sábado 19 de octubre, 2019

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Crónica

Juan Diego Aguayo: la extraña desaparición que sigue sin resolverse

Hace más de cuatro años que el joven de 29 desapareció sin dejar rastro y aún no es encontrado.


 Por Sebastián Díaz

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Los últimos días no han sido fáciles para los padres a nivel nacional y particularmente en la región. La desaparición de jóvenes y la difusión de audios, preocupan en demasía la seguridad de los adolescentes en la zona.

Uno de los primeros casos que se reportaron fue el de la joven de 20 años identificada como Darling Rioseco, quien desapareció el pasado viernes 28 de septiembre desde la comuna de Talcahuano. La estudiante de la Universidad Católica de la Santísima Concepción fue encontrada sana y salva en el sector de Tomeco, en Yumbel, luego que ella misma se reportara en un retén de Carabineros.

Asimismo, una adolescente angelina también logró ser ubicada cuando estuvo desaparecida, quien se fue de su hogar la noche del pasado domingo 23 de septiembre, dejando sólo una carta. Según el relato de su propia madre, Mariela González, la menor fue encontraba en la provincia de Malleco, específicamente en la ciudad de Victoria el pasado viernes 28 de septiembre con quien sería su pareja. Ambos estaban en un domicilio.

Igualmente, durante esta semana, un audio de WhastApp alertó a cientos de padres, luego que una supuesta apoderada del colegio San Gabriel, manifestó que su hija fue víctima de un extraño suceso donde intentaron drogarla.

Este testimonio de aproximadamente cinco minutos, se puede conocer el relato de una aquejada madre, donde se explica que dicha estudiante -del antes mencionado estacionamiento- se dirigía hacia un preuniversitario (Cepech), cuando terceros solicitaron una dirección en un vehículo.

A los pocos minutos y luego de entregar estos datos, la grabación manifiesta que la supuesta víctima comenzó complicados síntomas por medio de una serie de mareos y exceso de fatiga, lo que la llevó a refugiarse en un establecimiento desde donde llamó a sus padres.

Afortunadamente los casos han terminado de buena forma, pero no todos llegan a buen puerto.

Todo esto hace recordar la historia de Juan Diego Aguayo Díaz, quien hace poco más de cuatro años desapareció sin dejar rastro.

Corría el 2014 y el joven de 29 años, que estudiaba en Copiapó viajó a Los Ángeles para visitar a su familia.

La mañana del 1 de agosto fue la última vez que fue visto por sus cercanos, salió desde villa Galilea y nunca más se le encontró el rastro.

 

PISTA AL SUR

Los primeros días de búsqueda fueron intensos, pero una pista hizo vibrar a la familia. Una persona aseguraba haberlo visto ni más ni menos que en Chiloé, específicamente en la comuna de Castro.

OSAMENTAS

En la investigación nunca se descartó hipótesis alguna y es por lo mismo que, luego que niños fueran encontrados jugando con un cráneo humano en Mulchén, a fines de abril de 2017, el Ministerio Público ordenó llevar a cabo pericias para esclarecer si se trataba del joven desaparecido la mañana de 1 de agosto de 2014.

Lo anterior pudo hacerse debido a que se realizaron pruebas genéticas al padre del joven para realizar la comparación con las osamentas, pese a ello, quedó descartado que se tratara de Juan Diego.

Hasta el día de hoy, el paradero de Juan Diego Aguayo Díaz es todo un enigma, que aparentemente está lejos de resolverse.

Pese a todo, el caso aún no ha podido ser resuelto, en lo que de seguro es uno de los casos más llamativos del último tiempo y por sobre todas las cosas de la provincia de Biobío.

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