Complejo Asistencial “Dr. Víctor Ríos Ruiz” de Los Ángeles, hoy vive y puede contar. Así lo relató esta madre, quien solicitó un espacio para dar cuenta de su “milagro”, aduciendo que también es bueno resaltar lo positivo.

Todo comenzó el pasado 6 de mayo de 2019 cuando Marjorie, quien estaba en su semana 30 de embarazo, comenzó con un leve sangrado, por lo que fue trasladada al área de urgencias del hospital angelino, donde debió ser hospitalizada por alto riesgo obstétrico para que ella y su bebé fueran controladas y monitoreadas.

“Al momento de llegar fui recibida por un equipo de profesionales, quienes actuaron con eficiencia y rapidez en mi atención, pues bien me dejaron hospitalizada en Alto Riesgo Obstétrico, servicio en el cual estuve desde el día 6 al 17 de mayo, donde fui atendida por profesionales llenos de amor, profesionalismo, humanos, cariñosos y, por sobre todo, preocupados por mi salud y la de mi hija, realizando exámenes, ecografías para ver el proceso de embarazo, ya que era de alto riesgo obstétrico por tener una placenta previa ocluye total y con sospecha de percreta, por lo que cuando tuviera a mi hija debían extraer el útero y también parte de la vejiga”, relató la mujer.

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

Pasados los días sucedió lo inesperado, específicamente el 17 de mayo en la noche, cuando comenzó con una hemorragia fulminante, por lo que tuvieron que actuar con mucha rapidez. “Me bajaron a posparto, y mientras me bajaban yo solo oraba a Dios que todo saliera bien y que Él tomara control de todo; llegamos y ahí escucharon los latidos de mi bebé, los que estaban muy bajos; debían ingresarme de urgencia a pabellón”.

Agregó que en ese momento el anestesista, de apellifo Figueroa, ordenó que fuera ingresada de inmediato a pabellón, destacando que “el profesional subió por las escaleras y cuando llegamos al pabellón él ya estaba preparando todo, digno de destacar el personal de posparto, quienes corrían para salvar a mi hija y a mí; los guardias del hospital que estaban en turno, todo el personal que estuvo ese día, jugó un papel fundamental”.

Al llegar a pabellón, mientras era preparada para la cirugía, el médico de turno la acompañó y le dio tranquilidad, recalcándole que todo saldría bien.

“Luego de llegar a pabellón, comenzaron a prepararme para cirugía; llegó el doctor Jana, ginecólogo que estaba de turno, y viendo mi caso, cuando lo vi, le dije ‘doctor está aquí’; ‘sí’, respondió él, diciéndome ‘tranquila, todo saldrá bien’, yo le dije ‘sí, me quedó tranquila’, y empezó a operar inmediatamente; nació mi hija, la sentí llorar y vi cuando la pusieron en la incubadora, solo dije ‘gracias, Dios mío’”, contó Marjorie.

Agregó que “nunca perdí la tranquilidad, Dios puso paz en mi corazón y oré hasta que ya me dormí, y encomendé mi vida en las manos de Dios y rogué para que tomara control de médicos para que me operaran. Fue una operación muy compleja, me desangré, estuvieron por más de tres horas operándome, luego me subieron a UCI y allí me reanimaron tres veces, me salvaron la vida. Dios en su infinito amor decidió dejarme viva, y permitió usar a todo el personal médico, ya que estaban todos quienes tenían que estar”.

Luego de estar en la UCI, la madre fue trasladada a posparto y luego a puerperio, destacando el excelente servicio recibido por parte de cada funcionario; “me atendieron con la mejor de las entregas, cariño, profesionalismo, ética, y destacar su empatía con el paciente, cualquier cosa que necesitaba, tocaba el timbre y ahí estaban para atenderme. Destaco el servicio de puerperio y a todo el personal que sin lugar a duda dan lo mejor para atender a usuarios; estuve desde el 18 de mayo hasta el 29 de mayo, cuando ya fui dada de alta”.

LOS CUIDADOS PARA LA PEQUEÑA ISABELLA

Si bien Marjorie fue dada de alta, hoy sigue con los cuidados de su pequeña hija Isabella, quien aún se encuentra internada en el hospital de Los Ángeles.

“Ahora estoy en servicio de ‘neo’, ya que mi hija nació de 32 semanas, por lo que fue prematura, servicio en el que también he encontrado a personas geniales, médicos muy humanos que se ponen en el lugar de una como mamá, enfermeras con mucho profesionalismo, cariño y amor al cuidado de nuestros hijos, lo que es digno de destacar”.

Finalmente, Marjorie Barra enfatizó que “estoy muy agradecida de todos quienes se cruzaron en mi camino y salvaron mi vida y la de mi hija. Yo sigo viniendo al hospital de Los Ángeles y destaco a todo el personal que trabaja ahí, ya que mi experiencia es y sigue siendo muy agradable”.

Hoy, la agradecida madre, gracias al equipo de profesionales que la atendió a ella y su hija, puede disfrutar junto a su esposo Sebastián Navarrete, con quien lleva 11 años de casada, su hijo de cinco años, Sebastián, y su pequeña Isabella.

Hoy Isabella, por ser prematura, se mantiene atendida en la “neo” del hospital.
La familia Navarrete Barra agradece poder seguir disfrutando juntos.

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