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Crónica

Avanzar hacia la recuperación de su salud y una mejor calidad de vida

Personas afectadas por diversos problemas de salud mental han consolidado una relación con la entidad y entre ellas, lo que les ha permitido mejorar su estado y proyectarse a un futuro mejor.


 Por La Tribuna

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Hace más de siete años la Casa de Integración Rukalaf, dependiente del Servicio de Salud Biobío, abrió sus puertas para acoger a personas afectadas por diversos problemas asociados a la salud mental, esmerándose en incentivar la participación social.

Iniciativa donde las usuarias y usuarios han consolidado una relación con la entidad y entre ellas, lo que les permite avanzar hacia la recuperación de su salud y la proyección de un nuevo futuro con mejor calidad de vida.

Al respecto, la encargada de la Casa de integración, Karen Durán, expresó que “nuestro enfoque en salud mental es más bien de promoción y prevención, lo que se refiere a que nosotras trabajamos con todas las usuarias o usuarios que están pasando por un momento de depresión, violencia intrafamiliar, o bien que están a cargo de familiares que son postrados”.

Asimismo, agregó que “tratamos de trabajar todo lo que es esa carga que ellos llevan, así como también tenemos un grupo de adultos mayores, que también trabajamos toda el área de violencia de adulto mayor, prevención, de todos esos casos que nosotros encontramos que son aquellos que están solos, viviendo solos en sus casas, que no tienen la red de apoyo familiar, ese es como el trabajo que realizamos nosotros en Rukalaf”.

Cabe destacar que la labor de la Casa de Integración Rukalaf es un trabajo en conjunto con la municipalidad de Los Ángeles, y el departamento comunal de salud angelino, a través del Cesfam Norte y Nuevo Horizonte.

Finalmente, Durán invitó a quienes quieran conocerlos, o participar en sus talleres, se acerque hasta el centro, ubicado en el sector Santiago Bueras, avda. Padre Hurtado 1030, y su teléfono de contacto es el 43-2520262.

LAS HISTORIAS

 Angélica Castro Letelier 

Fue en al año 2015 que Angélica conoció la casa de integración Rukalaf, se integró a los talleres y, a sus ya  67 años manifiesta haber tenido un cambio importante y favorable en su calidad de vida.  

“Yo llegué a la casa, más que nada porque me sentía sola, unas amigas del hospital me invitaron a participar en los  talleres, donde también nos realizan charlas de profesionales, tratamientos kinesiológicos, y varias actividades súper entretenidas y buenas, además formamos un conjunto folclórico llamado ‘Dejando Huellas’”.

Del mismo modo, Angélica enfatizó que no sólo se reúnen en los talleres, sino que también organizan viajes, se juntan en la casa de alguna de ellas a tomar té, o hacer las reuniones. “Esto no ha ayudado bastante a todas, me cambió la vida totalmente, la señorita Karen es un siete, nos sabe guiar, nos pone talleres, entonces uno se siente activa, no estar en la casa encerrada, sin hacer nada, yo me he sentido súper bien. El compartir con personas de la misma edad, contarnos nuestras experiencias, y estar juntas en los talleres, todas esas actividades te ayudan cualquier cantidad, como persona”.

Finalmente, subrayó que “estoy contenta y agradecida, con más energía, activa, ayuda montones esto, hasta se preocupan de nuestra salud, dentista, alimentos, cosas que uno no sabe cuando vive sola y no entiende cómo puedo inscribirme, por ejemplo, en un cesfam o cosas así. Ahí uno se va enterando, conociendo y tu vida va cambiando”.

Ester Ulloa Gatica 

Son nueve años que Ester lleva participando en la casa Rukalaf, incluso hoy, a sus 58 años, es parte del equipo de trabajo del lugar, donde se preocupa de mantener todo perfectamente limpio, y eso la ha ayudado mucho a superar sus problemas.

“Yo empecé en los talleres el año 2010, me ha servido cualquier cantidad, porque he salido adelante, he conocido más gente, he sabido compartir y conversar diferentes temas con las demás personas, y ahora trabajo acá haciendo aseo, hace más de un año. Lo necesitaba, porque en mi casa quedaba sola,  mi hija estudia, y mi marido sale temprano a trabajar, y participar en estos talleres me ayudó a no caer en una depresión, y por eso me quedé y sigo aún acá”.

Al concluir, la mujer de 58 años recalcó que “hace muy bien, sobre todo para quienes tienen depresión nos hace bien, y también para todos, somos mejores personas, tenemos mejor salud y evita que caigamos en una depresión, porque muchas veces nos quedamos en la casa, y damos vuelta ahí mismo adentro y no hacemos nada. A mí me gusta porque soy una persona que me he realizado, me ha servido mucho, no soy la misma que antes, y mi familia está muy contenta”.

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