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Crónica

Apoderada debió retirar a su hija del Liceo Comercial por ser víctima de hostigamiento

La estudiante era acosada permanentemente por un grupo de compañeras, desde marzo de este año. Su madre acusa nula respuesta por parte del establecimiento.


 Por La Tribuna

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Llamados recurrentes desde el establecimiento por dolores de estómago de su hija, cambio de ánimo, disminución de peso y miedo, fueron algunos de los cambios que la apoderada del Liceo Comercial de Los Ángeles, de quien por seguridad se resguardará el nombre, notó en su primogénita, lo que la llevó a darse cuenta de la horrible realidad que la niña vivía a diario en el establecimiento: hostigamiento, ciberbullying y malos tratos por parte de un grupo de compañeras.

La estudiante, de primer año medio del establecimiento, entre lágrimas le confirmó la situación a su madre, luego que una amiga de su hija le contara lo que pasaba.

“Desde principio de año mi hija comenzó a ser víctima de hostigamiento por parte de una compañera, luego eso se hizo recurrente a través del tiempo, donde se vieron involucradas más alumnas, también del mismo curso, en este caso eran un total de cinco alumnas que le hacían bullying a mi hija. Yo notaba que mi hija estaba muy callada, comenzó a adelgazar mucho y  dormía mal, y fue una amiga de ella que me contó del abuso que estaba siendo víctima”, relató la afectada madre.

A ello agregó que apenas supo la situación, acudió al establecimiento para dar a conocer lo que pasaba al interior del liceo con su hija “en un principio me lo pasaba en el liceo, todos los días la tenía que ir a dejar, encontraba que, en este caso, el liceo me daba soluciones parche, que esperara porque se iba a aplicar el protocolo y me avisarían sobre la medida que se tomaría, pero no me avisaban. En mi caso yo no vi respuesta, a través del liceo. Yo me acercaba para preguntar qué pasaba, pero nunca me llamaron, nunca lo hicieron, no me dijeron qué medidas tomaban o a qué solución llegaban, nunca me avisaron”.

Luego se enteró que a una de las niñas había sido suspendida del establecimiento, lo que sería en resguardo y tranquilidad de la víctima, pero siguieron las demás niñas, hasta llegar  a un punto, que fue la gota que rebalsó el vaso, donde el 14 de noviembre la amenazaron de golpes.

“El día 15 de noviembre fui al liceo, donde estaban todos, asistente social, psicóloga, inspector, profesora jefe, una profesora de inglés con la que tuvo un problema porque las niñas culparon a mi hija que se había robado algo, cosa que ella no hizo, para solicitar alguna ayuda o respuesta a lo que estaba pasando en el colegio, y simplemente no me ‘pescaron’”, explicó la apodera.

A ellos agregó que “por lo que siguiendo el conducto regular, y legal, acudí a realizar la denuncia al DAEM de Los Ángeles, mediante una carta, además se ingresó en la Superintendencia de Educación, y finalmente se realizó una denuncia en PDI por amenazas de golpes hacia mi hija”.

LAS MEDIDAS ADOPTADAS

Del mismo modo, la apoderada manifestó que “desde el establecimiento, finalmente, la medida que tomaron es que hiciera exámenes libres, mi hija hace más de un mes que dejó de ir a clases y terminó su año en la casa. Cuando me entreviste con la psicóloga del establecimiento, que también es una persona que para mí no tiene vocación, porque la primera opción que me dieron, fue que mi hija fuera a clases de 8:30 a 13:30, pero después de aceptar eso,  me dicen que no le convenía, porque no podía exponer a mi hija a las niñas”.

A ello añadió que, “siento que no he tenido nada de apoyo, me dicen que me prestan apoyo porque me escuchan, pero de hacer algo, no pasó nada. Es una injusticia la que se vive, y cómo se trata a la víctima, porque mi hija es una víctima, las agresoras terminaron su años, tuvieron su convivencia, mi hija no puedo participar de eso por la culpa de ellas”.

“En definitiva tuve que sacar a mi hija del colegio por todo esto, eso me afecta, y yo creo que toda como mamá. Encuentro que en este caso es la víctima quien sale perjudicada, porque las niñas no tuvieron sanción, fue como que mi hija tuvo un castigo”, enfatizó la apoderada.

Finalmente, detalló que “se reconoció la situación por parte del establecimiento, no hicieron nada, no sé si esperaban que a mi hija la golpearan para hacer algo, y ahí recién tomar una medida estricta en contra de las alumnas”.

“En el liceo ya tenían conocimiento de lo conflictiva de esta alumna, entonces que hagan lo que deben hacer, se la hacen fácil, mi hija no pudo seguir yendo al colegio, vamos a tener que cambiarla y las niñas agresoras siguen tranquilamente en el establecimiento”, concluyó la angustiada mujer.

 

DESDE LA UNIDAD DE CONVIVENCIA ESCOLAR

Luego de conocer el caso, La Tribuna se contactó con el DAEM de Los Ángeles para darnos su versión respecto a la denuncia ingresada, donde el coordinador de la unidad de convivencia escolar, Ítalo Gallegos, expresó que se tiene contacto recurrente con la apoderada, y desde el departamento se está trabajando, tanto con ella como con el establecimiento.

“Tenemos información sólo a partir de lo que nos entregan los colegios a nosotros, lo que por ejemplo, a partir de la información que nos entrega la señora Gladys, nosotros pedimos los antecedentes al establecimiento, pedimos que se regularicen y garanticen el resguardo a la seguridad de los niños cuando evidenciamos que los hechos ocurrieron”.

Consultado sobre el proceso en el que se encuentra este caso en particular, Gallegos dijo que “las indagaciones ya se hicieron, las medidas disciplinarias ya se aplicaron, a partir de la afectación de la alumnas su madre opta por retirarla, también ahí nosotros nos comprometimos y estamos ayudándole a buscar el colegio”.

A ello agregó que “nosotros trabajamos en forma de poder garantizar el resguardo de la integridad de nuestros  estudiantes, y todos los procedimientos, también administrativos que nos permiten tener un buen funcionamiento del abordaje en esta situación. Aquí hay temas que son desde el punto de vista preventivo, pero también de intervención, en eso nosotros asesoramos a las escuelas para fortalecer esos procedimientos”.

Con respecto a la decisión de cambiar a la niña de establecimiento, “la mamá decide trasladar a la niña, porque se ve que hay una afectación, la niña no quiere volver, ahí nosotros también ofrecemos el apoyo desde lo que nosotros podemos ofrecerle, el acompañamiento en relación a poder buscar establecimiento que ella desea, ahora sin prejuicio de eso, también trabajamos con el establecimiento para poder fortalecer sus procedimientos. Acreditar lo hechos, aplicar las medidas disciplinarias correspondientes, cuando  se aplican las medidas, los alumnos o apoderados tienen derecho a apelar a la medida, se tiene que revisar para después poder aplicarla, y dependiendo de cuál es la medida que se aplique también tiene que hacerse todo un acompañamiento o tomar medidas de apoyo psicosocial”.

A ello agregó que “en este caso en particular la apoderada no ha vuelto al establecimiento, para que en conjunto con la apoderada poder tomar una medida alternativa, que también le garantiza el resguardo. Entonces en relación a la frustración que la niña tiene es tomar algunas otras medidas”.

Del mismo modo, Gallegos puntualizó que “hubo situaciones en las cuales ocurrieron hechos en que la niña se vio afectada, y en cada una de ellas se tomó los procedimientos correspondientes”.

Cabe recordar que La Tribuna se comunicó con el establecimiento educacional, donde no quisieron referirse al tema, aludiendo que eso correspondía al Departamento de Educación municipal. Asimismo se contactó a la Superintendencia de Educación, para tener respuesta sobre la situación de la denuncia ingresada en la entidad, quienes hasta el cierre de esta edición no emitieron declaración al respecto.

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